Carta abierta a la FIFA: Ningún Agresor en la Cancha

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La causa

                                       "Porque ningún agresor de mujeres debe representar a una nación"

Al Presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), de su Consejo y de todas las Federaciones Nacionales afiliadas:

Nosotras, mujeres defensoras de los derechos humanos, activistas, sobrevivientes de violencia, y representantes de organizaciones de varios países, alzamos nuestra voz para exigir un cambio fundamental en el mundo del fútbol. 

Las mujeres que suscribimos esta petición, nos dirigimos a ustedes con la convicción de que el fútbol tiene un poder que trasciende el deporte.

Cada Copa del Mundo reúne a millones de personas, inspira a niñas y niños, moviliza emociones colectivas y convierte a quienes pisan una cancha en referentes sociales para generaciones enteras. Ese enorme poder también implica una enorme responsabilidad.

Durante este Mundial, diversas denuncias públicas relacionadas con jugadores y miembros de cuerpos técnicos de distintas selecciones y nacionalidades volvieron a poner sobre la mesa una pregunta que el deporte ya no puede seguir ignorando:

¿Puede alguien representar los valores del juego limpio, el respeto y la dignidad mientras enfrenta señalamientos o sanciones por ejercer violencia contra las mujeres, incumplir sus obligaciones alimentarias o cometer delitos sexuales?

Nosotras estamos convencidas de que no.

En México impulsamos una reforma conocida como “3 de 3 contra la Violencia”, un principio democrático que establece que quienes ejercen poder o representan públicamente a una institución no deben contar con antecedentes por violencia familiar, delitos sexuales o ser deudores alimentarios morosos.

No se trata únicamente de una norma jurídica.

Se trata de un principio ético.

De una convicción democrática.

De un mensaje claro para las nuevas generaciones:

El talento jamás puede ser un privilegio que justifique la violencia.

Hoy proponemos llevar ese principio al deporte más importante del planeta.

Solicitamos respetuosamente, pero con firmeza, que la FIFA impulse un estándar internacional de integridad y derechos humanos para todas las federaciones afiliadas, estableciendo que no puedan integrar selecciones nacionales, cuerpos técnicos o cargos de representación deportiva aquellas personas que:

•      Hayan sido denunciadas o condenadas por violencia contra las mujeres o violencia familiar;

•      Hayan sido denunciadas o condenadas por delitos sexuales;

•      Mantengan la calidad de deudores alimentarios morosos conforme a la legislación de su país;

•      o Hayan perdido derechos políticos por estas causas, cuando así lo determine su legislación nacional.

Sabemos que los sistemas jurídicos son distintos en cada país y que toda persona tiene derecho al debido proceso y a la presunción de inocencia. Precisamente por ello proponemos que la FIFA construya criterios internacionales compatibles con los estándares de derechos humanos, tomando como base resoluciones judiciales firmes, sanciones definitivas y registros oficiales donde éstos existan.

No pedimos privilegios. Pedimos coherencia.

La FIFA ha demostrado que puede liderar transformaciones globales contra el racismo, la discriminación y otras formas de violencia.

Hoy tiene la oportunidad histórica de liderar también una transformación frente a la violencia contra las mujeres.

Porque la violencia contra las mujeres no desaparece cuando alguien viste una camiseta nacional.

No desaparece cuando un estadio aplaude.

No desaparece cuando un gol hace historia.

Las víctimas siguen existiendo.

Las hijas e hijos que esperan una pensión alimentaria siguen existiendo.

Las sobrevivientes siguen viviendo las consecuencias.

Y el mensaje que reciben millones de personas cuando un agresor representa a un país también permanece.

El fútbol tiene la capacidad de cambiar conversaciones en todos los continentes.

Puede enseñar que la grandeza no sólo se mide por los títulos obtenidos, sino también por la integridad de quienes los consiguen.

Puede demostrar que el liderazgo comienza fuera de la cancha.

Puede ayudar a construir nuevas reglas en el ejercicio de la masculinidad basadas en el respeto, la corresponsabilidad y la igualdad.

Por ello hacemos un llamado a la FIFA para que convoque a especialistas en derechos humanos, organizaciones de mujeres, sobrevivientes, federaciones deportivas y organismos internacionales a construir un protocolo global que coloque a las víctimas en el centro y fortalezca la integridad del deporte.

Porque el juego más importante del mundo merece ser también un ejemplo para el mundo.

Que ningún gol oculte la violencia.

Que ningún campeonato silencie a las víctimas.

Que ningún talento esté por encima de los derechos humanos.

Es momento de cambiar las reglas del juego.

Porque la violencia no está en la cancha, pero tampoco puede vestir un uniforme nacional.

Desde México, las impulsoras de la 3 de 3 contra la Violencia hacemos un llamado al mundo para sumar esta causa.

Invitamos a mujeres, hombres, deportistas, organizaciones civiles, académicas, sobrevivientes y ciudadanía de todos los países a suscribir esta petición y a demostrar que el deporte más visto del planeta también puede convertirse en el mayor aliado de una cultura de paz, igualdad y cero tolerancia a la violencia contra las mujeres.

Porque ningún agresor debe representar a una nación.

Porque el juego limpio también comienza fuera de la cancha.

Porque ningún agresor en el poder significa también: ningún agresor en el deporte que inspira al mundo.

De México para el mundo #3de3VsViolencia 

Por justicia y dignidad humana: Ningún agresor en la cancha. Ningún agresor en el Futbol Mundial.

Las voces de los firmantes

Actualizaciones de la petición