Planes de emergencia EMP obligatorios para todas las instalaciones nucleares de Europa

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En 1989 y 1998 varias tormentas solares de relevancia - pero muy inferiores en magnitud estimada al Evento Carrington de 1859 - desencadenaron distintos incidentes nucleares en las instalaciones de Salem 1 (13 marzo 1989), Hope Creek (13 marzo 1989), Three Mile Islands 1 (13 marzo 1989), Salem 2 (19 sept 1989) y Seabrok (7-9 nov 1998).

(Aquí puedes leer tu mismo/a la propia Circular de la Nuclear Regulatory Commission de los EEUU reconociéndolo: "Information Notice No. 90-42: Failure of Electrical Power Equipment Due to Solar Magnetic Disturbances" https://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/gen-comm/info-notices/1990/in90042.html ).

También es un hecho constatado que, en 2003, tuvo lugar el primer incidente nuclear en suelo europeo causado por una tormenta solar (las temidas tormentas solares de Halloween), en Barsebäck 2, al sur de Suecia (en Malmö), y a escasos 25 km de la capital y ciudad más poblada de Dinamarca, Copenhague, reactor éste que pasaría a ser subsiguientemente clausurado en 2005.

(Aquí puedes leer el Memorandum Oficial de NOAA reconociendo el incidente, en su página 37: http://www.nuevatribuna.es/media/nuevatribuna/files/2016/10/28/2004_-noaa_halloweenstorms2003_assessment.pdf )

En particular, dicho tipo de fenómenos extremos de la meteorología espacial vienen a desencadenar un tipo de pulso electromagnético de origen natural (componente E3) capaz de producir una situación de interrupción prolongada del suministro eléctrico de semanas o meses de duración, tal y como también ha sido públicamente reconocido por distintos informes como el elaborado por la Academia de Ciencias Americana de 2008 (http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=12507 ), y también, de modo conjunto, por los asesores científicos de los ex Presidentes Barack Obama y David Cameron desde las páginas del New York Times (http://www.nytimes.com/2011/03/11/opinion/11iht-edholdren11.html ).

De modo que la realidad es que las (pocas) grandes tormentas geomagnéticas desencadenas en las últimas décadas - desde la proliferación de las instalaciones nucleares civiles a partir de 1954 (Central nuclear de Óbninsk)  - han demostrado su capacidad de afectar nuestras instalaciones nucleares; y, antes o después, se volverá a repetir un "Evento Carrington", muy superior, dentro de la actividad completamente normal de nuestra estrella. Es nuestra seguridad nuclear la que no puede seguir especulando con esta materia sin que existan todavía planes especiales de emergencia nuclear ante este tipo de eventos, cuando se estima en más de un 1%  su desencadenamiento.

Y menos aún ante cualquier posible tipo de ataque con armas de pulso electromagnético artificial (EMP por sus siglas en inglés), mediante detonación en altura o en otras modalidades, por parte de actores estatales o no, cada vez más desarrolladas. (Lee aquí el Informe sobre la interacción del efecto EMP en reactores nucleares comerciales http://prod.sandia.gov/techlib/access-control.cgi/1982/822738-2.pdf )

Es peocupante cómo podría afectar este tipo de evento en si, directamente, a las intalaciones nucleares se trate de dicho pulso electromagnético natural solar, o se trate de un pulso electromagnético artificial (doble vertiente del EMP como riesgo natural y como riesgo artificial) pero también es preocupante el propio efecto indirecto resultante de la caida en cascada de la red eléctrica que en ambos casos podría generarse del mismo modo, y la necesidad de que durante semanas o meses, las instalaciones debiesen poder seguir manteniendo por si mismas sus sistemas de refrigeración a cualquier precio, lo que incluye, además, toda una serie de complejas consideraciones, también, en relación al personal altamente cualificado y de muy dificil sustitución que habría de poder permanecer al frente de las mismas en una tal situación sin suministros exteriores, la prolongación de unas comunicaciones seguras ante el EMP, etc.

Y ello no únicamente respecto de los propios reactores nucleares en si, - más de 130 en toda Europa -, sino, con más razón aún, respecto a la singular vulnerabilidad de las habitualmente muy cargadas piscinas de combustible gastado; y sin descuidar, tampoco, la exposición al riesgo EMP de otras instalaciones nucleares sensibles, como por ejemplo, los distintos centros de almacenamientos de residuos existentes en distintos emplazamientos de Europa.

En ausencia de tales específicos planes de emergencia nuclear ante este específico tipo de riesgo, al igual que han sido definidos ante cualquier otro (sísmico, incendios, inundaciones etc), la capacidad de respuesta actual resultante resulta demasiado incierta.

Y así tenemos entre manos un riesgo superior a 1% de que un determinado fenómeno pueda afectar de todas esas formas, directas o indirectas, y en un grado incierto a nuestras instalaciones nucleares europeas - más de 130 contando sólo los reactores civiles -; y además hacerlo no ya "localmente", sino con alcance regional o superior, es decir con posibilidad de afectación de varias de ellas simultáneamente... pero sin embargo todavía no se han establecido regulaciones específicas ante ello, ni se ha impuesto a los operadores (lobby energético europeo) la obligación de realizar inversiones en seguridad relativamente significativas frente a toda esta vulnerabilidad.

Todo lo cual representa una situación inédita que no debe continuar.

Un riesgo superior a 1% de que se desencadene un tipo de evento  que afecte a nuestras instalaciones nucleares, sin que ello tenga ya un claro plan de emergencia nuclear supone una presunta omisión de funciones reguladoras de nuestro regulador Europeo, el ENSREG, y una puesta en peligro de la seguridad colectiva y los derechos reconocidos a los ciudadanos europeos por la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículo 2, Derecho a la vida, artículo 3.1, Derecho a la integridad, artículo 6, Derecho a la Seguridad, artículo 35, Derecho a la salud, artículo 37 Derecho a la protección del Medioambiente)

La propia Directiva 2014/87/EURATOM DEL CONSEJO, de 8 de julio de 2014, viene a reconocer que "Deben exigirse disposiciones más específicas para la gestión de accidentes y la respuesta de emergencia in situ para abordar la prevención y mitigación de accidentes".

Desde AEPCCE (www.tormentasolar.info ) te pedimos que respaldes esta iniciativa que estamos desarrollando ante las instituciones europeas con tu firma, y que le hagas llegar tu voz a la Comisión Europea, al ENSREG, al Parlamento Europeo, y al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pidiendo una normativa internacional específica, y de obligado cumplimiento para todos los operadores de instalaciones nucleares, que introduzca todos los elementos necesarios en materia de preparación y planificación para prevenir los efectos de fenómenos EMP naturales o artificiales.

Si se llegase a desencadenar un nuevo "Evento Carrington" en algún momento de los próximos años todas las instalaciones nucleares deben estar perfectamente preparadas, como ante cualquier otro riesgo relevante, ni más ni menos.



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