Manifiesto por la Dignificación de la Vejez


Manifiesto por la Dignificación de la Vejez
El problema
Hoy, 15 de junio de 2020, en el marco de la conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas , recordamos que su designación responde a la necesidad de que todo el mundo exprese su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos contra las personas adultas mayores.
El maltrato, expresado en las diversas formas de ejercer violencia en contra de las personas adultas mayores es un problema presente en todo el mundo que requiere mayor visibilidad y demanda mayores pronunciamientos. Factores como la existencia de patrones socioculturales que infravaloran los reales aportes económicos, sociales y culturales de las personas adultas mayores, la existencia de estereotipos ligados a la vejez y la mirada desfasada sobre las aptitudes de las personas adultas mayores en el ejercicio de sus derechos, no han hecho más que facilitarlo.
A la fecha, muchos son los retos a afrontar y es que la modernización de nuestros Estados y las políticas de desarrollo no pueden pasar sin reconocer a las personas adultas mayores como ciudadanos y ciudadanas que, cada vez, representan un mayor porcentaje poblacional, en atención a la reducción de la tasa de natalidad y la mayor expectativa de vida, que recaen en un sostenido proceso de envejecimiento social, desarrollado en muchos países alrededor del mundo.
Al 2020, podemos decir que existen importantes avances, muchos de ellos motivados por las acciones de incidencia de movimientos liderados por personas adultas mayores, que en la plena manifestación de su capacidad y de su fuerza para luchar, alzaron la voz reclamando igualdad. Sin embargo, muchos de los avances alcanzados apuntaron a la aprobación de un marco normativo de reconocimiento de derechos, que, si bien es importante, no es suficiente, siendo necesario apuntar ahora hacia la efectivización; es decir hacia la generación de acciones reales de promoción y protección de los derechos de las personas adultas mayores.
Múltiples formas de violencia y discriminación se efectúan diariamente. En el Perú, por ejemplo, de acuerdo a las cifras oficiales del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, durante el año 2019, alrededor de 7245 adultos mayores han sufrido violencia durante ese año. Sin embargo, estos solo son los casos denunciados ante las distintas entidades policiales. Entre los casos denunciados se identificó que el 68% se dieron por violencia psicológica, el 29% por violencia física y el 1% por violencia sexual, por otro lado, el 2% señaló que sufrió de violencia económica, lo cual incluye el apoderarse del dinero de los adultos mayores o la evasión del cumplimiento de las obligaciones alimentarias. Sin embargo, múltiples formas de violencia como el abandono, exclusión de la participación de la toma de decisiones familiares y el no reconocimiento del derecho de opinión y decisión incluso sobre aspectos de sus propias vidas, son formas de violencia invisibilizadas. Pero también lo son las limitaciones de los sistemas gubernamentales para acceder a un servicio de salud de calidad, el verse excluidos de las políticas educativas y laborales, el acceso de programas de capacitación y financiamiento para emprender, el establecimiento de un servicio previsional burocrático, las limitaciones para su participación política o en espacios de toma de decisión, entre otros que limitan la situación de bienestar de las personas adultas mayores.
Esta realidad que afecta los derechos de millones de personas adultas mayores tiene que cambiar. El maltrato hacia las personas adultas mayores merece acciones de prevención, pero también de atención y sanción.
Es urgente que tomemos consciencia de esta realidad y demos un paso hacia la acción para acabar con la violencia hacia las personas adultas mayores, en todas sus formas, incluyendo las legales, psicológicas, físicas, sexuales, verbales y de cualquier otra índole; y promover las condiciones en las cuales las personas adultas mayores puedan expresarse con total libertad, revalorizando su imagen y aporte en nuestra sociedad. Hoy, mediante este manifiesto renovamos este compromiso de acción.
“Una sociedad que valora a sus ancianos se valora así misma”. Fomentemos la solidaridad intergeneracional y el buen trato hacia las personas adultas mayores para construir una sociedad más inclusiva e igualitaria. Es momento de que todos VALOREMOS LA VEJEZ.
Cada uno de nosotros y nosotras cuenta en esta tarea.
