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CARTA ABIERTA A GENARO ALONSO, CONSEJERO DE EDUCACIÓN DE ASTURIAS

MARTA MARÍA GARCÍA GUERRA
Spain

Nov 18, 2016 — CARTA ABIERTA A GENARO ALONSO, CONSEJERO DE EDUCACIÓN DE ASTURIAS

No le escribo como ciudadana ni en su función de Consejero. Lo hago como madre de un menor que a día de hoy permanece sin escolarizar y me dirijo a usted, por ello, como padre que me consta que es… con cierto poder político.

Empezaré diciéndole que no cometí ninguno de los errores que usted indicó en su comparecencia pública de la pasada Comisión de Educación, en la Junta del Parlamento. No detallaré cada uno de ellos para no extenderme en demasía. Pero es importante que usted lo sepa: no cometí ningún erro… salvo confiar en el buen proceder y responsabilidad de la Consejería de Educación que usted dirige.

En segundo lugar, indicarle que puede estar totalmente seguro que si a día de hoy sigo luchando, después de varios meses, para que a mi hijo se le otorgue la plaza debidamente solicitada es porque sé que me ampara el Derecho, la Razón y la Verdad y porque, además, es la única oportunidad garantizada, actualmente, que tiene mi hijo de recibir la ayuda y los apoyos necesarios para cursar con éxito sus estudios de bachillerato. Esto no es un capricho mío ni una “educación a la carta”, como me consta que usted la definió. Es la consecuencia justa de una pésima Atención a la Diversidad que ha recibido mi hijo a lo largo de los años. Usted la conoce bien porque… en el curso 2014-2015 me dirigí a usted, de aquella en calidad de Inspector Educativo de Gijón y zona Oriente, desesperada, como tantas otras veces ¿Recuerda lo que le dijo “su jefa” en aquel entonces, hoy subordinada suya, cosas de la Vida, Dolores Guerra (Jefa del Servicio de Inspección Educativa)? Que mi hijo debería estar utilizando ordenador a diario en sus clases debido a su disgrafía. Ella también conocía muy bien el caso. Pero no era así. Nunca lo fue. Como tampoco tuvo los apoyos de P.T. y de A.L. en la etapa de secundaria pese a que venía claramente reflejado en su expediente académico, expedido por el colegio de primaria. No había apoyos para él por falta de recursos humanos… por más que pelee durante años para obtenerlos. Han sido años de un gran desgaste físico y emocional para mí y un enorme sufrimiento unido a un importante deterioro de la autoestima, la motivación y el estado emocional de mi hijo. Sólo quien tiene hijos con NEAE y/o lo ha padecido en carne propia, puede entender, saber con precisión cómo me siento y por todo lo que he pasado.

Puede preguntar a Felicidad Balbuena o a Luis Yagüez (Dpto. de Orientación Educativa), cuántas veces recurrí a ellos en busca de ayuda, de apoyo, de un momento de desahogo, de asesoramiento… A los diversos orientadores que me fui encontrando… A los diversos inspectores: Ana Darlene, Forascepi, al que estuviera de guardia, a usted mismo… Incluso a su antecesora en el cargo, Ana González… Ni un solo curso pude, pudimos descansar. Siempre con la misma batalla, archiconocida, cansina, perversa, de la falta de sensibilidad y el exceso de ignorancia ante la gran diversidad de los alumnos con NEAE, en este caso los de Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) y los de Altas Capacidades (AACC), que acostumbran a ser comórbidos, que pagan ellos, los alumnos, y en consecuencia, sus familias.

En fin, no me extenderé más. Le pido públicamente que tenga a bien otorgarle a mi hijo la plaza ilegal e injustamente denegada en el mes de abril en el centro solicitado. Repito: no es un capricho sino una acuciante necesidad. Y si bien la Consejería de Educación de Asturias cometió un error, una negligencia, lo que corresponde, para devolverle el respeto y el crédito perdido a dicha administración pública, es que actúe en consecuencia y subsane la misma, obviando ese dicho “Sostenella y no enmedalla”, y piense única y exclusivamente en este caso, en el menor asturiano que a día de hoy, permanece sin escolarizar, con unas inmensas ganas de normalizar su vida y de tener, por fin, la oportunidad tangible de una atención adecuada. Escolarizarse en otros términos, sin unas mínimas garantías, sin un plan de trabajo individualizado (PTI), sin un equipo docente conocedor del deplorable estado emocional de mi hijo y sensible al mismo… sería volver a jugar, nuevamente…, con las cartas perdedoras, sabiendo que el fracaso escolar sería entonces el temido premio de consolación.