Derecho a la Desconexión Tecno-digital: por una vida alter-tecnológica

Firmantes recientes
Marcelo Daniel De Carli y 12 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

La reciente resolución de la AEPD en el caso de la creación y difusión sin consentimiento de imágenes de desnudos digitales de menores de edad en el caso Almendralejo, posee un alcance paradigmático en el nuevo orden tecno-digital que abre el desarrollo y la implementación forzosa de la IA.

La multa impuesta a los padres del menor responsable de la creación y difusión de esas imágenes, así como la condena por los Tribunales de un año de libertad vigilada a los menores implicados de 12 y 14 años, al no venir acompañadas de una denuncia y sanción explícita a las plataformas digitales que otorgan la posibilidad para la perpetración del delito, pone en evidencia la sumisión de los poderes públicos a las reglas del juego tecno-digital impuestas por las Grandes Tecnológicas.

Las Redes Sociales, los teléfonos inteligentes, la IA, no son ni infraestructuras ni dispositivos neutrales, son fenómenos tecnológicos, diseñados por personas precisamente para el uso que los individuos les están dando, y mientras el estado de derecho no asuma esta verdad y actúe en consecuencia actualizando su marco jurídico, se diluirá la cadena de responsabilidades, otorgará impunidad estructural a las Grandes Tecnológicas, y en la misma medida, depositará el desproporcionado peso de la responsabilidad tecnológica en las individuos, las familias, y las comunidades humanas.

Las niñas y los niños implicados en el caso, todos y cada uno de ellos, hicieron un “uso adecuado” de los artefactos tecnológicos a su disposición. Un teléfono inteligente está diseñado para albergar redes sociales y apps como clothoff, y la combinación de ambos factores no puede dar otro resultado que el ya conocido. Por eso debemos alarmarnos, no tanto y solo ante el hecho de que se creen y difundan imágenes, sino sobre todo ante la impunidad con que las grandes tecnológicas promocionan un mundo en el que eso sea posible, así como ante la permisividad de los poderes públicos.

Hoy, el derecho al despliegue y a la imposición sistemática de los artefactos tecnológicos y los modos de vida que patrocinan las Grandes Tecnológicas, prevalece sobre los derechos de los individuos, de las familias, y de las comunidades humanas, a disfrutar de sus vidas de maneras alter-tecnológicas.

 

Por ello exigimos:

-          Una investigación inmediata y de oficio por parte de la AEPD, al objeto de hacer extensiva su condena a las aplicaciones y plataformas que permitieron y hospedaron las imágenes.

-          La paralización del Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, y la apertura de un debate público informado, dado su marcado sometimiento a los imperativos adaptativos a las exigencias tecno-digitales.

-          La apertura de un debate público para eliminar el carácter mercantil que permite a las Grandes Tecnológicas eludir sus responsabilidades, y reconocer que, en la práctica, se comportan como Sujetos de Derecho internacional público . Las Big Tech no ofrecen “servicios”, son infraestructuras vitales que articulan modos de relación, determinan modos de comunicación, fomentan modos de pensamiento, como tales, debe revisarse su estatuto de responsabilidad y de obligaciones directas frente a los derechos humanos y al medioambiente

-          La elaboración de un Derecho a la Desconexión que ampare la libertad humana para elegir una vida no mediada por las exigencias tecno-digitales, una vida alter-tecnológica. Este derecho a la desconexión no estará vinculado exclusivamente al ámbito laboral, sino que se hará extensivo a todos los ámbitos de la vida: del ocio, educativo, económico, burocrático-administrativo.

 

Asociaciones y plataformas que apoyan esta petición:

21

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Marcelo Daniel De Carli y 12 personas más han firmado la petición recientemente.

El problema

La reciente resolución de la AEPD en el caso de la creación y difusión sin consentimiento de imágenes de desnudos digitales de menores de edad en el caso Almendralejo, posee un alcance paradigmático en el nuevo orden tecno-digital que abre el desarrollo y la implementación forzosa de la IA.

La multa impuesta a los padres del menor responsable de la creación y difusión de esas imágenes, así como la condena por los Tribunales de un año de libertad vigilada a los menores implicados de 12 y 14 años, al no venir acompañadas de una denuncia y sanción explícita a las plataformas digitales que otorgan la posibilidad para la perpetración del delito, pone en evidencia la sumisión de los poderes públicos a las reglas del juego tecno-digital impuestas por las Grandes Tecnológicas.

Las Redes Sociales, los teléfonos inteligentes, la IA, no son ni infraestructuras ni dispositivos neutrales, son fenómenos tecnológicos, diseñados por personas precisamente para el uso que los individuos les están dando, y mientras el estado de derecho no asuma esta verdad y actúe en consecuencia actualizando su marco jurídico, se diluirá la cadena de responsabilidades, otorgará impunidad estructural a las Grandes Tecnológicas, y en la misma medida, depositará el desproporcionado peso de la responsabilidad tecnológica en las individuos, las familias, y las comunidades humanas.

Las niñas y los niños implicados en el caso, todos y cada uno de ellos, hicieron un “uso adecuado” de los artefactos tecnológicos a su disposición. Un teléfono inteligente está diseñado para albergar redes sociales y apps como clothoff, y la combinación de ambos factores no puede dar otro resultado que el ya conocido. Por eso debemos alarmarnos, no tanto y solo ante el hecho de que se creen y difundan imágenes, sino sobre todo ante la impunidad con que las grandes tecnológicas promocionan un mundo en el que eso sea posible, así como ante la permisividad de los poderes públicos.

Hoy, el derecho al despliegue y a la imposición sistemática de los artefactos tecnológicos y los modos de vida que patrocinan las Grandes Tecnológicas, prevalece sobre los derechos de los individuos, de las familias, y de las comunidades humanas, a disfrutar de sus vidas de maneras alter-tecnológicas.

 

Por ello exigimos:

-          Una investigación inmediata y de oficio por parte de la AEPD, al objeto de hacer extensiva su condena a las aplicaciones y plataformas que permitieron y hospedaron las imágenes.

-          La paralización del Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, y la apertura de un debate público informado, dado su marcado sometimiento a los imperativos adaptativos a las exigencias tecno-digitales.

-          La apertura de un debate público para eliminar el carácter mercantil que permite a las Grandes Tecnológicas eludir sus responsabilidades, y reconocer que, en la práctica, se comportan como Sujetos de Derecho internacional público . Las Big Tech no ofrecen “servicios”, son infraestructuras vitales que articulan modos de relación, determinan modos de comunicación, fomentan modos de pensamiento, como tales, debe revisarse su estatuto de responsabilidad y de obligaciones directas frente a los derechos humanos y al medioambiente

-          La elaboración de un Derecho a la Desconexión que ampare la libertad humana para elegir una vida no mediada por las exigencias tecno-digitales, una vida alter-tecnológica. Este derecho a la desconexión no estará vinculado exclusivamente al ámbito laboral, sino que se hará extensivo a todos los ámbitos de la vida: del ocio, educativo, económico, burocrático-administrativo.

 

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