

Biodiversidad y Naturalización Urbanas: permitamos a la naturaleza habitar la ciudad


Biodiversidad y Naturalización Urbanas: permitamos a la naturaleza habitar la ciudad
El problema
Por la salud, bienestar y educación de tod@s, rogamos se posponga y reduzca la intensidad de las siegas y los tratamientos de mantenimiento de las áreas verdes urbanas.
El confinamiento que hemos experimentado en las últimas semanas ha favorecido el aumento de la biodiversidad y la naturalización de muchos espacios verdes en las grandes ciudades. Desde nuestras ventanas hemos podido asistir a la explosión de naturaleza que nos ha traído esta peculiar primavera. Son muchas las muestras en las redes de ese asombro y apreciación de la belleza natural por parte de la ciudadanía.
Los primeros paseos permitidos en esta situación nos han acercado un mundo más salvaje del que es habitual en las ciudades. El número de especies de fauna avistadas se ha incrementado, hemos vuelto a ver volar a las abejas y otros insectos tan necesarios para permitir la polinización, y nos vemos gratamente acompañados a diario por un mayor número de aves que nos deleitan con sus vuelos y trinos.
Muchas son también las voces que se alzan para reivindicar un mayor y necesario contacto con la naturaleza en esta vuelta a la “normalidad”. Todos necesitamos esa relación tan especial con el medio natural si queremos asegurarnos el merecido bienestar físico, emocional y social y la urgente protección de nuestro planeta. Desde el ámbito de la educación se reclama desde hace tiempo una verdadera integración de los valores ecosociales en el día a día escolar y un mayor contacto con el medio natural que se ve dificultado en las ciudades.
Por otro lado, ha quedado ampliamente demostrada la gran relación existente entre la pérdida de biodiversidad y la aparición de zoonosis, como nos alerta el investigador científico del CSIC Fernando Valladares y como ya ha ocurrido con la pandemia que actualmente estamos sufriendo.
Pese a ello, parece que como seres humanos nos es difícil respetar los ritmos naturales de los seres vivos que conviven con nosotros y a los cuáles les debemos nuestra existencia. En estos días, desde el Ayuntamiento de Madrid y seguramente en otros muchos núcleos urbanos, se han comenzado a segar y cortar esas praderas que se han llenado estos días de vida eliminando esas pequeñas islas de biodiversidad que tanto estamos apreciando.
La ciudad de Madrid cuenta, desde finales de 2018, con un ambicioso y muy bien elaborado Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad, que contó en su desarrollo con una gran participación de la ciudadanía. Dentro de los 10 retos que plantea se incluyó, por primera vez, uno específico dedicado a la Gestión Activa de la Biodiversidad y el desarrollo de acciones que la fomenten y protejan. En las líneas de acción relacionadas con este reto se habla de llevar a cabo una reorientación de las técnicas de conservación de las áreas verdes, planteándose una posible disminución de su frecuencia, que no se debe confundir con una dejación en el mantenimiento, si no como una apuesta por la existencia y conservación de una mayor variedad vegetal y animal. Así, se plantea la posibilidad de permitir el desarrollo de vegetación espontánea en alcorques y zonas verdes de la ciudad como refugios para favorecer esa biodiversidad según criterios de naturalización.
La ciudad de Barcelona también cuenta con un Plan del Verde y de la Biodiversidad del año 2020 en el que la ciudad ha adquirido el compromiso de conservar y mejorar su patrimonio natural para que los ciudadanos podamos disfrutarlo y beneficiarnos de él. Según este plan cada zona precisa una gestión y un mantenimiento muy diferentes, pero en él solo figuran los parques, jardines, plazas y parterres en la vía pública, dejando fuera los canteros y todas las otras áreas donde aparecen plantas de todo tipo y que son la mayor superficie de la ciudad.
En breve, apenas dos o tres semanas, estas zonas “asalvajadas” de la ciudad comenzarán a agostarse desapareciendo la floración ahora existente. Esperar a ese momento para realizar las siegas y “adecentar” la ciudad, permitiría respetar en parte esos ciclos naturales y contribuir al mantenimiento de la biodiversidad urbana. La experiencia en Madrid Río ha demostrado que, si dejamos espacio y tiempo a la naturaleza, ésta es capaz de recuperarse y mejorar la calidad de vida de todos.
Por ello, solicitamos a las Áreas de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad y de Desarrollo Urbano y Sostenible del Ayuntamiento de Madrid y el Área de Medio Ambiente y Servicios Urbanos de Barcelona que:
- Se reduzca la intensidad de las siegas en zonas de césped, alcorques y descampados y se retrase su realización hasta la finalización de la floración.
- Se permita un manejo extensivo de las praderas para propiciar la naturalización de los espacios urbanos y el desarrollo de la vegetación espontánea.
- Se habiliten rincones de refugio para la fauna y elementos favorecedores de la biodiversidad (cajas para aves, areneros, hoteles de insectos, etc.).
- Se informe a la población de la importancia de estos aspectos y se aumenten las actividades relacionadas con la educación ecosocial en los diferentes distritos de la ciudad.
- Se establezcan todos aquellos procedimientos y medidas necesarios para favorecer la puesta en marcha del resto de líneas de actuación contempladas en los diferentes planes y programas que impulsan la biodiversidad urbana.
Por el bienestar y la salud de los entornos urbanos y los seres vivos que los habitamos.

