Que las presentadoras de "Ecuador Tiene Talento" se disculpen públicamente con la joven Carolina.

El problema

El pasado domingo 20 de septiembre las jurados María Fernanda Ríos, Wendy Vera y Paola Farías del programa “Ecuador tiene talento”, transmitido en horario estelar por el canal de televisión Ecuavisa, públicamente discriminaron, juzgaron y humillaron a una joven participante de 16 años llamada Carolina solo por el hecho de decir que no cree en Dios.

Cuando concluyó la participación de Carolina, María Fernanda Ríos preguntó a la concursante: “¿Tú crees en dios?”. Carolina contestó: “No”. Enseguida Wendy Vera, de forma sarcástica dijo: “Pues deberías empezar a creer, mamita, para ver si te hace el milagrito”. Vuelve a hablar la señora Ríos: “Sin Dios no llegamos a ningún lado. Por eso es que tú crees que siendo autodidáctica (sic) vas a llegar a la cima. Y no lo vas a hacer. ¿Sabes por qué? Porque hay cosas que no se ven, entonces ahí entra el amor a dios. Y Dios… Dios se siente. Dios te puede ayudar, Dios te ayuda a ser mejor (...)”. La tercera jurado, Paola Farías, increpa a Carolina y dice: “Mi amor Carolina, eres hermosa, solamente quiero saber ¿por qué no crees en dios? No te juzgo ah, ojo (...) ¿y qué crees, de dónde venimos (…)?” El debate prosigue como se puede apreciar en el extracto de este video de youtube: https://goo.gl/TpMJYf

Es evidente que las tres señoras antes nombradas no saben que vivimos en un Estado laico, como lo afirma el primer artículo de la Constitución de la República del Ecuador: “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada”.

“Ecuador tiene talento” es un programa de televisión nacional –con alto rating de sintonía– y en el cual el pasado domingo 20 de septiembre de forma flagrante las tres señoras vulneraron el artículo 61 de la Ley Orgánica de Comunicación que reza así: “Contenido discriminatorio.- Para los efectos de esta Ley, se entenderá por contenido discriminatorio todo mensaje que se difunda por cualquier medio de comunicación social que connote distinción, exclusión o restricción basada en razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio-económica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad o diferencia física y otras que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales de derechos humanos, o que incite a la realización de actos
discriminatorios o hagan apología de la discriminación”.

Por lo tanto, acogido al artículo 24 de la misma Ley de Comunicación que dice: “Derecho a la réplica.- Toda persona o colectivo humano que haya sido directamente aludido a través de un medio de comunicación, de forma que afecte sus derechos a la dignidad, honra o reputación; tiene derecho a que ese medio difunda su réplica de forma gratuita, en el mismo espacio, página y sección en medios escritos, o en el mismo programa en medios audiovisuales y en un plazo no mayor a 72 horas a partir de la solicitud planteada por el aludido”. Y acogido al artículo 66, numeral 7 de la Constitución de la República, que establece: “El derecho de toda persona agraviada por informaciones sin pruebas o inexactas, emitidas por medios de comunicación social, a la correspondiente rectificación, réplica o respuesta, en forma inmediata, obligatoria y gratuita, en el mismo espacio u horario”.

Solicito cordialmente a la Supercom y a la Cordicom –cuyas políticas combaten la vulneración de derechos y promueven el ejercicio del periodismo ético y responsable– para que puedan analizar este caso y así exigir a las tres jurados de “Ecuador tiene talento” que por lo menos se disculpen públicamente con la joven participante Carolina en el mismo espacio del programa.

No conozco a la joven Carolina y no me he puesto en contacto con ella ni con su familia, esta solicitud la firmo personalmente, la realizo como televidente cuando vi un abominable acto de injusticia que ocurrió en un medio de alcance masivo –sé que miles de activistas de derechos humanos y de televidentes en el país y el mundo están igual de indignados y frustrados, y aunque no firmen esta solicitud, la respaldan–.

Está claro que ninguna persona que respete la opinión del prójimo merece ser juzgada y atacada por su creencia religiosa, eso no es más que un ejercicio de discriminación e imposición vertical. A estas alturas del siglo XXI resulta intolerable e inverosímil en cualquier sociedad la imposición de dogmas de ninguna especie, la amenaza basada en juicios de valor y en creencias personales, peor aún la imposición radical de dogmas para alcanzar el “éxito” desde una plataforma mediática y desde el poder ejercido por tres jurados –la impotencia de la joven Carolina es mayor porque está subordinada a las tres jurados que dictaminan si puede pasar al siguiente nivel en un concurso– para escarmentar públicamente a una menor de edad por sus creencias religiosas.

La libertad se expresa en el respeto a los derechos, no hay libertad sin justicia ya que es uno de los pilares en los que se sostiene la fe pública y la sociedad misma.

Seguro que será de utilidad la información de esta misiva, agradezco infinitamente su gentil atención.

