Carta al Gobernador Américo Villarreal Anaya: Rescatemos la U​.​A​.​T.

La causa

Ciudad Victoria, Tamaulipas, 11 de octubre de 2022

Dr. Américo Villareal Anaya

Gobernador del pueblo de Tamaulipas

Presente

En septiembre del 2021 emprendí un camino al que se sumaron cientos, con un propósito común: lograr elecciones libres, democráticas e incluyentes en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Al calor de la lucha los universitarios crearon la consigna. Sufragio Efectivo. No imposición.

A la distancia, le informo que, junto a mis compañeros hemos agotado todas las instancias y autoridades de la universidad, las cuales en su mayoría nos han ignorado. Hace un año, acudí ante los 26 Consejos Técnicos, a la Asamblea Universitaria, al secretario general y ante el mismo Rector de la UAT, sin que respondieran en el marco legal alguna de mis peticiones.

Agotadas todas las instancias universitarias, acudí a los tribunales de la federación, solicitando amparo y protección. En un primer momento se otorgó la suspensión provisional de la toma de protesta del actual Rector; en un segundo momento solicité la atracción de mi caso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Allá afuera, escuchan el clamor de los universitarios para que se nos reconozca como ciudadanos, con derechos y garantías y me han dado la razón en diversos planteamientos. Sin embargo, la justicia local y federal tiene sus tiempos y más de las veces, lento.

He demostrado que el C.P. Guillermo Mendoza Cavazos, candidato único, llegó avalado por un proceso lleno de irregularidades, en el que se violentaron los derechos humanos y universitarios de docentes y estudiantes.

De sobra es conocido, el contexto lleno de corrupción en el que llegó el C.P. Mendoza a la rectoría de la UAT. Y desde Rectoría solo se ha ocupado de mantener sus condiciones e intereses personales; auspiciando para ese propósito a una burocracia dorada, que usa para someter a nuestra institución pública de educación superior a sus caprichos y continuar con el desvío de recursos públicos y ejecutando lamentables actos en contra del patrimonio universitario.

La mayoría de los trabajadores universitarios tienen miedo de rebelarse. Porque saben que un cambio es muy difícil de lograr, saben que de hacerlo sus ingresos pueden verse afectados, como ha sucedido. De lo que están seguros es de la intolerancia y el autoritarismo que se vive al interior de la UAT. Como ejemplo están los lamentables acontecimientos del proceso de elección de director de la UAMCEH para el periodo 2022-2026. La imposición, el autoritarismo, la represión y amenaza contra estudiantes y finalmente, hace unos días, despidos injustificados de profesores, incluso miembros del Sistema Nacional de Investigadores, teniendo como testigo al secretario general de la UAT, el Dr. Eduardo Arvizu, habla del deterioro estructural del sentido de la UAT como universidad pública. 

Aunque resulte ilógico y contra todo sentido común, en la Universidad no se permite la diversidad de opiniones, y mucho menos el someter a juicio sensato las decisiones de las jerarquías más altas. Tristemente, nuestra universidad, en los hechos, no es ejemplo de formación de los futuros profesionistas con la capacidad de decidir informadamente, sino solo de seguir las instrucciones de quienes ostentan el poder. La universidad no se encuentra al nivel de las exigencias requeridas para el desarrollo político del Estado y la Nación. Para la transformación de Tamaulipas, urge oxígeno democrático y de libertad, para retomar la formación académica y de compromiso social, cultural, económico y definir qué tipo de universidad requiere el Estado y la Nación.

A un año de lucha, dos procesos electorales marcan la dirección social y política de la UAT. La elección del rector y la elección de la dirección de la UAMCEH, fueron acontecimientos plagados de ilegalidad. Incluso asumimos que la UAMCEH, mi lugar de adscripción fue particularmente agredida de múltiples formas, llegaron hasta amenazas de muerte por denunciar atropellos, de los cuales tenemos evidencias.

El escudo usado para el atropello y la ilegalidad en todo acto de imposición y de corrupción ha sido la autonomía universitaria.  La autonomía no puede usarse para pisar las garantías individuales que otorga la Constitución como lo ha hecho la Asamblea Universitaria, máximo órgano colegiado de la UAT.

Ante este panorama, esa élite universitaria en el poder podría pensar que esta lucha iniciada desde hace un año ha muerto. Y que nadie levantará la voz para denunciar atropellos, amenazas, represiones y despidos injustificados. Sin embargo, el cambio en el panorama político estatal nos da esperanzas. La idea de la transformación en Tamaulipas se está haciendo realidad desde el 1 de octubre, en el corazón de los tamaulipecos.

Por ello, ante la nula protección de las instancias universitarias y ante la anhelada espera de la resolución por parte del poder judicial de la federación, es momento de poner en conocimiento de quien dirige el poder ejecutivo del estado nuestras propuestas para la anhelada transformación en la UAT. Solicitamos su intervención para:

1.- Auditoria real, no de papel para la UAT. Solicitamos su intervención en las instancias competentes para que se realice una auditoria real, no de papel, para la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Verificar con detalle, los recursos para las obras y partidas; y que se encuentre reflejado en la realidad, exactamente como se mencionan en los proyectos y en la justificación del gasto.

