Defendamos los adoquines de Jacinto Vera


Defendamos los adoquines de Jacinto Vera
La causa
Defendamos los adoquines de Jacinto Vera y aledaños (La figurita, Reducto, etc)
Somos un grupo de vecinas y vecinos que consideramos que el proceso de asfaltado de las calles del barrio Jacinto Vera ha sido suficiente, y creemos firmemente que seguir avanzando sería perjudicial para nuestra comunidad por razones de calidad de vida, patrimonio y valor sentimental.
Nuestro barrio se caracteriza por tener una gran vida comunitaria y callejera, destacada tanto por los habitantes históricos como por quienes se mudan a él. Manteniendo tradiciones como las sillas y conversaciones en las puertas, la alta presencia de niñas y niños en la vereda, las fiestas colectivas en las plazas y calles, las presencia de múltiples comparsas: todas costumbres que promueven el intercambio comunitario y la apropiación legítima del espacio público por sus habitantes, además de ser una parte de nuestra identidad mas profunda.
El proceso de asfaltado que viene sucediendo desde hace algunos años ha aumentado notoriamente la cantidad y velocidad de tráfico en la interna del barrio, atentando contra estas costumbres: la calle se vuelve ruidosa y peligrosa para niñas, niños y gente mayor, empeorando su habitabilidad. Este cambio se ve agravado por las caraterísticas geográficas de nuestro barrio, que al estar encerrado entre avenidas, se acostumbra su uso como “cortada”. En este sentido, salvo en algunos tramos con badenes, no se han colocado elementos de control como cartelería o lomos de burro; por lo que en las calles con mayor recorrido los autos alcanzan altas velocidades. Somos conscientes que el adoquinado puede causar perjuicios a los conductores, pero con el trazado actual no es necesario conducir más de 3 o 4 cuadras sobre adoquines. Recordemos que todas y todos somos peatones en algún u otro momento, no sucediendo lo mismo con el ser conductores; por lo que tomar medidas que equilibren el tránsito peatonal con el tráfico es un gesto democrático. Nos preguntamos por otro lado si el reciente asfaltado de Caraguatay aportó a la inundación de zonas del barrio que no sufrían las consecuencias de lluvias fuertes (como si sucede históricamente en calles donde se entubó el arroyo Quitacalzones), al disminuir la capacidad de absorción del suelo.
En segundo lugar, el valor patrimonial del adoquinado es importantísimo y es necesario reconocerlo adecuadamente. Parte de la historia de nuestro país se refleja naturalmente en él: el proceso de crecimiento de la ciudad, los trabajos forzados, los medios de transporte, la inmigración. Nos resistimos a perder ese testigo de las cosas que fueron. Ponemos en cuestión que sólo puedan considerarse patrimonio los grandes edificios monumentales, cuando la mayor parte de la identidad y paisaje de nuestra ciudad se da en las pequeñas calles de barrio, donde vivimos nuestra vida cotidiana la mayoría de los habitantes. En este mismo sentido nos parece importante pensar si el patrimonio se limita a barrios con valor histórico-turístico como la Ciudad Vieja o de alto poder adquisitivo como el Prado, dos de los pocos barrios que se encuentran protegidos patrimonialmente. En este sentido, nos resistimos a ser un barrio absorbido por el centro, de tránsito, sin vida social, donde vecinas y vecinas no se conozcan, donde se pasa del tráfico intenso en el día a las calles desiertas durante la noche. También nos gustaría llamar la atención, sobre los muchos barrios de nuestra ciudad con necesidades mucho más urgentes de reparación de calles, asfaltado y saneamiento.
Por último, nos parece importante destacar el valor afectivo y cultural de las calles adoquinadas para la ciudad de Monetevideo en general y para nuestro barrio en particular. Han sido incluidos en innumerables poemas y canciones, están presentes en la gráfica de las comparsas, se asocian a los nuestros grandes géneros populares como la murga, el tango y el candombe, conformando una de las expresiones paisajísticas más cargadas con la identidad y el espíritu de nuestra ciudad.
Por eso pedimos:
1- El cese del proceso de asfaltado en las calles internas del barrio, abriendo un verdadero canal de diálogo que tome en cuenta estos argumentos.
2- Tomar medidas para disminuir la velocidad del tránsito en las calles ya asfaltadas (badenes, señalización, lomos de burro, etc.)
3- Restauración de las calles adoquinadas que así lo requieran, ya que tienen un material de alta durabilidad, reutilizable y sustentable.
4- Comenzar a discutir y estudiar la declaración patrimonial y protección del adoquinado, como hay ejemplos en la región y el mundo, con políticas específicas para protegerlos (Santiago de Chile, Buenos Aires, La Plata, Sevilla, etc.)