SÚMATE TÚ TAMBIÉN

El problema
Hoy, 15 de junio de 2020, en el marco de la conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas , recordamos que su designación responde a la necesidad de que todo el mundo exprese su oposición a los abusos y los sufrimientos infligidos contra las personas adultas mayores.
El maltrato, expresado en las diversas formas de ejercer violencia en contra de las personas adultas mayores es un problema presente en todo el mundo que requiere mayor visibilidad y demanda mayores pronunciamientos. Factores como la existencia de patrones socioculturales que infravaloran los reales aportes económicos, sociales y culturales de las personas adultas mayores, la existencia de estereotipos ligados a la vejez y la mirada desfasada sobre las aptitudes de las personas adultas mayores en el ejercicio de sus derechos, no han hecho más que facilitarlo.
A la fecha, muchos son los retos a afrontar y es que la modernización de nuestros Estados y las políticas de desarrollo no pueden pasar sin reconocer a las personas adultas mayores como ciudadanos y ciudadanas que, cada vez, representan un mayor porcentaje poblacional, en atención a la reducción de la tasa de natalidad y la mayor expectativa de vida, que recaen en un sostenido proceso de envejecimiento social, desarrollado en muchos países alrededor del mundo.
Al 2020, podemos decir que existen importantes avances, muchos de ellos motivados por las acciones de incidencia de movimientos liderados por personas adultas mayores, que en la plena manifestación de su capacidad y de su fuerza para luchar, alzaron la voz reclamando igualdad. Sin embargo, muchos de los avances alcanzados apuntaron a la aprobación de un marco normativo de reconocimiento de derechos, que, si bien es importante, no es suficiente, siendo necesario apuntar ahora hacia la efectivización; es decir hacia la generación de acciones reales de promoción y protección de los derechos de las personas adultas mayores.
Múltiples formas de violencia y discriminación se efectúan diariamente. En el Perú, por ejemplo, de acuerdo a las cifras oficiales del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, durante el año 2019, alrededor de 7245 adultos mayores han sufrido violencia durante ese año. Sin embargo, estos solo son los casos denunciados ante las distintas entidades policiales. Entre los casos denunciados se identificó que el 68% se dieron por violencia psicológica, el 29% por violencia física y el 1% por violencia sexual, por otro lado, el 2% señaló que sufrió de violencia económica, lo cual incluye el apoderarse del dinero de los adultos mayores o la evasión del cumplimiento de las obligaciones alimentarias. Sin embargo, múltiples formas de violencia como el abandono, exclusión de la participación de la toma de decisiones familiares y el no reconocimiento del derecho de opinión y decisión incluso sobre aspectos de sus propias vidas, son formas de violencia invisibilizadas. Pero también lo son las limitaciones de los sistemas gubernamentales para acceder a un servicio de salud de calidad, el verse excluidos de las políticas educativas y laborales, el acceso de programas de capacitación y financiamiento para emprender, el establecimiento de un servicio previsional burocrático, las limitaciones para su participación política o en espacios de toma de decisión, entre otros que limitan la situación de bienestar de las personas adultas mayores.
Esta realidad que afecta los derechos de millones de personas adultas mayores tiene que cambiar. El maltrato hacia las personas adultas mayores merece acciones de prevención, pero también de atención y sanción.
Es urgente que tomemos consciencia de esta realidad y demos un paso hacia la acción para acabar con la violencia hacia las personas adultas mayores, en todas sus formas, incluyendo las legales, psicológicas, físicas, sexuales, verbales y de cualquier otra índole; y promover las condiciones en las cuales las personas adultas mayores puedan expresarse con total libertad, revalorizando su imagen y aporte en nuestra sociedad. Hoy, mediante este manifiesto renovamos este compromiso de acción.
“Una sociedad que valora a sus ancianos se valora así misma”. Fomentemos la solidaridad intergeneracional y el buen trato hacia las personas adultas mayores para construir una sociedad más inclusiva e igualitaria. Es momento de que todos VALOREMOS LA VEJEZ.
Cada uno de nosotros y nosotras cuenta en esta tarea.
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Petición creada en 15 de junio de 2020