Carta abierta a Sus Majestades los Reyes de España - Funeral Dana sin Mazón

El problema

Majestades:

Les escribo desde un rincón de València que aún huele a barro y a silencio. Desde una tierra que aprendió a llorar bajo la lluvia y que, un año después, sigue sin encontrar consuelo y atemorizado con cada pronóstico de lluvia.

La DANA nos arrancó vidas, hogares, risas y certezas. Nos dejó la mirada perdida de quienes lo perdieron todo, el vacío de las calles donde antes había voces, y el eco del “¿por qué?” que aún resuena en nuestras noches sin respuesta.

El próximo 29 de octubre, cuando se celebre el funeral de Estado en memoria de las víctimas, deseo —como tantos valencianos y valencianas— que sea un día de recogimiento verdadero. Que sea un día para el abrazo, para el respeto, para la memoria limpia.
Pero, Majestades, no puedo callar la angustia que siento ante la posibilidad de que el presidente Carlos Mazón acuda a ese acto y que estoy seguro que es un sentimiento de gran parte de la sociedad valenciana.

No lo deseo.
No lo acepto en mi corazón.

Porque su presencia no sería un gesto institucional, sino una herida más sobre la herida. Porque durante todo este año nadie ha dado la cara, nadie ha pedido perdón, y nadie ha querido mirar a los ojos de las familias que siguen esperando justicia, empatía y verdad.

El funeral no debe ser una fotografía vacía.
Debe ser un rezo. Un silencio compartido.
Un espacio donde solo estén los nombres de quienes se fueron, las lágrimas de quienes quedaron, y el amor de un pueblo que aún llora a sus muertos.

Por eso, Majestades, les ruego —desde el respeto más profundo— que hagan cuanto esté en sus manos para que el presidente Mazón no asista a este acto tan sagrado para nosotros.
Que ese día no se mezcle la política con el dolor.
Que el homenaje a las víctimas no se vea ensombrecido por la presencia de quien, para muchos, representa la indiferencia, la falta de humanidad y respeto.

Les pido, humildemente, que ese 29 de octubre solo hable el silencio, solo suene la campana del recuerdo, y que solo estén presentes quienes honran de verdad a los que ya no pueden hablar por sí mismos.

Con respeto, con lágrimas aún contenidas, y con la esperanza de que escuchen el clamor de una tierra que aún sangra,

Pablo Martínez
Un ciudadano valenciana que no olvida,
ni perdona el olvido.

Victoria
¡La petición ha conseguido su objetivo gracias a 30.937 firmas!

El problema

Majestades:

Les escribo desde un rincón de València que aún huele a barro y a silencio. Desde una tierra que aprendió a llorar bajo la lluvia y que, un año después, sigue sin encontrar consuelo y atemorizado con cada pronóstico de lluvia.

La DANA nos arrancó vidas, hogares, risas y certezas. Nos dejó la mirada perdida de quienes lo perdieron todo, el vacío de las calles donde antes había voces, y el eco del “¿por qué?” que aún resuena en nuestras noches sin respuesta.

El próximo 29 de octubre, cuando se celebre el funeral de Estado en memoria de las víctimas, deseo —como tantos valencianos y valencianas— que sea un día de recogimiento verdadero. Que sea un día para el abrazo, para el respeto, para la memoria limpia.
Pero, Majestades, no puedo callar la angustia que siento ante la posibilidad de que el presidente Carlos Mazón acuda a ese acto y que estoy seguro que es un sentimiento de gran parte de la sociedad valenciana.

No lo deseo.
No lo acepto en mi corazón.

Porque su presencia no sería un gesto institucional, sino una herida más sobre la herida. Porque durante todo este año nadie ha dado la cara, nadie ha pedido perdón, y nadie ha querido mirar a los ojos de las familias que siguen esperando justicia, empatía y verdad.

El funeral no debe ser una fotografía vacía.
Debe ser un rezo. Un silencio compartido.
Un espacio donde solo estén los nombres de quienes se fueron, las lágrimas de quienes quedaron, y el amor de un pueblo que aún llora a sus muertos.

Por eso, Majestades, les ruego —desde el respeto más profundo— que hagan cuanto esté en sus manos para que el presidente Mazón no asista a este acto tan sagrado para nosotros.
Que ese día no se mezcle la política con el dolor.
Que el homenaje a las víctimas no se vea ensombrecido por la presencia de quien, para muchos, representa la indiferencia, la falta de humanidad y respeto.

Les pido, humildemente, que ese 29 de octubre solo hable el silencio, solo suene la campana del recuerdo, y que solo estén presentes quienes honran de verdad a los que ya no pueden hablar por sí mismos.

Con respeto, con lágrimas aún contenidas, y con la esperanza de que escuchen el clamor de una tierra que aún sangra,

Pablo Martínez
Un ciudadano valenciana que no olvida,
ni perdona el olvido.

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