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La causa
Defendamos los adoquines de Jacinto Vera y aledaños (La figurita, Reducto, etc)
Somos un grupo de vecinas y vecinos que consideramos que el proceso de asfaltado de las calles del barrio Jacinto Vera ha sido suficiente, y creemos firmemente que seguir avanzando sería perjudicial para nuestra comunidad por razones de calidad de vida, patrimonio y valor sentimental.
Nuestro barrio se caracteriza por tener una gran vida comunitaria y callejera, destacada tanto por los habitantes históricos como por quienes se mudan a él. Manteniendo tradiciones como las sillas y conversaciones en las puertas, la alta presencia de niñas y niños en la vereda, las fiestas colectivas en las plazas y calles, las presencia de múltiples comparsas: todas costumbres que promueven el intercambio comunitario y la apropiación legítima del espacio público por sus habitantes, además de ser una parte de nuestra identidad mas profunda.
El proceso de asfaltado que viene sucediendo desde hace algunos años ha aumentado notoriamente la cantidad y velocidad de tráfico en la interna del barrio, atentando contra estas costumbres: la calle se vuelve ruidosa y peligrosa para niñas, niños y gente mayor, empeorando su habitabilidad. Este cambio se ve agravado por las caraterísticas geográficas de nuestro barrio, que al estar encerrado entre avenidas, se acostumbra su uso como “cortada”. En este sentido, salvo en algunos tramos con badenes, no se han colocado elementos de control como cartelería o lomos de burro; por lo que en las calles con mayor recorrido los autos alcanzan altas velocidades. Somos conscientes que el adoquinado puede causar perjuicios a los conductores, pero con el trazado actual no es necesario conducir más de 3 o 4 cuadras sobre adoquines. Recordemos que todas y todos somos peatones en algún u otro momento, no sucediendo lo mismo con el ser conductores; por lo que tomar medidas que equilibren el tránsito peatonal con el tráfico es un gesto democrático. Nos preguntamos por otro lado si el reciente asfaltado de Caraguatay aportó a la inundación de zonas del barrio que no sufrían las consecuencias de lluvias fuertes (como si sucede históricamente en calles donde se entubó el arroyo Quitacalzones), al disminuir la capacidad de absorción del suelo.
En segundo lugar, el valor patrimonial del adoquinado es importantísimo y es necesario reconocerlo adecuadamente. Parte de la historia de nuestro país se refleja naturalmente en él: el proceso de crecimiento de la ciudad, los trabajos forzados, los medios de transporte, la inmigración. Nos resistimos a perder ese testigo de las cosas que fueron. Ponemos en cuestión que sólo puedan considerarse patrimonio los grandes edificios monumentales, cuando la mayor parte de la identidad y paisaje de nuestra ciudad se da en las pequeñas calles de barrio, donde vivimos nuestra vida cotidiana la mayoría de los habitantes. En este mismo sentido nos parece importante pensar si el patrimonio se limita a barrios con valor histórico-turístico como la Ciudad Vieja o de alto poder adquisitivo como el Prado, dos de los pocos barrios que se encuentran protegidos patrimonialmente. En este sentido, nos resistimos a ser un barrio absorbido por el centro, de tránsito, sin vida social, donde vecinas y vecinas no se conozcan, donde se pasa del tráfico intenso en el día a las calles desiertas durante la noche. También nos gustaría llamar la atención, sobre los muchos barrios de nuestra ciudad con necesidades mucho más urgentes de reparación de calles, asfaltado y saneamiento.
Por último, nos parece importante destacar el valor afectivo y cultural de las calles adoquinadas para la ciudad de Monetevideo en general y para nuestro barrio en particular. Han sido incluidos en innumerables poemas y canciones, están presentes en la gráfica de las comparsas, se asocian a los nuestros grandes géneros populares como la murga, el tango y el candombe, conformando una de las expresiones paisajísticas más cargadas con la identidad y el espíritu de nuestra ciudad.
Por eso pedimos:
1- El cese del proceso de asfaltado en las calles internas del barrio, abriendo un verdadero canal de diálogo que tome en cuenta estos argumentos.
2- Tomar medidas para disminuir la velocidad del tránsito en las calles ya asfaltadas (badenes, señalización, lomos de burro, etc.)
3- Restauración de las calles adoquinadas que así lo requieran, ya que tienen un material de alta durabilidad, reutilizable y sustentable.
4- Comenzar a discutir y estudiar la declaración patrimonial y protección del adoquinado, como hay ejemplos en la región y el mundo, con políticas específicas para protegerlos (Santiago de Chile, Buenos Aires, La Plata, Sevilla, etc.)
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Petición creada en 4 de diciembre de 2023