

¡CONTADERO NO SE VENDE, SE DEFIENDE!
La causa
Exigimos frenar el desarrollo urbano desmedido antes de que sea demasiado tarde.
Nací en Contadero. Crecí en un pueblo rodeado de bosques, milpas, barrancas, ríos y manantiales, donde existía un profundo sentido de comunidad.
Contadero tiene historia, identidad y un patrimonio natural que pertenece no solo a quienes nacimos aquí, sino a todos los que hoy lo llamamos hogar.
Y hoy estamos viendo cómo ese patrimonio desaparece frente a nuestros ojos.
Cada año aparecen nuevas construcciones, edificios y grandes desarrollos inmobiliarios. Terrenos que durante generaciones permanecieron arbolados cambian de uso. Se talan árboles, se intervienen barrancas, se alteran escurrimientos naturales y vemos ocupaciones y construcciones que generan serias dudas sobre el cumplimiento del uso de suelo y de las normas que deberían proteger esta zona.
Mientras tanto, nuestra infraestructura sigue siendo prácticamente la de un pueblo.
Más edificios. Más departamentos. Más habitantes. Más automóviles.
Pero no hay más agua. No hay nuevas vialidades. El drenaje no crece al mismo ritmo. Y los bosques que perdemos no regresan.
¿Hasta dónde puede crecer Contadero?
Desarrollos de gran escala como Stampa o Be Grand Contadero representan cientos de nuevas viviendas y automóviles, además de una enorme demanda adicional de agua, drenaje, vialidades y servicios.
El problema no son los nuevos vecinos. El problema es seguir aumentando la densidad poblacional sin demostrar primero que Contadero tiene la infraestructura necesaria para sostenerla.
Quienes vivimos aquí conocemos la realidad.
La vivimos en el tráfico de Arteaga y Salazar, 16 de septiembre, Av. Juárez, Av. Veracruz, la Carretera México-Toluca y las pocas vialidades que conectan nuestro pueblo con el resto de Cuajimalpa. La vivimos cuando pasamos horas atrapados en calles que nunca fueron diseñadas para este volumen de automóviles.
La vivimos cuando abrimos una llave y nos preguntamos si habrá suficiente agua, o cuando se inundan calles porque se desbordo el drenaje cuando eso nunca había pasado.
No podemos seguir agregando miles de habitantes a una infraestructura que ya está bajo presión.
Lo que está en riesgo no se puede recuperar fácilmente.
Nuestros bosques, barrancas y suelos no son terrenos vacíos esperando ser construidos. Son parte de nuestra infraestructura natural. Capturan lluvia, permiten la infiltración de agua al subsuelo, alimentan los mantos acuíferos y regulan los escurrimientos.
Cada árbol talado, cada barranca o terreno invadido y cada metro de suelo natural cubierto por concreto tiene consecuencias.
Consecuencias que pagaremos nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.
Esto ya no es una advertencia. Está ocurriendo.
Mientras algunos obtienen enormes beneficios económicos de la transformación del territorio, somos los habitantes quienes nos quedamos con el tráfico, la presión sobre el agua, el drenaje insuficiente, la pérdida de árboles y el deterioro de nuestra calidad de vida.
No estamos en contra del progreso. Estamos en contra del progreso sin planeación.
Contadero también es patrimonio de Cuajimalpa.
Sus bosques, barrancas, áreas verdes, historia y ubicación son precisamente parte de lo que hace atractiva y valiosa esta zona. Destruirlos para construir cada vez más metros cuadrados significa destruir aquello que le da valor a Contadero.
Y defenderlo no beneficia solamente a quienes nacimos aquí.
Beneficia a quienes llegaron hace veinte años, a quienes llegaron hace cinco, a quienes viven en los nuevos desarrollos y a quienes llegarán mañana.
Proteger Contadero es proteger nuestro patrimonio y el futuro de Cuajimalpa.
Por eso exigimos a las autoridades:
- Frenar la autorización de nuevos desarrollos de gran escala hasta garantizar que existe capacidad suficiente de agua, drenaje, vialidades y servicios.
- Auditar los desarrollos en construcción y recientemente autorizados, haciendo públicos sus permisos, usos de suelo, densidades e impactos ambientales.
- Investigar y sancionar invasiones, ocupaciones irregulares y construcciones ilegales, especialmente en bosques, barrancas, cauces y Suelo de Conservación.
- Proteger nuestros bosques, barrancas, ríos, manantiales y zonas de recarga de los mantos acuíferos.
- Transparentar las autorizaciones y escuchar a los habitantes antes de aprobar proyectos que transformen nuestro territorio.
Contadero no es un terreno disponible para construir hasta el último metro cuadrado.
Es nuestra casa. Es nuestra historia. Es nuestro patrimonio.
Los habitantes de Contadero no nos vamos a quedar de brazos cruzados.
No podemos esperar hasta que el agua no alcance, las vialidades colapsen o nuestros hijos conozcan los bosques de Contadero solamente por fotografías.
Cuando el último árbol haya sido talado y el último terreno cubierto de concreto, será demasiado tarde.
Por Contadero. Por nuestros hijos y nuestros nietos. Por Cuajimalpa.
Firma. Comparte. Exijamos juntos que nuestra voz sea imposible de ignorar.

