
Con cuarenta millones de euros, ellos creo que dicen 36 o así pero ya verán ustedes… la Gallega podría convertirse sin la más mínima duda en el barrio más moderno de Europa, entre otras cosas porque en si ya es bastante moderno por su juventud. Mejores calles, mejores parques, mejores colegios e institutos, mejores centros de mayores, mejor centro de salud, mejor carril taxi-guagua y mejores y más modernas y sostenibles guaguas… qué sé yo, imagínense todo lo que quieran para un barrio de esas dimensiones, hasta electricidad gratis si ponen un solo molino de viento encima de alguna loma de aquellas. Simplemente téngase en cuenta que sería una inversión de algo más de 3.000 euros por habitante de La Gallega, que para una familia de cuatro miembros sería un coste de 12.000, que se dice fácil, sólo para una cosa que se soluciona con guaguas. Por ejemplo, un joven podría contar con el abono mensual (35 euros) gratis por más de siete años. ¿Pero alguien les ha dado la oportunidad de elegir eso o tranvía? Francamente, aunque el dinero es de nuestros impuestos, lo dudo bastante.
Y claro que entiendo a los comerciantes, al Cabildo y un poco menos a los partidos políticos oportunistas que buscan votos en río revuelto (tipo Podemos, PSOE, PePe y hasta la propia Coalición que parece jugar a tres bandas en este asunto al ver a la gente en la calle). Lo de la plataforma ciudadana a favor, en fin, les he visto en el Facebook con sus insultos y sus argumentos tipo “nos vamos a perder los nuevos puertos USB del tranvía” (lógicamente Carlos Alonso y toda la tropa los recibieron de inmediato con la alfombra roja y se tiraron la foto para el periódico) y prefiero no opinar mucho para no salirme del tono de cordialidad que pretendo. ¿Dónde se han visto plataformas que defiendan lo mismo que los que tienen nuestro dinero y lo emplean en lo que les da la gana? En Tenerife.
Pero la realidad, en lo que estamos y que no tiene solución, es que la Línea 2 supuso la destrucción de la avenida más moderna del área metropolitana en la carretera La Cuesta Taco y que acababa de regenerar íntegramente Ana Oramas, Ricardo Melchior y no sé si era la época de Adán Martín. Se la cargaron; de dos carriles, aceras anchas, marquesinas modernas, jardines, bancos… todo a la última y diez años después han sido incapaces de terminar la subida de Tíncer que parece un estercolero. Aquello se quedó convertido en un perfecto desastre donde una ambulancia se atasca en las colas en determinados tramos sin remedio alguno, antes ante una emergencia se podía utilizar hasta el sentido contrario pero eso se acabó para bomberos y para todo el mundo ¡en las inmediaciones de un hospital! Pero no se lo pierdan, a Metropolitano le han dado todos los premios de accesibilidad habidos y por haber (cuando en toda Europa no existe diferencia alguna entre la accesibilidad a la guagua y a cualquier otro medio) pero a la altura de las antiguas Afortunadas (empresa de las muchas que se hundió con el tranvía) sencillamente no hay acera, se camina por la carretera al igual que tienes que ir por dentro de la gasolinera ¡por donde van los coches! en la Disa de en frente. Todo ilegal para mi gusto, pero venga a darles premios porque tienen a un equipo en busca y captura de cualquier cosa que puedan vender como éxito en la inversión más ruinosa en materia de movilidad de este Archipiélago y de buena parte de Europa.
Sí, porque es que la ocupación de la Línea 2 del tranvía es de menos del 10 %. Un aparato que pesa 40 toneladas, lo que cuarenta turismos, y puede llevar las más de las veces no más de diez o doce personas. Desde el punto de vista energético es como si esa gente se moviera cada uno en un Hummer americano porque hay que desplazar tres o cuatro toneladas por barba, con electricidad que se genera en Caletillas o Granadilla y que tiene un gran porcentaje de pérdidas en el transporte, vamos que ese 14% que Metropolitano vende como que enchufa directamente de las placas solares del techo de las cocheras (TITSA también las tiene porque dan dinero y no por otra cosa) que ellos venden como que enchufan directamente a la catenaria (todo mentira porque en tal caso se les pararía el tranvía cuando pasa una nube o por la noche) es menos de lo que la corriente eléctrica pierde en el transporte y en las propias plantas de energía, hay quien dice que sólo estas pérdidas es más de lo que consumimos en nuestros coches o en los despegues de los aviones. En fin, uno de eso no entiende, pero lo de que los tranvías se mueven con energía verde pues lo mismo, exactamente igual que cualquier otro vehículo eléctrico incluídas las guaguas que se alimentan de catenarias y que gracias a baterías pueden salirse de éstas en un momento dado. ¡Hasta autopistas eléctricas hay ya!
