Baños en el Gayo

Baños en el Gayo

El problema

 

 

 

 La historia del muelle del Gayo, en Luanco (Asturias), ha sido la de un comienzo interminable. 

Una vez construido como prolongación de la península del mismo nombre a principios del s. XX, y pensado como lugar de atraque para la entonces abundante flota pesquera, nunca pudo ser usado para lo que había sido concebido, la mar no dio su aprobación, y de forma lenta pero efectiva, la arena transportada por las corrientes rellenaba lo que las máquinas humanas dragaban. Poco a poco, las embarcaciones mayores fueron abandonándolo, permaneciendo durante algunos años un residuo de pequeños botes de bajura que atracaban en la parte más resguardada conocida como las segundas escaleras y que fue rebautizada, por razones obvias, como “los botes”.

Pero, a pesar de que parecía destinado a ello, el Gayo no se convirtió en una ruina abandonada y triste, reflejo de un proyecto que no fue, pues no se sabe cómo ni cuándo, la gente joven empezó a verlo como un excelente lugar para el baño, y de manera tácita, sin que nadie dictara norma alguna, la Ramblina, cerca de la playa, quedó para el baño de los más jóvenes, los que empezaban a nadar; la Ramblona, más amplia, empezó a acoger familias, gente de edad y preadolescentes, las Escalerinas se convirtieron en el dominio de la adolescencia que poblaba el entonces muy próximo “Tostadero”, y la zona de los Botes y la Cabecera acogió gente más allá de los veinte que discutían apasionadamente sobre la supremacía de los Beatles o los Rolling y depuraban salto a salto las figuras del ángel o la carpa lanzándose desde lo más alto de la cabecera.

Y aquí estamos, cincuenta años más tarde, y el Gayo, nuestro Gayo, vive en un limbo:  legalmente, es un puerto, pero las embarcaciones ya no atracan en él, mientras que popularmente sigue usándose como zona de baños. Y en esta mar revuelta, algunos pescan, ya que, piensan, bien podría utilizarse como un buen escaparate para actividades acuáticas de carácter privado y así, año tras año, se va achicando lo que puede usarse como “zona de baños”.

Pues… los firmantes de este escrito deseamos que la costumbre se convierta en norma y que lo que es puerto sea cedido al Ayuntamiento de Gozón con la idea de que siga siendo una zona de baños y esparcimiento y que, de una vez por todas, dejen de privatizarse, sottovoce, espacios públicos que, además de ser de todos, tienen una especial carga emotiva para una gran parte de los habitantes de este pueblo.

¡Recuperemos el Gayo como lugar de baños!

¡Tu firma es necesaria!

Victoria

¡La petición ha conseguido su objetivo gracias a 604 firmas!

El problema

 

 

 

 La historia del muelle del Gayo, en Luanco (Asturias), ha sido la de un comienzo interminable. 

Una vez construido como prolongación de la península del mismo nombre a principios del s. XX, y pensado como lugar de atraque para la entonces abundante flota pesquera, nunca pudo ser usado para lo que había sido concebido, la mar no dio su aprobación, y de forma lenta pero efectiva, la arena transportada por las corrientes rellenaba lo que las máquinas humanas dragaban. Poco a poco, las embarcaciones mayores fueron abandonándolo, permaneciendo durante algunos años un residuo de pequeños botes de bajura que atracaban en la parte más resguardada conocida como las segundas escaleras y que fue rebautizada, por razones obvias, como “los botes”.

Pero, a pesar de que parecía destinado a ello, el Gayo no se convirtió en una ruina abandonada y triste, reflejo de un proyecto que no fue, pues no se sabe cómo ni cuándo, la gente joven empezó a verlo como un excelente lugar para el baño, y de manera tácita, sin que nadie dictara norma alguna, la Ramblina, cerca de la playa, quedó para el baño de los más jóvenes, los que empezaban a nadar; la Ramblona, más amplia, empezó a acoger familias, gente de edad y preadolescentes, las Escalerinas se convirtieron en el dominio de la adolescencia que poblaba el entonces muy próximo “Tostadero”, y la zona de los Botes y la Cabecera acogió gente más allá de los veinte que discutían apasionadamente sobre la supremacía de los Beatles o los Rolling y depuraban salto a salto las figuras del ángel o la carpa lanzándose desde lo más alto de la cabecera.

Y aquí estamos, cincuenta años más tarde, y el Gayo, nuestro Gayo, vive en un limbo:  legalmente, es un puerto, pero las embarcaciones ya no atracan en él, mientras que popularmente sigue usándose como zona de baños. Y en esta mar revuelta, algunos pescan, ya que, piensan, bien podría utilizarse como un buen escaparate para actividades acuáticas de carácter privado y así, año tras año, se va achicando lo que puede usarse como “zona de baños”.

Pues… los firmantes de este escrito deseamos que la costumbre se convierta en norma y que lo que es puerto sea cedido al Ayuntamiento de Gozón con la idea de que siga siendo una zona de baños y esparcimiento y que, de una vez por todas, dejen de privatizarse, sottovoce, espacios públicos que, además de ser de todos, tienen una especial carga emotiva para una gran parte de los habitantes de este pueblo.

¡Recuperemos el Gayo como lugar de baños!

¡Tu firma es necesaria!

Los destinatarios de la petición

Ayuntamiento de Gozón
Ayuntamiento de Gozón

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Petición creada en 5 de julio de 2024