DC, PPD, PS y PR: ¡Re-evaluar su oposición a Congreso Constituyente!

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Hace 30 años atrás se votaba el regreso a la democracia en Chile, mientras caía el muro de Berlín y se iniciaba un NO con mayúscula al comunismo y sistema económico centralista.

Personas de casi todas las ideologías políticas coinciden, de que a pesar de falencias causadas - entre otros -  por mezquindades y falta de visión de los actores políticos, falta de regulación y control para evitar abusos de inescrupulosos y corruptos, estas últimas tres décadas han sido de progreso, muy por arriba del promedio de la región.

La Constitución de 1980 con más de 200 modificaciones, ha contribuido significativamente a garantizar los derechos de las personas en Chile. Hoy, esos derechos están en riesgo. Partidos de oposición al gobierno actual, han declarado pretender ir demasiado lejos, más allá de lo permitido. Argumentan que a raíz de los hechos, llámese protestas, pero también creciente vandalismo y saqueo, se ha iniciado un proceso constituyente. Nos tratan de instruir y convencer, que la única vía es un proceso constituyente a la manera de ellos, descalificando el del gobierno, porque - según su opinión - se supone que es ajeno a la demanda popular.

Si estamos en democracia y dado que no sólo existen derechos, sino reglas y leyes que generan obligaciones, el derecho de reunirse, manifestarse, por más o menos masivo que fuere, no constituye en sí una decisión democrática. Esta última se expresa en votos, bajo un sistema reglado como el que existe en nuestra democracia. Hoy, al igual que en 1973, esa democracia está en serio riesgo.

Las movilizaciones y protestas populares que ya se extienden por un mes, por muy justificadas que sean algunas demandas, ya arrojan resultados devastadores en lo económico y en lo social, pero podrían llegar a ser aún peores.

Pero dejémoslo claro: la manifestación de 1 millón de personas no son el camino para conducir un país democráticamente, menos, para decidir por los 16 millones restantes, que en su ejercicio de la libertad no están protestando en las calles. Para eso existe la ley. Ni líderes emergentes, caudillos, partidos políticos, coaliciones u otros, pueden arrogarse la representación de los chilenos a través de protestas.

La declaración que han suscrito los partidos de oposición es una amenaza con olor a ultimátum, pretendiendo apropiarse la representación que no poseen, actitud por decir lo menos irresponsable, contribuyendo aún más a debilitar nuestra convivencia social, como de nuestras instituciones democráticas.

Por sobre todo, quienes  jugaron un rol importante en el regreso a la democracia, como quienes militan en los partidos correspondientes, debieran reconsiderar su participación en esta declaración y no perder el cauce democrático.

¡Del PC y FA, ello no es esperable!

Por ello llamamos a la DC, al PS, PPD y PR, a deponer su oposición al proceso planteado el 12 de noviembre por el Presidente de la República, y buscar caminos de acercamiento generosos y eficaces, no de mayor polarización.