
Irma es madre de tres niños y ha denunciado al colegio público Can Raspalls de Sant Jordi, por trato discriminatorio y coacciones por no permitirles ampliar el horario lectivo en castellano. Los niños han vivido durante un tiempo en Inglaterra y su madre asegura que allí impartían más clases de castellano que en su propia ciudad. Ha denunciado al colegio y a la Consejería de Educación para intentar resolver este problema. Sus hijos pedían ir al baño y el profesor les ordenaban que se lo dijese en catalán porque no le entendía. De la misma forma, ellos hacían los deberes en castellano y los profesores les pedían hacerlos en catalán. A Irma y a muchos más padres, el centro les invitó a inscribir a sus hijos en un colegio privado para que sus hijos puedan estudiar en castellano.
La entrevista en Espejo Público de Antena 3 TV, viene motivada tras la aparición del titular «Estudiar castellano en Ibiza: "Si mi hija pedía hacer pis en español, la maestra decía que no la entendía"», publicado en el diario El Mundo (Baleares 01/12/18), donde Irma ya explicaba el problema que tenía, no sólo ella, también más padres que no se atreven a denunciar por miedo a represalias.
«Si no está de acuerdo, cambie de centro»
Durante los casi cinco años que lleva viviendo en Ibiza, Irma lleva luchando por la educación en castellano de sus hijos. En noviembre de 2015, tras rogar a la profesora del colegio público Can Raspalls de Sant Jordi que mantuviera a los niños únicamente una asignatura troncal en español, y al encontrarse con la negativa por respuesta, decidió mandar un escrito a la Conselleria explicando que «no entendía que los niños no pudieran estudiar en español». Irma no obtuvo contestación hasta la tercera queja, en mayo de 2016, cuando la delegada de Educación en Ibiza, Margalida Ferrer, le respondió que «entendía que recibían castellano, catalán e inglés en una proporción razonable, y que si por alguna razón no estaba de acuerdo con el consenso mayoritario, que cambiara de centro».
Se puede leer la noticia íntegra en https://www.elmundo.es/baleares/2018/12/01/5c02f5b6fc6c83fd7d8b45ba.html