2.- Reforma a la Ley Constitutiva de la UAT. Solicitamos envíe iniciativa, ante el Congreso del Estado, de una reforma a la Ley Constitutiva de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con la finalidad de que desde ella se reconozca la igualdad de género como principio rector, que los procesos de elección sean democráticos con voto libre, secreto e informado de la comunidad universitaria. La autonomía, técnica, de presupuesto, gestión y decisión de la Defensoría de los Derechos de los Universitarios. Así como el proceso riguroso de selección con fases que demuestren preparación académica, trayectoria, imparcialidad y objetividad de la persona Titular del Órgano Interno de Control de la UAT.

3.- Intervención mediante figura transicional a la segunda autonomía universitaria. Ante el panorama descrito, solicitamos su intervención a fin de que aquella persona que cumpla los requisitos de objetividad, proyecto común, experiencia, trayectoria y amor por la UAT, dirija los trabajos hacia una nueva autonomía que reivindique los valores de Verdad, Belleza y Probidad. Alguien que realice la transición hacia una verdadera transparencia, respecto a la legalidad y rendición de cuentas, preocupándose por el respeto a los principios constitucionales y que dirija a la universidad al proceso gradual de la gratuidad para los estudiantes.

La petición anterior se sustenta ante la imposibilidad de que una verdadera transformación se dé al interior de la Universidad con los actuales vicios y actores que participan en ellos. Y, dicho sea de paso, nuestra intención a no ha sido pelear solo por llegar a la candidatura de rectoría, la intención es pugnar por una universidad que cumpla su función de formadora de la conciencia social, en el pleno respeto de los derechos de todas y todos. Las universitarias y universitarios merecemos una institución que respete la dignidad humana, para ello solicitamos su apoyo y colaboración. La Universidad no puede ser ajena a la transformación. 

Tenemos la certeza de que se cumplirá la ley, y que desde el primero de octubre que inició funciones de gobernador, el gobierno de la transformación por el que las y los tamaulipecos votamos, nos ayudará a recuperar la esencia de nuestra universidad. 

Atentamente:

Estudiantes.

Docentes.

Trabajadores

Egresados

Madres y padres de familia

Asociaciones Civiles.

 

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La causa

Ciudad Victoria, Tamaulipas, 11 de octubre de 2022

Dr. Américo Villareal Anaya

Gobernador del pueblo de Tamaulipas

Presente

En septiembre del 2021 emprendí un camino al que se sumaron cientos, con un propósito común: lograr elecciones libres, democráticas e incluyentes en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Al calor de la lucha los universitarios crearon la consigna. Sufragio Efectivo. No imposición.

A la distancia, le informo que, junto a mis compañeros hemos agotado todas las instancias y autoridades de la universidad, las cuales en su mayoría nos han ignorado. Hace un año, acudí ante los 26 Consejos Técnicos, a la Asamblea Universitaria, al secretario general y ante el mismo Rector de la UAT, sin que respondieran en el marco legal alguna de mis peticiones.

Agotadas todas las instancias universitarias, acudí a los tribunales de la federación, solicitando amparo y protección. En un primer momento se otorgó la suspensión provisional de la toma de protesta del actual Rector; en un segundo momento solicité la atracción de mi caso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Allá afuera, escuchan el clamor de los universitarios para que se nos reconozca como ciudadanos, con derechos y garantías y me han dado la razón en diversos planteamientos. Sin embargo, la justicia local y federal tiene sus tiempos y más de las veces, lento.

He demostrado que el C.P. Guillermo Mendoza Cavazos, candidato único, llegó avalado por un proceso lleno de irregularidades, en el que se violentaron los derechos humanos y universitarios de docentes y estudiantes.

De sobra es conocido, el contexto lleno de corrupción en el que llegó el C.P. Mendoza a la rectoría de la UAT. Y desde Rectoría solo se ha ocupado de mantener sus condiciones e intereses personales; auspiciando para ese propósito a una burocracia dorada, que usa para someter a nuestra institución pública de educación superior a sus caprichos y continuar con el desvío de recursos públicos y ejecutando lamentables actos en contra del patrimonio universitario.

La mayoría de los trabajadores universitarios tienen miedo de rebelarse. Porque saben que un cambio es muy difícil de lograr, saben que de hacerlo sus ingresos pueden verse afectados, como ha sucedido. De lo que están seguros es de la intolerancia y el autoritarismo que se vive al interior de la UAT. Como ejemplo están los lamentables acontecimientos del proceso de elección de director de la UAMCEH para el periodo 2022-2026. La imposición, el autoritarismo, la represión y amenaza contra estudiantes y finalmente, hace unos días, despidos injustificados de profesores, incluso miembros del Sistema Nacional de Investigadores, teniendo como testigo al secretario general de la UAT, el Dr. Eduardo Arvizu, habla del deterioro estructural del sentido de la UAT como universidad pública. 

