Basta de música, retumbre y griterío en las cervecerías!

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Los vecinos de Palermo estamos hartos de sufrir la música, el retumbe y el griterío que hacen cervecerías y boliches.

La zona está sobresaturada. Ponen parlantes externos o junto a las ventanas e incluso cuando hay sólo dos personas en la vereda, gritan. Aunque pusieran música exterior baja, los locales están cerca y la música de uno, más la de otro, más el retumbe, más los gritos, igual a pésima calidad de vida. Sucede todos los días, por largas horas nocturnas.

La reglamentación actual ya no sirve. Las denuncias al 147 o a la Fiscalía, un porcentaje mínimo del total de damnificados, aumentan pero el problema no disminuye. Necesitamos una nueva ley que dé una solución de raíz. Que limite a priori a los bares y ampare al vecino.

Los restaurantes no generan ruido, si no hay más mesas libres, no se vende a nadie, y la gente en la vereda está sin gritos y sin música. ¿Para qué permiten que las cervecerías puedan poner música hacia afuera? ¿No les alcanza con escucharla sólo ellos?

Necesitamos cortar el problema antes de que exista. La ley de decibeles debería ser restrictiva para que no pueda sentirse música fuera de las cervecerías. Que el retumbe sea para lugares donde no vive gente, como Costanera / Distrito Joven o zona centro, de oficinas.

La música es para adentro, no para los vecinos.

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DESARROLLO:

Hemos ​dejado​ ​que la zona se convierta en un descalabro.
Explotó la cantidad de bares y​ ​cervecerías, y explotaron las denuncias.
Debería reducirse el número de denuncias, pero sólo aumentan.
Necesitamos una solución global y definitiva.

1) Hay muchos más vecinos damnificados que denuncias hechas.

2) De todas formas, el sistema de denuncias actual no sirve. Las denuncias (que son un porcentaje mínimo en relación al total de damnificados) terminan cayendo, no prosperan.
​Los tiempos son largos, se investigu​a ​​​​​​al denunciante como si debiera comprobar lo obvio.​ No sirve ir de a un​ local​ por vez. ​No sirve uno o más vecinos contra un bar.
Los tiempos se estiran, es una batalla constante, en horarios imposibles, es un tira y afloj​a.​ Si se van, luego vienen otros. ​

​3) El ruido que hacen bares y cervecerías es imposible. YA CON ​SÓLO ​DOS BARES CERCA SE TORNA INVIVIBLE.​ 
Los restaurantes no generan ruido, cuando no hay más lugar no entra más gente y la gente que come en las veredas lo hace sin gritar y sin que se escuche música.
BASTA DE PERMITIR A LAS CERVECERÍAS Y BARES PONER MÚSICA QUE SALGA PARA AFUERA.
Aunque un bar ponga -hipoteticamente- música baja, la suma de uno + otro cerca da como resultado que no se pueda estar. Y nunca hay un sólo local, siempre hay dos o más cerca.
Ponen los parlantes en las veredas, o al lado de los ventanales y a éso se suma el griterío de la gente en las veredas.
Hablamos de casi todos los días, por varias y largas horas.
(No es algo que suceda con restaurantes. Es decir, se puede congregar gente en un local, sin necesidad de molestar o hacer partícipe a los vecinos).

Además, de la música y el griterío, el retumbe. Los sonidos y golpes graves no son registrados por sonómetros y traspasan paredes, sintiéndose a más de media cuadra.

Necesitamos:

A) DESAGOTAR LA ZONA de Palermo de bares y cervecerías. Está hipersaturada la zona.  BASTA DE HABILITAR CERVECERÍAS EN LA ZONA.
Que no vengan nuevos bares y que SÓLO SE QUEDEN LOS QUE HACEN LAS COSAS BIEN.
Las mediciones de sonido son inconducentes. Cambiemos las reglas.
EL SONIDO, la música y el retumbe en Palermo o donde hay gente viviendo NO DEBERÍA PODER SALIR Y SENTIRSE FUERA DEL LOCAL. Nunca.
Bajemos MUCHO la cantidad de decibeles tolerados EN VEREDA. De forma tal que NO puedan poner música que se escuche fuera del local. Y sea fácil de cotejar si lo incumplen. Sin tener que esperar ir a la casa del vecino.
NO sirve bajar la música, directamente no debe salir de los bares. Aunque pusieran música baja. Los bares están todos juntos, y la música supuestamente baja de uno + la de otro al lado o enfrente + la gente hablando y gritando + el retumbe IGUAL A pésima calidad de vida. Los locales se aprovechan porque las regulaciones son débiles y llenas de prerrogativas.

B) Si la música sale y perjudica la calidad de vida del vecino, éste debe poder llamar para que INSPECTORES INTIMEN AL LOCAL, EN EL MISMO MOMENTO. La primera vez una intimación, la segunda, una clausura. Con normas claras y estrictas, se soluciona.

C) Que puedan PONER MÚSICA que se escuche fuera del local SÓLO en zonas para tal fin. Las restricciones para Palermo se contrarestan con los permisos para zonas DONDE NO HAY GENTE VIVIENDO en horario nocturno post 18hs (como COSTANERA-DISTRITO JOVEN o zona centro, en cuadras de oficinas).

Necesitamos, de verdad, una SOLUCIÓN CONCRETA Y DEFINITIVA.
Necesitamos ir por el conjunto.
Necesitamos que baje la cantidad de cervecerías y que las que queden, no pasen música hacia afuera. LA MÚSICA es para adentro, NO PARA LOS VECINOS.

La solución es ser estrictos con las emisiones de sonido. Si quieren poner música para que la escuche la vereda (y, por ende, aledaños), QUE SE INSTALEN EN LUGARES DONDE NO HAY HABITANTES.
Insisto. Los restaurantes trabajan y no se nota que están. En cambio, la mala fe de los dueños y una regulación laxa hace que el negocio de la cervecería sea sinónimo de música, retumbe y griterío.

Ya no damos más.
Vivimos en el barrio hace décadas y lo seguiremos haciendo. Necesitamos respuestas prontas y eficaces.
Realmente.

Por favor.

Gracias.

 

El sistema actual hace que los decibeles máximos registrados en vereda sea de más de 70. Lo que es una locura. Dado que con ésa cantidad de decibeles los vecinos no podemos vivir.


Una de las medidas que creemos imprescindibles es que el máximo tolerable en la puerta de la cervecería, sea de 45 decibeles. Éso debe llevar a que no puedan poner música que salga para afuera.
Ni música baja, ni música suave. Nada de música afuera.

No puede ser que haya más sonido ambiente de noche que de de día.


Así, cuando pongan música que se escuche en la vereda, se estarán pasando de decibeles, y ya no será necesario concertar una medición en el domicilio de un denunciante, si no que el inspector enseguida cotejará que hay ruido, haciendo mediciones en la calle. Y resolviendo el problema de raíz y definitivamente.


Es una decisión política hacer que la cultura de la cervecería deje de ser sinónimo de ruido y música. Debe estar prohibido que salga música hacia la vereda en Palermo (bajar MUCHO los decibeles tolerados en vereda puede ser la forma normativa de lograrlo). Y si quieren poner música, que lo hagan yéndose a Costanera/Distrito Joven, o zona centro donde sólo hay oficinas o edificios públicos, pasadas las 18hs.


Es decir, la música que se escuche donde no vive gente.



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