¡DETENGAN LA CONTAMINACIÓN DEL ATOYAC-ZAHUAPAN! No más daños al ambiente y a nuestra salud

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La causa

Hubo un tiempo en que los ríos Zahuapan y Atoyac hacían honor a sus nombres: “agua que cura los granos” y “agua que corre”. Ambos forman parte de la cuenca del Alto-Atoyac y, a través del río Balsas, sus aguas continúan su recorrido hasta el océano Pacífico.

Durante generaciones, nos dieron agua, alimento, sustento a nuestras comunidades, siendo hogar de plantas, peces, aves y otras especies. Pero, el pasado 20 de agosto del 2026, una coloración roja inusual en el agua nos recordó que la realidad que encontramos es muy distinta. No estamos conviviendo con el río, estamos sobreviviendo.

Todos los días el río recibe enormes cantidades de aguas residuales, que han presentado +100 elementos contaminantes (arsénico, plomo, cadmio, níquel, cobre, cobalto, cromo, zinc, compuestos asociados a actividades industriales, etc.)

Sustancias que representan riesgos para nuestra salud, desde: afectaciones neurológicas y renales hasta problemas reproductivos y hematológicos, además de riesgos asociados con algunos tipos de cáncer.

Y mientras esto ocurre, mientras promesas, discursos, recursos y millones de pesos siguen sin dar resultados, el río sigue ahí, atravesando nuestra vida.

Lo vemos cuando salimos a correr para cuidar nuestra salud, y en lugar de eso irónicamente respiramos sus contaminantes.
Niñas, niños y jóvenes estudian a unos metros de sus aguas, afectando su desarrollo óptimo.
Jugamos en parques construidos junto a su cauce.
Comunidades se forman en sus orillas.
Hay campos de cultivos que forman parte de esta cuenca y alimentos que llegan desde ellos hasta nuestras mesas.

Hoy, necesitamos que todo México entienda que esto no es sólo un problema local.

El Alto Atoyac es una cuenca prioritaria para el saneamiento del país. Estamos frente a una crisis ambiental y sanitaria que durante años ha afectado a comunidades de Tlaxcala y Puebla.

La Presidenta Claudia Sheinbaum estableció su saneamiento como uno de los 100 compromisos de su mandato, destinando en conjunto con aportaciones de los gobiernos de Tlaxcala y Puebla $1,500 millones de pesos para el saneamiento del Atoyac-Zahuapan. Y aún así, como resultado de la falta de transparencia, seguimiento, consulta y participación ciudadana, aplicación efectiva de la ley y corrupción, el río se sigue tiñendo de rojo.

No podemos plantear limpiar el río mientras se permite que continúe la contaminación. Por eso exigimos, bajo nuestro derecho a un medio ambiente sano, reconocido en el artículo 4° de la Constitución, y en concordancia con los principios de acceso a la información, participación y justicia ambiental establecidos en el Acuerdo de Escazú, exigimos a las autoridades federales, estatales y municipales competentes de Tlaxcala y Puebla:

1. Identificar las descargas contaminantes

Que exista un registro actualizado y público de los puntos de descarga a cuerpos de agua nacionales del Zahuapan-Atoyac y sus afluentes, así como de las descargas hacia redes de alcantarillado municipal, indicando su origen y la autoridad responsable de vigilarlas.

Este registro debe actualizarse periódicamente y permitir conocer cuáles descargas ya fueron atendidas y cuáles continúan pendientes. El río no puede quedar atrapado entre autoridades que se pasan la responsabilidad unas a otras.

2. Inspeccionar y vigilar de manera constante

Que PROFEPA, CONAGUA y las autoridades y organismos operadores de agua correspondientes, dentro de sus respectivas competencias, verifiquen constantemente a las empresas y demás fuentes de descarga, especialmente aquellas que representen mayor riesgo ambiental.

Que se realicen los muestreos necesarios para conocer qué están descargando y que los resultados sean transparentes.

3. Investigar y detener las descargas irregulares

Cuando una descarga incumpla la legislación, que la autoridad competente investigue, determine responsabilidades y actúe para evitar que la contaminación continúe.

Las denuncias no pueden quedarse en un folio. Queremos conocer qué autoridad recibió la denuncia, qué investigación realizó y cuál fue la resolución.

4. Que las plantas de tratamiento funcionen y den resultados

No basta con construirlas, inaugurarlas o remodelarlas para la foto. Necesitamos conocer cuáles están operando, qué cantidad de agua reciben, qué calidad tiene el agua que entra y qué calidad tiene la que sale.

Cada planta debe contar con metas claras de operación, cumplimiento y calidad del agua tratada, que puedan ser verificadas públicamente.

5. Que cada peso destinado al saneamiento sea transparente y produzca resultados

Queremos saber cuánto dinero se ha destinado, en qué proyecto, dónde se ejecutó, cuál era su objetivo y qué resultado produjo en el río.

Los recursos deben priorizar acciones cuyo impacto pueda comprobarse y no solamente obras o jornadas que puedan contabilizarse. No queremos medir el éxito en millones gastados o metros de obra construidos. Queremos medirlo en un río que esté realmente mejorando.

6. Que el saneamiento sea prioritario y se haga como cuenca

El Zahuapan-Atoyac no puede atenderse únicamente en los puntos más visibles o donde exista mayor interés político. Necesitamos acciones coordinadas entre las autoridades federales, estatales y municipales a lo largo de toda la cuenca, priorizando los sitios con mayor riesgo ambiental y sanitario.

El saneamiento debe ser una prioridad permanente, con objetivos, responsables, plazos y metas medibles que permitan saber si las acciones están funcionando.

7. Que la ciudadanía participe y pueda dar seguimiento

Que la ciudadanía pueda participar de manera activa, informada y efectiva en la defensa de su territorio.

Exigimos la habilitación de mecanismos o plataformas transparentes y efectivas para reportar descargas clandestinas, conocer el seguimiento y resolución de nuestras denuncias, acceder a los resultados del monitoreo y consultar públicamente los avances y recursos destinados al saneamiento. 

Así como el reconocimiento de las y los activistas, organizaciones y movimientos defensores de la cuenca del Alto-Atoyac, garantizando su plena seguridad y protección.

Además, la recuperación del río debe acompañarse de educación ambiental permanente en las comunidades y escuelas de la cuenca, para construir una relación distinta con el agua y el territorio.

No queremos simular salvar el río. Queremos poder demostrar que está mejorando.

Tu firma es parte del respaldo ciudadano que llevaremos ante las autoridades responsables para exigir estas acciones y dar seguimiento público a sus resultados. Ayúdanos difundiendo y alzando la voz para que ninguna generación más tenga que vivir este ecocidio.

Las voces de los firmantes

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