Aunque resulte ilógico y contra todo sentido común, en la Universidad no se permite la diversidad de opiniones, y mucho menos el someter a juicio sensato las decisiones de las jerarquías más altas. Tristemente, nuestra universidad, en los hechos, no es ejemplo de formación de los futuros profesionistas con la capacidad de decidir informadamente, sino solo de seguir las instrucciones de quienes ostentan el poder. La universidad no se encuentra al nivel de las exigencias requeridas para el desarrollo político del Estado y la Nación. Para la transformación de Tamaulipas, urge oxígeno democrático y de libertad, para retomar la formación académica y de compromiso social, cultural, económico y definir qué tipo de universidad requiere el Estado y la Nación.

A un año de lucha, dos procesos electorales marcan la dirección social y política de la UAT. La elección del rector y la elección de la dirección de la UAMCEH, fueron acontecimientos plagados de ilegalidad. Incluso asumimos que la UAMCEH, mi lugar de adscripción fue particularmente agredida de múltiples formas, llegaron hasta amenazas de muerte por denunciar atropellos, de los cuales tenemos evidencias.

El escudo usado para el atropello y la ilegalidad en todo acto de imposición y de corrupción ha sido la autonomía universitaria.  La autonomía no puede usarse para pisar las garantías individuales que otorga la Constitución como lo ha hecho la Asamblea Universitaria, máximo órgano colegiado de la UAT.

Ante este panorama, esa élite universitaria en el poder podría pensar que esta lucha iniciada desde hace un año ha muerto. Y que nadie levantará la voz para denunciar atropellos, amenazas, represiones y despidos injustificados. Sin embargo, el cambio en el panorama político estatal nos da esperanzas. La idea de la transformación en Tamaulipas se está haciendo realidad desde el 1 de octubre, en el corazón de los tamaulipecos.

Por ello, ante la nula protección de las instancias universitarias y ante la anhelada espera de la resolución por parte del poder judicial de la federación, es momento de poner en conocimiento de quien dirige el poder ejecutivo del estado nuestras propuestas para la anhelada transformación en la UAT. Solicitamos su intervención para:

1.- Auditoria real, no de papel para la UAT. Solicitamos su intervención en las instancias competentes para que se realice una auditoria real, no de papel, para la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Verificar con detalle, los recursos para las obras y partidas; y que se encuentre reflejado en la realidad, exactamente como se mencionan en los proyectos y en la justificación del gasto.

2.- Reforma a la Ley Constitutiva de la UAT. Solicitamos envíe iniciativa, ante el Congreso del Estado, de una reforma a la Ley Constitutiva de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con la finalidad de que desde ella se reconozca la igualdad de género como principio rector, que los procesos de elección sean democráticos con voto libre, secreto e informado de la comunidad universitaria. La autonomía, técnica, de presupuesto, gestión y decisión de la Defensoría de los Derechos de los Universitarios. Así como el proceso riguroso de selección con fases que demuestren preparación académica, trayectoria, imparcialidad y objetividad de la persona Titular del Órgano Interno de Control de la UAT.

3.- Intervención mediante figura transicional a la segunda autonomía universitaria. Ante el panorama descrito, solicitamos su intervención a fin de que aquella persona que cumpla los requisitos de objetividad, proyecto común, experiencia, trayectoria y amor por la UAT, dirija los trabajos hacia una nueva autonomía que reivindique los valores de Verdad, Belleza y Probidad. Alguien que realice la transición hacia una verdadera transparencia, respecto a la legalidad y rendición de cuentas, preocupándose por el respeto a los principios constitucionales y que dirija a la universidad al proceso gradual de la gratuidad para los estudiantes.

La petición anterior se sustenta ante la imposibilidad de que una verdadera transformación se dé al interior de la Universidad con los actuales vicios y actores que participan en ellos. Y, dicho sea de paso, nuestra intención a no ha sido pelear solo por llegar a la candidatura de rectoría, la intención es pugnar por una universidad que cumpla su función de formadora de la conciencia social, en el pleno respeto de los derechos de todas y todos. Las universitarias y universitarios merecemos una institución que respete la dignidad humana, para ello solicitamos su apoyo y colaboración. La Universidad no puede ser ajena a la transformación. 

Tenemos la certeza de que se cumplirá la ley, y que desde el primero de octubre que inició funciones de gobernador, el gobierno de la transformación por el que las y los tamaulipecos votamos, nos ayudará a recuperar la esencia de nuestra universidad. 

Atentamente:

Estudiantes.

Docentes.

Trabajadores

Egresados

Madres y padres de familia

Asociaciones Civiles.

 

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Petición creada en 13 de octubre de 2022