Basta de violencia económica: real para nuestros hijos y para miles de madres

Firmantes recientes:
pablo esteban y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

Soy mamá de dos hijos y, como tantas mujeres, llevo años sosteniendo sola absolutamente todo: alimentación, educación, salud, vivienda, ropa, contención emocional y cada necesidad diaria que implica criarlos con amor y dignidad.

Mientras tanto, el padre de mis hijos incumple desde hace muchos años con la cuota alimentaria y con todas las obligaciones que no solo fueron establecidas legalmente en una sentencia, sino que representan una responsabilidad básica e ineludible como progenitor.

Pero esto no se trata solamente de dinero.

Esto también es violencia.

Violencia económica.

Violencia psicológica.

Abandono parental.

Manipulación.

Hostigamiento.

Desgaste emocional.

Y el mayor daño siempre recae sobre los hijos.

Muchas exparejas utilizan la lentitud de la justicia como herramienta: incumplen, desaparecen de sus responsabilidades, manipulan, presentan falsas acusaciones, generan desgaste emocional y dejan a las madres sosteniendo solas una carga que debería ser compartida.

No es un caso aislado.

Somos miles de mujeres atravesando esta misma realidad, enfrentando un sistema que muchas veces no protege, no resuelve y no llega a tiempo.

Hoy, además del incumplimiento económico, muchas madres quedan expuestas a situaciones extremas de vulnerabilidad, endeudamiento y al riesgo de perder o ver afectado el hogar donde viven sus hijos, como consecuencia directa del abandono económico, las deudas y las maniobras del otro progenitor.

Mientras tanto, los hijos siguen necesitando comer, estudiar y vivir en paz hoy, no dentro de años.

Por eso, es urgente una intervención real del Estado.

Necesitamos una jurisdicción, un marco legal y medidas concretas que garanticen protección efectiva para madres e hijos víctimas de violencia económica y abandono parental.

Es fundamental la creación de un fondo de resguardo alimentario inmediato para los niños afectados, que permita cubrir sus necesidades básicas cuando el progenitor incumple, mientras la justicia avanza.

También deben existir sanciones más firmes para quienes evaden sus responsabilidades parentales, manipulan judicialmente el sistema o utilizan falsas denuncias como forma de hostigamiento.

Ningún niño debería quedar desprotegido.

Ninguna madre debería ser llevada a la ruina ni ver peligrar el techo de sus hijos por el abandono económico del otro progenitor.

Esto no es pedir privilegios.

Es exigir justicia.

Es proteger derechos básicos.

Es defender la infancia.

Por eso inicio esta petición: para visibilizar una violencia silenciosa que destruye familias enteras y para exigir cambios reales que protejan a mujeres y niños.

Porque dejar de pagar alimentos, abandonar hijos y usar la justicia como herramienta de desgaste no puede seguir siendo algo normal.

 

Basta por mí.

Basta por mis hijos.

Basta por todas las mujeres que viven esta violencia en silencio.

 

Si firmás, ayudás a visibilizar.

Si compartís, ayudás a generar conciencia.

Si acompañás, ayudás a transformar el silencio en justicia.

 

No busco privilegios.

Busco justicia.

No busco lástima.

Busco protección.

No busco lujo.

Busco estabilidad y paz para mis hijos.

 

Gracias por acompañar.

Gracias por no mirar hacia otro lado.

Gracias por ayudar a transformar esta realidad.

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Firmantes recientes:
pablo esteban y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

Soy mamá de dos hijos y, como tantas mujeres, llevo años sosteniendo sola absolutamente todo: alimentación, educación, salud, vivienda, ropa, contención emocional y cada necesidad diaria que implica criarlos con amor y dignidad.

Mientras tanto, el padre de mis hijos incumple desde hace muchos años con la cuota alimentaria y con todas las obligaciones que no solo fueron establecidas legalmente en una sentencia, sino que representan una responsabilidad básica e ineludible como progenitor.

Pero esto no se trata solamente de dinero.

Esto también es violencia.

Violencia económica.

Violencia psicológica.

Abandono parental.

Manipulación.

Hostigamiento.

Desgaste emocional.

Y el mayor daño siempre recae sobre los hijos.

Muchas exparejas utilizan la lentitud de la justicia como herramienta: incumplen, desaparecen de sus responsabilidades, manipulan, presentan falsas acusaciones, generan desgaste emocional y dejan a las madres sosteniendo solas una carga que debería ser compartida.

No es un caso aislado.

Somos miles de mujeres atravesando esta misma realidad, enfrentando un sistema que muchas veces no protege, no resuelve y no llega a tiempo.

Hoy, además del incumplimiento económico, muchas madres quedan expuestas a situaciones extremas de vulnerabilidad, endeudamiento y al riesgo de perder o ver afectado el hogar donde viven sus hijos, como consecuencia directa del abandono económico, las deudas y las maniobras del otro progenitor.

Mientras tanto, los hijos siguen necesitando comer, estudiar y vivir en paz hoy, no dentro de años.

Por eso, es urgente una intervención real del Estado.

Necesitamos una jurisdicción, un marco legal y medidas concretas que garanticen protección efectiva para madres e hijos víctimas de violencia económica y abandono parental.

Es fundamental la creación de un fondo de resguardo alimentario inmediato para los niños afectados, que permita cubrir sus necesidades básicas cuando el progenitor incumple, mientras la justicia avanza.

También deben existir sanciones más firmes para quienes evaden sus responsabilidades parentales, manipulan judicialmente el sistema o utilizan falsas denuncias como forma de hostigamiento.

Ningún niño debería quedar desprotegido.

Ninguna madre debería ser llevada a la ruina ni ver peligrar el techo de sus hijos por el abandono económico del otro progenitor.

Esto no es pedir privilegios.

Es exigir justicia.

Es proteger derechos básicos.

Es defender la infancia.

Por eso inicio esta petición: para visibilizar una violencia silenciosa que destruye familias enteras y para exigir cambios reales que protejan a mujeres y niños.

Porque dejar de pagar alimentos, abandonar hijos y usar la justicia como herramienta de desgaste no puede seguir siendo algo normal.

 

Basta por mí.

Basta por mis hijos.

Basta por todas las mujeres que viven esta violencia en silencio.

 

Si firmás, ayudás a visibilizar.

Si compartís, ayudás a generar conciencia.

Si acompañás, ayudás a transformar el silencio en justicia.

 

No busco privilegios.

Busco justicia.

No busco lástima.

Busco protección.

No busco lujo.

Busco estabilidad y paz para mis hijos.

 

Gracias por acompañar.

Gracias por no mirar hacia otro lado.

Gracias por ayudar a transformar esta realidad.

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