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El nombramiento de un nuevo papa y el inicio de un nuevo pontificado es una oportunidad para la renovación en la Iglesia Católica que no se puede dejar escapar.

Estamos ante una ocasión única para actualizar esta institución y hacerla verdaderamente útil para las personas. Es una oportunidad para que la Iglesia contribuya realmente a construir un mundo mejor, un mundo en el que los derechos humanos sean respetados, donde la erradicación de la pobreza pueda ser realidad.

Como cristianos y cristianas, queremos pedir a nuestro hermano Francisco que como nuevo papa haga realidad una Iglesia que se pone al lado de quienes sufren y se enfrente a quienes causan ese sufrimiento, aunque eso suponga oponerse al poder político y económico vigente.

Le pedimos que integre en igualdad a las mujeres en todos los estamentos eclesiales y que libere a la institución del machismo. Que impulse un avance en la democratización de los órganos y cargos eclesiales, para no tener una Iglesia en la que la cabeza camina por un lado y el cuerpo por otro; para tener, en cambio, una Iglesia en la que todos y todas nos sintamos representados, escuchados y unidos.

Además queremos pedirle que la Iglesia pida perdón con humildad y repare a las víctimas por todo el dolor y el sufrimiento que ha causado en estos siglos mediante la represión, los abusos sexuales, el control social y la discriminación.

En suma, queremos pedirle al nuevo papa una Iglesia que se guíe por el Evangelio y que ponga el foco en lo único importante: el amor y la justicia.

Si tú también quieres esa Iglesia renovada, firma la petición y ayúdanos a que nuestras voces lleguen al papa y a todos los arzobispos españoles.

(Puedes ver más detalle de nuestras propuestas en la carta a continuación)

Letter to
Conferencia Episcopal Española
Papa Francisco
Querido hermano Francisco:

Ante la oportunidad que supone tu nombramiento como papa y el inicio de un nuevo pontificado queremos, como cristianos y cristianas, proponerte que esta nueva etapa suponga un tiempo de renovación en la Iglesia Católica.

Estamos ante una ocasión para actualizar nuestra institución y hacerla verdaderamente útil para las personas. Es una oportunidad para que la Iglesia contribuya realmente a construir un mundo mejor, un mundo en el que los derechos humanos sean respetados, donde la erradicación de la pobreza pueda ser realidad.

Para ello te pedimos, hermano Francisco, que como nuevo papa:

• Que hagas realidad en la Iglesia una opción por las personas empobrecidas. Que se ponga al lado de quienes sufren y que se enfrente a quienes causan ese sufrimiento, aunque eso suponga oponerse al poder político y económico vigente. Y te pedimos que lo hagas con coherencia, renunciando a riquezas y privilegios que poco tienen que ver con el Evangelio.
• Que abras la Iglesia de forma madura a los nuevos tiempos, integrando en igualdad a las mujeres en todos los estamentos y liberando a la institución del machismo anacrónico del que adolece.
• Que luches por lo verdaderamente importante, que es la felicidad de las personas, en lugar de enredarnos en rígidas normas morales y en batallas éticas alejadas de la realidad.
• Que erradiques las intrigas, las conspiraciones y los intereses creados en el seno del Vaticano, que no son sino fruto de la sed de poder y de riqueza. Que la Iglesia no sea un Estado, sino una casa común.
• Que impulses un avance en la colegialidad y la democratización de los órganos y cargos eclesiales, para no tener una Iglesia en la que la cabeza camina por un lado y el cuerpo por otro, para tener en cambio una Iglesia en la que todos y todas nos sintamos representados, escuchados y unidos.
• Que trabajes con sinceridad por la unión de todas las iglesias cristianas.
• Que veles porque la Iglesia pida perdón con humildad y repare a las víctimas cuando sea necesario, por todo el dolor y el sufrimiento que ha causado en estos siglos mediante la represión, los abusos sexuales, el control social y la discriminación.

En suma, te pedimos una Iglesia que se guíe por el Evangelio y que ponga el foco en lo único importante: el amor y la justicia.