
A las personas que han avalado, firmado y comentado nuestra petición Salvemos el rumbo de la administración cultural de Sonora deseamos agradecerles y notificarles, que gracias a ustedes la carta se ha convertirlo en un documento colectivo, cuya autoría va más allá de la esfera del Consejo Cultural Ciudadano. Debemos reconocer el valor civil de una gran cantidad de personas distinguidas del sector cultural y social, quienes no sólo avalan y firman el documento, sino que comentan abiertamente las razones por las que lo hicieron.
Con esta acción solidaria y sin precedente en la historia de la cultura de Sonora, se pretende que el gobernador por quien una gran mayoría de los firmantes votamos, intervenga y corrija el comportamiento errático de la Dirección General del Instituto Sonorense de Cultura. Reafirma nuestra urgente petición, el hecho que su directora, en lugar de admitir y reflexionar sobre las causas que motivaron la evaluación mencionada, ha decidido armar una campaña de descalificación, desprestigio e intimidación en contra de todas las personas que critican su gestión.
Los funcionarios estatales están obligados a elaborar un plan de trabajo democrático que refleje el sentir no sólo de las personas menos favorecidas, sino de todas las clases sociales que requieren de los servicios culturales. La cultura es un derecho universal. Hasta la fecha, el tono personalista y egocéntrico de la administración cultural, refleja con claridad una pérdida de rumbo. Por ejemplo: se anunció un plan de descentralización de las actividades culturales sin fundamento alguno; una serie de acciones y programas desarticulados de atención a los pueblos originarios, una feria del libro planeada y ejecutada a la carrera, con nulo y escaso impacto comunitario; el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAOT) en formato presencial con todos los riesgos que tenemos en pandemia, lo que incrementó el número de contagios en la ciudad de Álamos. Tantas acciones desatinadas no deben ser objeto de alabanza ni ameritan festejos por los logros obtenidos.
Las autoridades estatales se encuentran a tiempo de abandonar el ensalzamiento personal, la vanidad y el autoelogio, que son viejas prácticas muy similares a los rituales que realizaban los políticos del viejo régimen. Es obligación del ISC, implementar con humildad y compromiso, una verdadera cuarta transformación de la administración cultural de Sonora. Es por ello que las invitamos a que convoquen a las organizaciones ciudadanas y a todas las personas interesadas en el desarrollo cultural de Sonora, a participar en una consulta democrática, con el fin de elaborar un plan integral que refleje el sentir y las necesidades comunitarias que deben atenderse con urgencia.
A la hora de escribir este comunicado, tan sólo una semana después de haber publicado la evaluación ciudadana, con el esfuerzo de ustedes hemos logrado sumar más de mil personas. Esta avalancha solidaria de afiliaciones, nos indica claramente el nivel de inconformidad ciudadana, ante el rumbo equivocado de la administración cultural de nuestro estado.