
Parecía que la pesadilla se había terminado, pero nada más lejos de la realidad. Cuatro años después del primer intento de cierre de esta escuela, la historia se vuelve a repetir. La diputación ha vuelto a anunciar el final de este servicio con fecha de 31 de julio de 2021.
El proyecto de la Escuela Infantil Casa Cuna nació hace diez años para dar cobertura a las necesidades de todas aquellas familias de la provincia de Valladolid, facilitando la “conciliación” familiar y profesional. Se trata de la única escuela pública gestionada por la Diputación de Valladolid y su cierre afectará de forma importante a todas las familias que están haciendo uso de ella y a las que tenían previsto hacerlo el curso que viene, que ahora tendrán que costearse, si pueden, una guardería privada ya que las municipales no tienen plazas disponibles, otras familias tendrán que recurrir a la reducción de jornada laboral o “tirar” de los abuelos y familiares para que cuiden de estos niños, en contra de los principios y recomendaciones sanitarias de los últimos tiempos. A día de hoy es inviable dar cabida a todos los alumnos de Casa Cuna que se quedarían sin este servicio en otras escuelas municipales.
La plataforma de familias afectadas está dispuesta a hacer todo lo que esté en sus manos para intentar paralizar el tan temido e injusto cierre. Los motivos que nos traslada la Diputación son que la escuela está siendo utilizada por niños de la capital en detrimento de los niños de pueblos de menos de 20.000 habitantes y por otra parte que no está siendo rentable económicamente. Para ello, las familias usuarias ya propusieron en su momento (en 2017) varias soluciones que no han sido tenidas en cuenta como son: un aumento proporcional y equitativo de las cuotas, una mayor difusión publicitaria de la escuela y aumentar los servicios que ofrece por ejemplo habilitar para hermanos mayores una ludoteca o “programa conciliamos” ya que las instalaciones son inmensas con unos 4.000 metros cuadrados y se podría llevar a cabo fácilmente para aumentar así los ingresos de la Diputación, que al final es lo único que les interesa. También se les propuso compartir las instalaciones para otros servicios sociales como los que planteó “Fundación Persona” y tampoco quisieron.
Ninguna de estas propuestas ha sido tenida en cuenta, con lo fácil que es dar publicidad a este servicio tan demandado. Las matrículas han caído porque las familias de la provincia de Valladolid desconocen su existencia, todos o casi todos los usuarios de Casa Cuna la han conocido por el boca a boca de amigos y familiares. Cuando una empresa quiere vender sus productos, se da a conocer a través de comerciales o publicidad, nunca se quedaría esperando a que los clientes vengan a interesarse por sus productos.
En 2017 la plataforma de familias mantuvo reuniones con varios concejales y partidos políticos y con la Diputación de Valladolid llegando a la conclusión de que el servicio de la Escuela Infantil era imprescindible y que los recortes no se pueden dar siempre en educación y en sanidad como viene siendo costumbre. A día de hoy en febrero 2021, en medio de una pandemia que ha generado una crisis económica nos vuelven a decir en la cara que una escuela publica no es “rentable” y que nos busquemos la vida, básicamente. Es cierto que este año han caído las matrículas pero hay que analizar la causa y ser coherentes. El diputado delegado del área de Servicios Sociales, David Esteban, se atreve a alegar que existe una amplia oferta en los municipios con el programa “Crecemos” y que ese es el motivo de esta caída, pero esto no es verdad. Si todos los padres residentes en municipios cercanos conociesen la existencia de la Escuela Casa Cuna y su proyecto educativo, las matrículas se desbordaría, porque señores, esta escuela ha desarrollado un Proyecto Educativo propio para todos lo niveles y no ofrece un servicio exclusivamente “asistencial” como las “guarderías” o el programa “crecemos”, no, en esta escuela los niños desarrollan habilidades y trabajan contenidos, lo cual les hace competentes, que recuerdo que es el fin último de la educación, por lo que yo creo que esta escuela es muchísimo más rentable que todas las demás. La rentabilidad no debería medirse únicamente en el ámbito económico, sino que hay que valorar el enfoque global.
Tenemos la certeza y constancia de que prácticamente ningún municipio de la provincia conoce este servicio de la Diputación, pero no solo las familias sino que ni si quiera sus ayuntamientos y esto no es algo fortuito, pensamos que de alguna manera la Diputación a estado “escondiendo” este proyecto porque no les interesa que continúe, ya que sería tan simple como enviar una circular a las familias con niños de 0 a 3 años con información sobre Casa Cuna, y esto no supondría más que una mínima y casi insignificante inversión, nada que ver a la partida que se destina por ejemplo a la propaganda electoral, que para eso, si que hay dinero, ¿verdad?. O tal vez publicitarla en la misma prensa que ha servido para dar la noticia del cierre, ya que tanto la propia escuela como las familias nos hemos enterado del cierre a través de un periódico, nos parece lamentable, la verdad. Mismamente en el pueblo del cual es alcalde el Señor Esteban, prácticamente ninguna familia sabe de este proyecto educativo y lo sé de primera mano porque yo he sido maestra en su Colegio y he preguntado varias veces a las familias riosecanas, ninguna de ellas tenía conocimiento. ¿Casualidad? Lo dudo, ni si quiera el señor diputado (que es su alcalde) ha dado la suficiente difusión porque no le interesa, porque no quiere, o simplemente porque le han encargado “dejar morir” a la Escuela Infantil Casa Cuna para aprovechar las instalaciones a otros fines, que adelanto tampoco serán rentables.
Otro factor importante es la ubicación de la escuela, ya que se encuentra en un barrio marginal de minorías por el que a penas transita gente. Si esta escuela estuviese ubicada en otra zona u otro barrio de Valladolid como Parquesol, Covaresa, el centro, etc. Tendría una mayor repercusión y difusión y no solo estarían cubiertas todas las plazas sino que tendrían lista de espera. Yo misma me quedé sin plaza en 2018 y tuve que esperar al siguiente cur4so escolar para llevar a mi hija
Un referente fundamental es la opinión de todas las familias que ya han terminado su andadura en la escuela porque sus hijos ya son mayores, la de las familias que actualmente la están aprovechando y la de las familias que tienen pensado disfrutar de este servicio el próximo curso escolar y los siguientes. No existe ni una sola critica negativa hacia el centro, ni hacia los docentes, ni hacia los servicios que prestan.
La plataforma de familias afectadas pide encarecidamente que se replantee la situación y que se llegue a un acuerdo para mantener la escuela. Existen muchas posibles soluciones, solo “hay que querer”. Estamos abiertos al diálogo y a la negociación tanto con la diputación como con el ayuntamiento y partidos políticos al igual que hicimos hace cuatro años, pero nos negamos a darnos por vencidos y no pelear por un servicio esencial, que siempre se ve afectado por ser un blanco fácil. Stop a los recortes en educación y sanidad, por favor.
Se ha creado una recogida de firmas a través de Cange.org. y agradeceríamos que todos los ciudadanos nos apoyasen firmando esta petición para dar continuidad a la escuela.