Audiencia Temática de la CIDH respecto a los abusos del ESMAD

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Soy Valentina, (16 años) fui detenida arbitrariamente y maltratada por la Policía, mientras protestaba contra la reforma laboral, la falta de garantías educativas y la violencia contra las mujeres.

Por esta razón, apoyo la solicitud que hicieron algunos concejales de Bogotá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que conozca, analice e intervenga ante las graves violaciones de derechos humanos que se presentaron en Bogotá durante las movilizaciones ciudadanas ocurridas entre el 21 de noviembre y el 19 de diciembre del año pasado. También solicito a la Fiscalía General de la Nacional que investigue y lleve a juicio a los responsables de las agresiones que sufrí.

El día de mi detención, fui con mi mamá al Portal de las Américas en Bogotá a marchar. El ESMAD nos lanzó gases, un Policía intentó detenerme me agarró del brazo y forcejearon con mi mamá que trató de impedirlo. Pero la policía me subió a un camión.

Dentro del camión, los policías me agredieron a mí y a los demás detenidos, nos insultaban, nos gritaban groserías, nos dieron patadas, bolillazos… A mí me agarraron del cabello y me pegaron contra las rejas del camión con la cabeza, en las costillas, patadas en las piernas. Sentía que me iba a romper la cabeza. Antes de llegar a la Estación de Policía de Kennedy, los policías les quitaron los documentos de identidad a las personas detenidas y los rompieron.

Al llegar a la Estación de Policía, me amenazaron con llevarme a una celda de aislamiento en la que, según un policía, “podían hacer lo que quisieran conmigo”. Gracias a los demás manifestantes detenidos, esto no ocurrió, pero cuando solicité ir al baño, un policía dijo “pueden entrar cuatro policías y hacerle lo que quieran”. Una mujer policía se opuso a eso, a lo que otro policía le respondió “si fuera por mí, ella no contaría la historia”.

En esta estación, había otras personas menores de edad y llegaban personas heridas que no eran capaces de mantenerse de pie, con heridas en la cara y en las piernas. Estaban en tan mal estado, que tuvieron que enviarlos en ambulancia. Esto duró casi 6 horas, sentí angustia y miedo de no volver a ver a mi mamá. Me impactó que un ser humano le da igual denigrar a otro ser humano.

Durante el paro se realizaron 872 detenciones arbitrarias e ilegales; 62 casos de tratos crueles e inhumanos, 412 personas lesionadas y un líder estudiantil asesinado.

Ya es hora de que este escuadrón se responsabilice por las múltiples violaciones a los derechos humanos que realizan frecuentemente.

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