Drones, una posible solución a los incendios forestales


Drones, una posible solución a los incendios forestales
El problema
Los montes de España llevan semanas ardiendo por culpa de incendios forestales que se han llevado por delante ya más de 150.000 hectáreas repletas de árboles (unos 9 millones, aproximadamente) y tres vidas humanas por ahora. Las chispas de estos terribles fuegos también han saltado a los medios de comunicación y a las redes sociales, incendiando más aún, si cabe, el panorama. Unos opinan que la culpa de todo esto es la falta de prevención, otros apuntan a la carencia de recursos en las labores de extinción o a las bajas condenas que se les imponen a los incendiarios, pero, independientemente de cual sea la causa, creo que la solución a este grave problema la tenemos delante de nuestras narices desde hace más de un siglo, concretamente desde el año 1918, cuando voló por primera vez el Kettering Bug, un avión militar no tripulado, equipado con un motor de cuatro cilindros y una capacidad de carga explosiva de 81 kg. En la actualidad, la industria aeronáutica ha creado a los herederos de aquella máquina voladora, los drones, capaces de cargar miles de kilos, soportar más de 30 horas de autonomía, superar con creces los 350 km/h de velocidad y volar por encima de los 20.000 m de altitud, con impresionante precisión y eficacia, demostradas sobradamente en diversos ámbitos, entre los que destaca el militar, en el que se utilizan desde hace tiempo para atacar casi quirúrgicamente objetivos situados a miles de kilómetros de distancia, o el agrícola, sector en el que se usan, por ejemplo, para tratar con pesticida o enriquecer con abono amplias extensiones de cultivo, de forma muy rápida y eficaz.
Si realmente queremos dejar de perder bosques, biodiversidad y vidas humanas, es hora de tomarse muy en serio el gravísimo problema que suponen los incendios forestales, que cada año arrasan nuestro país, y atenderlo de forma razonable e inteligente, utilizando todas las herramientas que los avances tecnológicos modernos ponen a nuestra disposición; entre ellas están, sin duda alguna, los drones, gracias a los cuales se podrían realizar labores de vigilancia y control preventivo, a la par que acciones rápidas de extinción temprana de incendios, consiguiendo así reducir de forma drástica su impacto en la naturaleza y la vida de las personas. Por mucho que pueda costar un dron especializado o una batería de ellos, nunca costará más que un bosque o una vida humana. No perdamos más tiempo. Es hora de actuar ya, por el bien de la Naturaleza, por el bien de Todos, por nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

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El problema
Los montes de España llevan semanas ardiendo por culpa de incendios forestales que se han llevado por delante ya más de 150.000 hectáreas repletas de árboles (unos 9 millones, aproximadamente) y tres vidas humanas por ahora. Las chispas de estos terribles fuegos también han saltado a los medios de comunicación y a las redes sociales, incendiando más aún, si cabe, el panorama. Unos opinan que la culpa de todo esto es la falta de prevención, otros apuntan a la carencia de recursos en las labores de extinción o a las bajas condenas que se les imponen a los incendiarios, pero, independientemente de cual sea la causa, creo que la solución a este grave problema la tenemos delante de nuestras narices desde hace más de un siglo, concretamente desde el año 1918, cuando voló por primera vez el Kettering Bug, un avión militar no tripulado, equipado con un motor de cuatro cilindros y una capacidad de carga explosiva de 81 kg. En la actualidad, la industria aeronáutica ha creado a los herederos de aquella máquina voladora, los drones, capaces de cargar miles de kilos, soportar más de 30 horas de autonomía, superar con creces los 350 km/h de velocidad y volar por encima de los 20.000 m de altitud, con impresionante precisión y eficacia, demostradas sobradamente en diversos ámbitos, entre los que destaca el militar, en el que se utilizan desde hace tiempo para atacar casi quirúrgicamente objetivos situados a miles de kilómetros de distancia, o el agrícola, sector en el que se usan, por ejemplo, para tratar con pesticida o enriquecer con abono amplias extensiones de cultivo, de forma muy rápida y eficaz.
Si realmente queremos dejar de perder bosques, biodiversidad y vidas humanas, es hora de tomarse muy en serio el gravísimo problema que suponen los incendios forestales, que cada año arrasan nuestro país, y atenderlo de forma razonable e inteligente, utilizando todas las herramientas que los avances tecnológicos modernos ponen a nuestra disposición; entre ellas están, sin duda alguna, los drones, gracias a los cuales se podrían realizar labores de vigilancia y control preventivo, a la par que acciones rápidas de extinción temprana de incendios, consiguiendo así reducir de forma drástica su impacto en la naturaleza y la vida de las personas. Por mucho que pueda costar un dron especializado o una batería de ellos, nunca costará más que un bosque o una vida humana. No perdamos más tiempo. Es hora de actuar ya, por el bien de la Naturaleza, por el bien de Todos, por nuestro futuro y el de las generaciones venideras.

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Petición creada en 15 de agosto de 2025