Pero, sin salirnos del tema, la Línea 1 del tranvía tiene un buen nivel de ocupación principalmente porque se cargaron las tres líneas rentables de TITSA, símplemente eliminándolas (013) o echándolas del centro como la (014 y 015). Eso implica, además, obligar a la gente a hacer muchos transbordos que se pagan con dinero público, cuando antes no eran necesarios (se llegaba en la mitad de tiempo), y que estadísticamente le dan usuarios al tranvía pero en realidad no serían desplazamientos necesarios si las guaguas llegaran al centro como toda la vida. A falta de oposición política sólo el altísimo sabe cuánto nos estarán costando esos transbordos de las subvenciones del Cabildo. Imposible acceder a esa información que se guarda como secreto de estado. ¿Pero qué hacemos con la Línea 2?
Pues “soluciones” hay probablemente dos: o se quita y se hace un carril guaguas y se deja todo como lo concibió y lo pagó Ana Oramas o se amplía hacia sitios donde se puedan captar usuarios al precio que sea, desde luego qué más da un pequeño comercio que nadie sabe cómo ha conseguido abrirse camino en La Gallega cuando nadie daba un duro por ellos (hasta algunos vamos del centro de La Laguna allí porque hay buenos comercios, restaurantes y demás ¡y se aparca fácil!), al fin y al cabo el tranvía ha arrasado por la actividad comercial por donde ha pasado pese a los millones que se ha gastado el Cabildo en intentar revitalizar eso. La política de esta gente, y allá el que quiera engañarse, es mandarnos a todos a los centros comerciales y de hecho cambiaron hasta la Ley de Comercio para que les cupiera otro Carrefour en el Meridiano de Santa Cruz. ¿O es que nadie se acuerda de eso ya?
Después de comenzar las obras del tranvía TITSA llegó a perder 22 millones de pasajeros de los casi 60 que consiguió antes de esa fatídica fecha de 2004. Fatídica, comenzaron las obras del tranvía, porque nos metimos en un modo bucle del que es muy difícil, por no decir imposible, salir. Porque es que los tranvías sólo se podrían justificar con más tranvías, pero todos esos proyectos a Los Rodeos ¡nadie se acuerda de la coña que nos dieron con eso y ya nada!, a San Andrés, las varias alternativas centro de Santa Cruz por Méndez Núñez, Ramblas y qué sé yo… ahí están las hemerotecas que yo me cansé de guardar recortes. ¿Qué sentido tiene hacer un tranvía para cargarse la 013 y expulsar del centro a todas las líneas de guaguas para obligar a la gente a hacer transbordos y para tardar más del doble de lo que se tardaría con carriles guagua? Pues ninguno, de ahí que para ellos sea imprescindible ampliar esas líneas al precio que sea, y ahí está el pequeño comercio de La Gallega en capilla porque irremisiblemente están dispuestos a cargárselo, que no van a pasar el tranvía por donde no vive nadie se pongan como se pongan, que dentro de esta locura pues no deja de ser normal.
Uno aboga, sin embargo, por hacer lo que no se hizo antes del 2004 y propiciar el debate sobre la movilidad. Con cifras, con números, ya tenemos la experiencia y podemos ver qué hemos ganado y qué hemos perdido, por lo pronto aún hoy en día seguimos con cinco millones menos de usuarios del transporte público, que se dice fácil. ¿Pero cómo propiciar eso entre intereses de todo tipo entremezclados y donde el interés general de la Isla de Tenerife pasa a un segundo o tercer plano? Complicado lo veo, la verdad, y con el papelón de la mal llamada oposición política pues peor me lo pintan, mucho más terrible de lo que uno pudo imaginarse jamás. Cuando planteábamos el necesario debate, que no se produjo en su momento, éramos los enemigos del progreso, pero lo cierto es que ellos se trajeron a un experto catalán para que le echara agua bendita al tranvía y el tipo ¡pese a que los catalanes venden tranvías y el nuestro se fabrica allí! dijo ni corto ni perezoso que la solución mejor para nosotros era el carril guagua-taxi. No le hicimos caso y así nos va el pelo, y esto no ha hecho sino que empezar porque ahí andan con los enredos de los trenes que ya van a ver ustedes en el follón que nos meten estos personajes.