Solicitud para que el Cabildo de Gran Canaria ofrezca una Agrupación definitiva al GIORS

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El problema

Desde 1995 hasta 1998 tuve la suerte de pasar una de las mejores etapas de mi vida. En plena adolescencia, cuando todo parecía torcido, apareció en mi vida Protección Civil de San Bartolomé de Tirajana y al frente de ese increíble equipo de profesionales del rescate y mejores personas, se encontraba una de las personas que más he admirado nunca: José Antonio Bolaños Otarola.

Protección Civil hacía por aquel entonces una decena de actividades en todas las áreas de rescate y salvamento, desde montaña, a marítimo, dando soporte directo y activo además a Bomberos, SAR, Policía... etc. Se encargaba también de la vigilancia en las playas del sur de la isla. Así les conocí y me quedé enganchada.

No sólo por todo lo que aprendía cada día: cursos de primeros auxilios, de rescate en montaña, de rescate con helicópteros, de salvamento marítimo, de descerrajamiento, contra-incendios... Imaginad vivir todo eso con tan sólo 16 años!! Pero lo que realmente me enganchó fue aquel grupo de VOLUNTARIOS que se jugaba la vida cada día por proteger y mejorar la de los demás con Bolaños siempre como punta de lanza. Y todo ello con un esfuerzo titánico, luchando siempre por conseguir ayudas por parte de la Administración Canaria, que, como dice el refrán: Sólo se acuerda de San Antonio cuando truena.

Por aquel entonces surgió el proyecto GIORS, el Grupo de Intervención Operativo de Rescate y Salvamento. Era la élite de la agrupación y un orgullo estar a su lado en los mejores y sobretodo en los peores momentos, como las riadas del 96, las búsquedas de los fallecidos en el océano en verano, el descerrajamiento del coche en el que falleció toda una familia de cinco miembros vecinos del Tablero (conocidos de muchos de nosotros), o la búsqueda de uno de nuestros compañeros que desgraciadamente encontramos fallecido al haberse despeñado por un barranco.

Aún recuerdo el día del accidente, fue en el barranco del Tablero, de noche, mi primera intervención real con apenas 16 años y cuando llegué allí me quedé paralizada. Cuando llegó un momento en que los bomberos ya no sabían qué hacer, Boli subió escalando a lo alto del coche y se puso a hacer palanca con sus propias piernas para ayudar a la familia que estaba en el interior. El resto seguimos su ejemplo y conseguimos sacar a la mujer aún viva... a costa de dejarnos las piernas llenas de heridas contra el amasijo de hierros que era el vehículo. No nos rendimos, porque Boli nunca se rendía y donde él llegaba, todos queríamos llegar.

Ya en los finales de los 90, Protección Civil de San Bartolomé tenía que bregar con la Administración y el Cabildo permanentemente, siempre sintiendo la espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Por aquel entonces no entendía que fuera posible porque yo estaba dentro de ese equipo, de esa familia de personas que anteponía la vida de los demás a la suya, y era de ciegos no ver lo que la Agrupación de Protección Civil aportaba, no sólo al Municipio de San Bartolomé, si no al resto de los Municipios de Gran Canaria y de las islas, que reconocían y admiraban el mérito de Bolaños y su equipo.

Imaginaros mi sorpresa, decepción y rechazo absolutos, cuando casi 20 años después me encuentro con que Protección Civil de San Bartolomé no sólo ha sido desterrado de la Agrupación donde se encontraba ubicada al pie del Tablero, si no que además me entero de que GIORS está a punto de quedarse sin un local donde seguir ejerciendo VOLUNTARIAMENTE el deber que sienten para con la gente de Gran Canaria.

Nadie que no haya estado al lado de Bolaños en esos buenos y malos momentos sabe lo importante que es tener a una persona como él a tu lado, sobretodo cuando tu vida corre peligro. Porque nadie es consciente de lo que importa de verdad hasta que es tarde y aún así siempre habrá gente que no se rinda.

Bolaños no se rindió cuando encontramos a nuestro compañero ya fallecido tras intensas y desesperadas horas de búsqueda y bajó a buscar el cuerpo pese a que estaba oscureciendo porque: "ningún compañero suyo iba a pasar la noche solo en el fondo de un barranco". Y bajó y volvió a subir con su compañero al hombro. Ese es José Antonio Bolaños, ese es el alma de los GIORS. Un Hombre (con mayúsculas) que a día de hoy sigue ejerciendo voluntariamente y a costa de su tiempo y de su esfuerzo, con la compañía de su equipo de fieles voluntarios, que están a su lado, en unas condiciones pésimas.

Tantos años de dedicación incondicional a la Comunidad no deberían quedar en el olvido. El GIORS se merece una Agrupación y un equipo dignos de la labor que realizan.

Desde aquí pido a todos aquellos que tengan sentido común y sobre todo el sentido del servicio al ciudadano que se le debe presuponer a todo aquel que trabaja como funcionario y ejerce un puesto de responsabilidad dentro de la Administración Canaria, que hagan algo, antes de que el GIORS se quede en la calle y sin medios para poder continuar con su labor y la importancia de esta para el pueblo canario.

Ojalá no tengan que descubrir lo importante que es esta labor cuando sea demasiado tarde para ellos o para alguno de sus seres queridos porque ocurra una desgracia y no haya nadie que los asista.

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