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La causa
Exigimos frenar el desarrollo urbano desmedido antes de que sea demasiado tarde.
Nací en Contadero. Crecí en un pueblo rodeado de bosques, milpas, barrancas, ríos y manantiales, donde existía un profundo sentido de comunidad.
Contadero tiene historia, identidad y un patrimonio natural que pertenece no solo a quienes nacimos aquí, sino a todos los que hoy lo llamamos hogar.
Y hoy estamos viendo cómo ese patrimonio desaparece frente a nuestros ojos.
Cada año aparecen nuevas construcciones, edificios y grandes desarrollos inmobiliarios. Terrenos que durante generaciones permanecieron arbolados cambian de uso. Se talan árboles, se intervienen barrancas, se alteran escurrimientos naturales y vemos ocupaciones y construcciones que generan serias dudas sobre el cumplimiento del uso de suelo y de las normas que deberían proteger esta zona.
Mientras tanto, nuestra infraestructura sigue siendo prácticamente la de un pueblo.
Más edificios. Más departamentos. Más habitantes. Más automóviles.
Pero no hay más agua. No hay nuevas vialidades. El drenaje no crece al mismo ritmo. Y los bosques que perdemos no regresan.
¿Hasta dónde puede crecer Contadero?
Desarrollos de gran escala como Stampa o Be Grand Contadero representan cientos de nuevas viviendas y automóviles, además de una enorme demanda adicional de agua, drenaje, vialidades y servicios.
El problema no son los nuevos vecinos. El problema es seguir aumentando la densidad poblacional sin demostrar primero que Contadero tiene la infraestructura necesaria para sostenerla.
Quienes vivimos aquí conocemos la realidad.
La vivimos en el tráfico de Arteaga y Salazar, 16 de septiembre, Av. Juárez, Av. Veracruz, la Carretera México-Toluca y las pocas vialidades que conectan nuestro pueblo con el resto de Cuajimalpa. La vivimos cuando pasamos horas atrapados en calles que nunca fueron diseñadas para este volumen de automóviles.
La vivimos cuando abrimos una llave y nos preguntamos si habrá suficiente agua, o cuando se inundan calles porque se desbordo el drenaje cuando eso nunca había pasado.
No podemos seguir agregando miles de habitantes a una infraestructura que ya está bajo presión.
Lo que está en riesgo no se puede recuperar fácilmente.
Nuestros bosques, barrancas y suelos no son terrenos vacíos esperando ser construidos. Son parte de nuestra infraestructura natural. Capturan lluvia, permiten la infiltración de agua al subsuelo, alimentan los mantos acuíferos y regulan los escurrimientos.
Cada árbol talado, cada barranca o terreno invadido y cada metro de suelo natural cubierto por concreto tiene consecuencias.
Consecuencias que pagaremos nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.
Esto ya no es una advertencia. Está ocurriendo.
Mientras algunos obtienen enormes beneficios económicos de la transformación del territorio, somos los habitantes quienes nos quedamos con el tráfico, la presión sobre el agua, el drenaje insuficiente, la pérdida de árboles y el deterioro de nuestra calidad de vida.
No estamos en contra del progreso. Estamos en contra del progreso sin planeación.
Contadero también es patrimonio de Cuajimalpa.
Sus bosques, barrancas, áreas verdes, historia y ubicación son precisamente parte de lo que hace atractiva y valiosa esta zona. Destruirlos para construir cada vez más metros cuadrados significa destruir aquello que le da valor a Contadero.
Y defenderlo no beneficia solamente a quienes nacimos aquí.
Beneficia a quienes llegaron hace veinte años, a quienes llegaron hace cinco, a quienes viven en los nuevos desarrollos y a quienes llegarán mañana.
Proteger Contadero es proteger nuestro patrimonio y el futuro de Cuajimalpa.
Por eso exigimos a las autoridades:
- Frenar la autorización de nuevos desarrollos de gran escala hasta garantizar que existe capacidad suficiente de agua, drenaje, vialidades y servicios.
- Auditar los desarrollos en construcción y recientemente autorizados, haciendo públicos sus permisos, usos de suelo, densidades e impactos ambientales.
- Investigar y sancionar invasiones, ocupaciones irregulares y construcciones ilegales, especialmente en bosques, barrancas, cauces y Suelo de Conservación.
- Proteger nuestros bosques, barrancas, ríos, manantiales y zonas de recarga de los mantos acuíferos.
- Transparentar las autorizaciones y escuchar a los habitantes antes de aprobar proyectos que transformen nuestro territorio.
Contadero no es un terreno disponible para construir hasta el último metro cuadrado.
Es nuestra casa. Es nuestra historia. Es nuestro patrimonio.
Los habitantes de Contadero no nos vamos a quedar de brazos cruzados.
No podemos esperar hasta que el agua no alcance, las vialidades colapsen o nuestros hijos conozcan los bosques de Contadero solamente por fotografías.
Cuando el último árbol haya sido talado y el último terreno cubierto de concreto, será demasiado tarde.
Por Contadero. Por nuestros hijos y nuestros nietos. Por Cuajimalpa.
Firma. Comparte. Exijamos juntos que nuestra voz sea imposible de ignorar.

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Petición creada en 20 de agosto de 2026