El desamparo de la escuela ante la Covid-19

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El siguiente escrito pretende aunar firmas que apoyen el malestar que siente la comunidad educativa de Castilla-La Mancha ante el inicio del nuevo curso académico 2020-2021, con respecto a la situación generada por la Covid-19.

La falta de medidas efectivas por parte de la Administración no garantiza la seguridad y pone gravemente en riesgo la salud de los alumnos, familias, docentes y trabajadores en general que pertenezcan al ámbito educativo.

Con la autonomía de los centros, la Consejería de Educación ha delegado la responsabilidad en materia de seguridad respecto a la Covid-19 en los equipos directivos, pero de ellos no dependen medidas indispensables como establecer el número máximo de alumnos por grupo o contratar más profesorado. Por no hablar de la escasez de recursos con los que cuentan.

Por ello solicitamos a la Administración lo siguiente:

- Que baje las ratios máximas en todos los niveles educativos preuniversitarios. Actualmente la ley permite un máximo de 40 alumnos por clase en Bachillerato, 30 en ESO y 25 en primaria e infantil, lo cual hace inviable que se mantengan las distancias de seguridad de 1,5 metros establecidas por ley porque no existe espacio físico, con el consiguiente riesgo para la salud de los alumnos, familias, docentes y personal del centro. Alumnos y profesores pasarían hasta 6 horas diarias en un espacio cerrado en el que no se pueden guardar las distancias de seguridad.
- Que, en consecuencia, aumente significativamente la plantillas de los centros contratando a más profesores.
- Que demuestre con estudios certeros las medidas tomadas respecto al alumnado de educación infantil, ya que despiertan mucha inseguridad y temor, tanto en los profesionales de la educación como en los propios padres del alumnado por el gran riesgo al que pueden estar expuestos todos (alumnos, profesores y familias de ambos).
- Que dote a los centros educativos de los medios tecnológicos y recursos necesarios para poder trabajar de manera virtual en caso de recrudecimiento de la pandemia de la Covid-19.

Con la salud pública no se juega. Deseamos volver a las aulas, pero exigimos que se haga garantizando la seguridad y la salud de todos. No podemos mirar hacia otro lado y callarnos sería una irresponsabilidad.

Nos vemos en la obligación de pedir a la Administración responsabilidad, cordura y sentido común, que esté a la altura de las circunstancias y ponga TODOS los medios humanos y económicos necesarios antes de que sea demasiado tarde, las consecuencias sean fatales y las pérdidas irreparables.