Vergüenza malversación y prevaricación


Sigue la polémica en El Hierro
ANTONIO CAVANILLAS +
e alegra que de un tiempo a esta parte, y espero que
sirviendo de precedente, opiniones encontradas so-
bre temas diversos de la vida cotidiana y crítica a
funciones administrativas y funcionarios de la isla de
El Hierro salgan a la luz en DIARIO DE AVISOS.
Estoy convencido que expresar opiniones personales que pue-
dan alterar la “controlada” vida herreña es en estos tiempos difícil
de digerir en las altas esferas de la vida pública de esta pequeña isla.
Una anécdota de la opresión política que respira actualmente El
Hierro se escucha en tertulias de gente de avanzada edad: dicen que
incluso en la época de Franco, hablar de ciertos temas era menos
comprometido que ahora... (!). :
Viene a cuento esto de la polémica suscitada por el artículo de
opinión del señor González de Mendoza (DIARIO DE AVISOS,
primero de marzo) y señor Ripol (20 de marzo/3) en distintos es-
critos en este mismo periódico.
Reconociendo como dice el señor Ripol no autoridad pero sí
conocimiento de la vida en El Hierro que me dan mis más de 10años
de visitas continuadas (en ocasiones de meses), y de la grata y
cordial amistad que me une con muchos de los vecinos de esta
maravillosa isla y admitiendo no conocer personalmente al señor
Ripol pero sí al señor Machín y al señor González de Mendoza, me
gustaría tomar vela en este entierro y romper una lanza a favor de
la opinión del señor González de Mendoza porque, aparte de que
considero algunas muy interesantes, a buen seguro pocos serán los
que se atrevan públicamente a hacerlo.
En primer lugar, y antes de pasar a temas concretos que han sido
la causa de los debates de opinión, quiero resaltar que tanto en la
carta del señor Machín como en la del señor Ripol percibo un
“tufillo” de belicosa envidia ante lo qué es una norma elemental de
presentación de un artículo, en este caso del señor González de
Mendoza: Economista, Master en..., asesor en... etcétera... acre-
ditación que refrenda que quien emite una opinión sobre un tema
lo está haciendo en base a los conocimientos que del mismo posee.
Aquí el señor Machín se cubre las espaldas firmando con un
escueto secretario general de AHL apostilla de carácter político que
al parecer le hace saber y entender de todo. También podría haberlo
hecho como ingeniero naval, que para el caso es lo mismo.
El señor Ripol no sabe no contesta. Entenderemos que su opi-
nión es la de un vecino de la isla (que todavía no es) en la que denota
un enorme desconocimiento de la realidad herreña, quizá, discul-
pémosle, debido a su corta estancia en ella, aunque él, en un gesto
de modestia, basa sus teorías en las que “dice” él, la gran mayoría
de herreños “dicen” tener (si usted lo “dice”)..., le suena el dicho
de: “¿Donde dije digo, digo Diego?”.
Después de recorrer y conocer muchos países, jamás he visto un
caso ni siquiera parecido de país, región, isla o comunidad al que
se le hayan otorgado las infraestructuras, ayudas, servicios, sub-
sidios y subvenciones con las que cuenta actualmente la isla con
solo 8.000 personas de población y, ¡ojo!, que no me parece mal
si realmente fueran bien utilizadas.
Tiene razón el señor González de Mendoza en echarle en cara
alos políticos herreños la creación de una filosofía de vida basada.
en las ayudas, subvenciones y subsidios de todo tipo que están
haciendo un pueblo herreño poco emprendedor, conformista y
sobre todo crédulo. Conozco personalmente el caso de una persona
que pidió una subvención para irse de vacaciones..., y lo peor es que
estaba completamente convencido de que se la darían.
Centrándome en el tema turístico del que entiendo algo, y con-
testando a algunas de las críticas del señor Ripol, recomiéndole que
vuelva a leer el escrito del señor González de Mendoza, porque
definitivamente no ha entendido ni una palabra.
En ningún momento se habla que se quiera un turismo como el
del sur de Tenerife o de Gran Canaria; muy al contrario, se está
diciendo que la verdadera riqueza turística de la isla está en su
característica de lugar diferente. Creo —y en esto estaremos todos
de acuerdo— que ninguna persona en su sano juicio que viva en El
Hierro puede abogar o.reclamar un turismo de ese tipo. Es esa
peculiaridad diferenciadora la que el señor González de Mendoza
les exhorta a explotar, que no obligar ni ordenar como pretende
entender el señor Machín.
No se preocupen: en El Hierro no habrá nunca ese turismo ma-
sificado, pero, ¡cuidado!, puede haber otros peores que yo he co-
nocido en otros países y que con la actual política llevada a cabo
por políticos de AHI puede implantarse en muy poco tiempo. Me
refiero a campistas, pensionistas, hippies trasnochados o busca-
dores impertérritos de su “yo” profundo, es decir, colgados. Les
aseguro que tienen igual o mayor peligro que los tan aborrecidos
“suristas” de otras islas.