Esta petición ha conseguido 12.078 firmas

El problema

El pasado domingo 20 de septiembre las jurados María Fernanda Ríos, Wendy Vera y Paola Farías del programa “Ecuador tiene talento”, transmitido en horario estelar por el canal de televisión Ecuavisa, públicamente discriminaron, juzgaron y humillaron a una joven participante de 16 años llamada Carolina solo por el hecho de decir que no cree en Dios.

Cuando concluyó la participación de Carolina, María Fernanda Ríos preguntó a la concursante: “¿Tú crees en dios?”. Carolina contestó: “No”. Enseguida Wendy Vera, de forma sarcástica dijo: “Pues deberías empezar a creer, mamita, para ver si te hace el milagrito”. Vuelve a hablar la señora Ríos: “Sin Dios no llegamos a ningún lado. Por eso es que tú crees que siendo autodidáctica (sic) vas a llegar a la cima. Y no lo vas a hacer. ¿Sabes por qué? Porque hay cosas que no se ven, entonces ahí entra el amor a dios. Y Dios… Dios se siente. Dios te puede ayudar, Dios te ayuda a ser mejor (...)”. La tercera jurado, Paola Farías, increpa a Carolina y dice: “Mi amor Carolina, eres hermosa, solamente quiero saber ¿por qué no crees en dios? No te juzgo ah, ojo (...) ¿y qué crees, de dónde venimos (…)?” El debate prosigue como se puede apreciar en el extracto de este video de youtube: https://goo.gl/TpMJYf

Es evidente que las tres señoras antes nombradas no saben que vivimos en un Estado laico, como lo afirma el primer artículo de la Constitución de la República del Ecuador: “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada”.

“Ecuador tiene talento” es un programa de televisión nacional –con alto rating de sintonía– y en el cual el pasado domingo 20 de septiembre de forma flagrante las tres señoras vulneraron el artículo 61 de la Ley Orgánica de Comunicación que reza así: “Contenido discriminatorio.- Para los efectos de esta Ley, se entenderá por contenido discriminatorio todo mensaje que se difunda por cualquier medio de comunicación social que connote distinción, exclusión o restricción basada en razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio-económica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad o diferencia física y otras que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los instrumentos internacionales de derechos humanos, o que incite a la realización de actos
discriminatorios o hagan apología de la discriminación”.

Por lo tanto, acogido al artículo 24 de la misma Ley de Comunicación que dice: “Derecho a la réplica.- Toda persona o colectivo humano que haya sido directamente aludido a través de un medio de comunicación, de forma que afecte sus derechos a la dignidad, honra o reputación; tiene derecho a que ese medio difunda su réplica de forma gratuita, en el mismo espacio, página y sección en medios escritos, o en el mismo programa en medios audiovisuales y en un plazo no mayor a 72 horas a partir de la solicitud planteada por el aludido”. Y acogido al artículo 66, numeral 7 de la Constitución de la República, que establece: “El derecho de toda persona agraviada por informaciones sin pruebas o inexactas, emitidas por medios de comunicación social, a la correspondiente rectificación, réplica o respuesta, en forma inmediata, obligatoria y gratuita, en el mismo espacio u horario”.

Solicito cordialmente a la Supercom y a la Cordicom –cuyas políticas combaten la vulneración de derechos y promueven el ejercicio del periodismo ético y responsable– para que puedan analizar este caso y así exigir a las tres jurados de “Ecuador tiene talento” que por lo menos se disculpen públicamente con la joven participante Carolina en el mismo espacio del programa.

No conozco a la joven Carolina y no me he puesto en contacto con ella ni con su familia, esta solicitud la firmo personalmente, la realizo como televidente cuando vi un abominable acto de injusticia que ocurrió en un medio de alcance masivo –sé que miles de activistas de derechos humanos y de televidentes en el país y el mundo están igual de indignados y frustrados, y aunque no firmen esta solicitud, la respaldan–.

Está claro que ninguna persona que respete la opinión del prójimo merece ser juzgada y atacada por su creencia religiosa, eso no es más que un ejercicio de discriminación e imposición vertical. A estas alturas del siglo XXI resulta intolerable e inverosímil en cualquier sociedad la imposición de dogmas de ninguna especie, la amenaza basada en juicios de valor y en creencias personales, peor aún la imposición radical de dogmas para alcanzar el “éxito” desde una plataforma mediática y desde el poder ejercido por tres jurados –la impotencia de la joven Carolina es mayor porque está subordinada a las tres jurados que dictaminan si puede pasar al siguiente nivel en un concurso– para escarmentar públicamente a una menor de edad por sus creencias religiosas.

La libertad se expresa en el respeto a los derechos, no hay libertad sin justicia ya que es uno de los pilares en los que se sostiene la fe pública y la sociedad misma.

Seguro que será de utilidad la información de esta misiva, agradezco infinitamente su gentil atención.

Los destinatarios de la petición

Cordicom y Supercom
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