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El problema
Por la salud, bienestar y educación de tod@s, rogamos se posponga y reduzca la intensidad de las siegas y los tratamientos de mantenimiento de las áreas verdes urbanas.
El confinamiento que hemos experimentado en las últimas semanas ha favorecido el aumento de la biodiversidad y la naturalización de muchos espacios verdes en las grandes ciudades. Desde nuestras ventanas hemos podido asistir a la explosión de naturaleza que nos ha traído esta peculiar primavera. Son muchas las muestras en las redes de ese asombro y apreciación de la belleza natural por parte de la ciudadanía.
Los primeros paseos permitidos en esta situación nos han acercado un mundo más salvaje del que es habitual en las ciudades. El número de especies de fauna avistadas se ha incrementado, hemos vuelto a ver volar a las abejas y otros insectos tan necesarios para permitir la polinización, y nos vemos gratamente acompañados a diario por un mayor número de aves que nos deleitan con sus vuelos y trinos.
Muchas son también las voces que se alzan para reivindicar un mayor y necesario contacto con la naturaleza en esta vuelta a la “normalidad”. Todos necesitamos esa relación tan especial con el medio natural si queremos asegurarnos el merecido bienestar físico, emocional y social y la urgente protección de nuestro planeta. Desde el ámbito de la educación se reclama desde hace tiempo una verdadera integración de los valores ecosociales en el día a día escolar y un mayor contacto con el medio natural que se ve dificultado en las ciudades.
Por otro lado, ha quedado ampliamente demostrada la gran relación existente entre la pérdida de biodiversidad y la aparición de zoonosis, como nos alerta el investigador científico del CSIC Fernando Valladares y como ya ha ocurrido con la pandemia que actualmente estamos sufriendo.
Pese a ello, parece que como seres humanos nos es difícil respetar los ritmos naturales de los seres vivos que conviven con nosotros y a los cuáles les debemos nuestra existencia. En estos días, desde el Ayuntamiento de Madrid y seguramente en otros muchos núcleos urbanos, se han comenzado a segar y cortar esas praderas que se han llenado estos días de vida eliminando esas pequeñas islas de biodiversidad que tanto estamos apreciando.
La ciudad de Madrid cuenta, desde finales de 2018, con un ambicioso y muy bien elaborado Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad, que contó en su desarrollo con una gran participación de la ciudadanía. Dentro de los 10 retos que plantea se incluyó, por primera vez, uno específico dedicado a la Gestión Activa de la Biodiversidad y el desarrollo de acciones que la fomenten y protejan. En las líneas de acción relacionadas con este reto se habla de llevar a cabo una reorientación de las técnicas de conservación de las áreas verdes, planteándose una posible disminución de su frecuencia, que no se debe confundir con una dejación en el mantenimiento, si no como una apuesta por la existencia y conservación de una mayor variedad vegetal y animal. Así, se plantea la posibilidad de permitir el desarrollo de vegetación espontánea en alcorques y zonas verdes de la ciudad como refugios para favorecer esa biodiversidad según criterios de naturalización.
La ciudad de Barcelona también cuenta con un Plan del Verde y de la Biodiversidad del año 2020 en el que la ciudad ha adquirido el compromiso de conservar y mejorar su patrimonio natural para que los ciudadanos podamos disfrutarlo y beneficiarnos de él. Según este plan cada zona precisa una gestión y un mantenimiento muy diferentes, pero en él solo figuran los parques, jardines, plazas y parterres en la vía pública, dejando fuera los canteros y todas las otras áreas donde aparecen plantas de todo tipo y que son la mayor superficie de la ciudad.
En breve, apenas dos o tres semanas, estas zonas “asalvajadas” de la ciudad comenzarán a agostarse desapareciendo la floración ahora existente. Esperar a ese momento para realizar las siegas y “adecentar” la ciudad, permitiría respetar en parte esos ciclos naturales y contribuir al mantenimiento de la biodiversidad urbana. La experiencia en Madrid Río ha demostrado que, si dejamos espacio y tiempo a la naturaleza, ésta es capaz de recuperarse y mejorar la calidad de vida de todos.
Por ello, solicitamos a las Áreas de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad y de Desarrollo Urbano y Sostenible del Ayuntamiento de Madrid y el Área de Medio Ambiente y Servicios Urbanos de Barcelona que:
- Se reduzca la intensidad de las siegas en zonas de césped, alcorques y descampados y se retrase su realización hasta la finalización de la floración.
- Se permita un manejo extensivo de las praderas para propiciar la naturalización de los espacios urbanos y el desarrollo de la vegetación espontánea.
- Se habiliten rincones de refugio para la fauna y elementos favorecedores de la biodiversidad (cajas para aves, areneros, hoteles de insectos, etc.).
- Se informe a la población de la importancia de estos aspectos y se aumenten las actividades relacionadas con la educación ecosocial en los diferentes distritos de la ciudad.
- Se establezcan todos aquellos procedimientos y medidas necesarios para favorecer la puesta en marcha del resto de líneas de actuación contempladas en los diferentes planes y programas que impulsan la biodiversidad urbana.
Por el bienestar y la salud de los entornos urbanos y los seres vivos que los habitamos.

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Petición creada en 6 de mayo de 2020