Tampoco he leído en momento alguno que los sectores prima-
rios de la isla dejen de existir por centrar esfuerzos en el sector
turístico. Se está refiriendo a reconducir en la dirección de abas-
tecer primero el mercado interno con productos autóctonos y de
calidad y que sólo los rentables sean exportados después de por
supuesto cubrir las necesidades internas.
¿Que está ocurriendo actualmente en la isla? Pues para muestra
un botón: no existe en toda la isla ni una sola pescadería. ¿Qué
ocurre entonces con las más de 40 toneladas de pescado de litoral
que se extraen de sus aguas? Pues que por desgracia la gran mayoría
se envía fuera. ¿Cuál es la idea que pretende transmitir el señor
González de Mendoza? Muy simple: que la mayor parte de esa
cantidad se quede en la isla y se utilice como exponente de calidad
de una oferta turística: “Quien quiera comer pescado fresco y ba-
rato, que venga a El Hierro a hacerlo”, y si no que no lo coma, que
por lo menos sean los herreños quienes lo hagan, cosa que actual-
mente no ocurre.
Cuando los políticos gobernantes en El Hierro, que tanto dicen
saber de turismo pero nada hacen, hablan de turismo de calidad, se
les va la fuerza por la boca porque, ¿cuál es la realidad?: no existe
todavía un proyecto integral de turismo para la isla. Aquí dicho
.señor vuelve a dar en el clavo porque habla y lo demuestra.
Como no podría ser de otra manera, el señor Ripol no se ha
molestado en enterarse de cuál es la trayectoria del señor González
de Mendoza en ese aspecto. Pues se lo voy a decir: hace 10 años
y gracias a un artículo aparecido en una revista de viajes, pude
conocer lo que la isla de El Hierro podía ofrecer a nivel turístico.
Ese artículo, que me hizo visitar por vez primera la isla estaba
firmado por dicho señor, y le aseguro que rezumaba conocimiento,
pasión y admiración por la isla. :
He visto artículos suyos en publicaciones como “El País”,
“Abc”, “La Vanguardia”, entrevistas especializadas de deportes,
documentales que han ayudado a producir en TVE, TV3, C33,
Canal+, Antena 3, Tele 5, la televisión alemana, etcétera. Acude,
y mucho antes de que lo hicieran las instituciones de la isla, a ferias
y convenciones de turismo alternativo en España y fuera de ella.
Y como gran aficionado que soy al submarinismo, sé que está
haciendo un gran esfuerzo como empresa privada en el hecho de
que de El Hierro se hable como el mejor destino de buceo de toda
Europa. Lo mismo ocurre con el parapente y otras actividades
turísticas deportivas, de las que fueron pioneros y de cuyas posi-
bilidades El Hierro empieza a ser reconocido y los herreños a be-
neficiarse de ello. Luego, claro, al carro de los ganadores se apuntan
todos.
¿Y sabe usted acaso, señor Ripol, cómo le han agradecido todo
esto, aunque pienso que el señor González de Mendoza no desea
ni necesita agradecimientos? Pues criticando, entorpeciendo, di-
vulgando infamias y aparcando proyectos de posible gran interés
para la isla.
De lo que habla el señor González de Mendoza, y entiende
mucho, es de proyectos pequeños pero de calidad, imaginativos,
innovadores y únicos, que hagan posible atraer no al hippie ni al
campista, sino a la gente que deja dinero, no perturba el entorno que
visita, disfruta, cuida lo que ve y luego se marcha satisfecho. Este
es el turismo del que habla y que yo he podido comprobar.
El proyecto de hotel en la naturaleza del que es asesor y pro-
motor, y que conozco personalmente —temo que usted no, señor
Ripol—, es único, y así lo demuestra el que haya obtenido premios
de arquitectura, esté reconocido fuera de la isla que no en ella,
declarado de interés turístico y social por el Gobierno de Canarias
y que haya sido visitado y admirado por personalidades como
S.A.R. el Príncipe don Felipe, artistas como César Manrique, amén
de políticos y distintas personalidades del mundo de la cultura.
Pero, al parecer, expresar contundentemente verdades que para
algunos son dificiles de admitir, molesta. ¿Werdad, señores Ripol
y Machín?
Por cierto, señor Ripol, cuando habla usted que están hartos de
redentores, salvadores, profetas y expertos en organizarles la vida,
¿se cree usted un herreño más, aunque ni viva, ni trabaje, niinvierta,
ni produzca riqueza alguna en El Hierro? ¿Y no será que lo que
* quiere es mantener a la buena gente de la isla sin progreso porque
quiera usted construirse una bucólica casita donde disfrutar del
paisaje con sus amigos?
Acepte usted también un consejo: haga como yo y visite de vez
en cuando la isla y pague por lo que le ofrecen los que sí trabajan
aquí y desean progreso y un futuro tranquilizador para sus hijos
--