Córdoba en mayo: respeto para quienes vivimos en zona de Cruces.

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El problema

Estimado Sr. Bellido, Ilmo. alcalde de Córdoba:

pasada (por agua) la Semana Santa, ya se vislumbran en el calendario las Cruces de Mayo, festividad que desgraciadamente tiene poco de celebración y mucho de preocupación para quienes vivimos en determinadas zonas de la ciudad. 

          Ningún remedio municipal ha sido aplicado contra este malestar que a fuerza de repetirse fatalmente año tras año pudiera calificarse de crónico.

          Casi desde cualquier balcón de calles como, por ejemplo, Obispo Fitero, cercana a dos de las Cruces más exitosas, cualquier vecino puede observar con total impotencia cómo jóvenes y más jóvenes de ambos sexos orinan en la misma puerta de su casa sin ningún tipo de obstáculo, a razón de uno o dos por minuto (aunque también abunda la micción grupal y eso incrementa la media) en determinados tramos horarios de máxima afluencia. La experiencia demuestra que más vale no entrar en discusiones con quienes parecen tener todo el derecho a satisfacer sus necesidades fisiológicas donde les venga en gana. La experiencia también demuestra que, por mucho que el personal de Sadeco se esmere con diligencia para evitarlo, el hedor de la calle en estos días será insoportable para quienes, al parecer, no tenemos derecho a permanecer en un entorno digno ni a descansar en condiciones.

          Esta lamentable situación no se produce solo por la noche. Uno puede salir a mediodía a dar un paseo con sus hijos y darse de bruces (o de Cruces) con no pocos orinadores y no pocas orinadoras en el momento en que dejan con despreocupación absoluta su pestilente huella en la vía pública. 

          Creemos que este lado oscuro de una “celebración” desposeída de su espíritu tradicional y convertida en botellón incesante no solo perjudica directamente a la ciudadanía sitiada en las zonas más problemáticas, sino que también afecta de forma muy perniciosa a la convivencia, al patrimonio y a la imagen de una ciudad que en esas fechas recibe a no pocos visitantes.

          Teniendo en cuenta lo anterior, y sin la menor intención de perjudicar a nadie, le rogamos encarecidamente:

-        que la presencia policial no sea esporádica sino continua en calles especialmente perjudicadas

-        que se asegure una dotación proporcional de urinarios portátiles a las Cruces con más público

-        que, si se quiere seguir apostando por el mismo modelo de Cruces que impera en la actualidad, al menos se controle estrictamente el horario de dispensación de bebidas alcohólicas en las barras.

Creemos que son peticiones más que justificadas que revertirán en beneficio no solo de la población afectada sino del conjunto de la ciudad.

                                                                     Reciba un cordial saludo.

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