

¡Basta de chantajes de Marruecos! Ceuta se defiende.Firma por el reconocimiento del Sahara
El problema
¡Basta de chantajes de Marruecos! Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!
Firma por el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)
Esta iniciativa no entiende de izquierdas ni de derechas.
Puede firmarla quien defienda el derecho del pueblo saharaui, quien recuerde nuestra responsabilidad histórica o quien simplemente crea que la soberanía y la dignidad de un país no pueden estar sometidas permanentemente a presiones externas.
Basta de chantajes. Basta de concesiones.
Pedimos al Gobierno el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y un cambio profundo en la política mantenida hacia Marruecos.
"Ceuta no se vende, Ceuta se defiende"
Hace medio siglo se escuchó una consigna que muchos españoles todavía recuerdan:
"El Sáhara no se vende, el Sáhara se defiende".
Sabemos cómo terminó aquella historia.
En 1975, en uno de los momentos de mayor debilidad política de nuestro país, Los gobernantes españoles de entoces abandonaron el Sáhara sin que su población pudiera culminar su proceso de autodeterminación.
Cincuenta años después, aquella frase adquiere un significado inquietantemente actual:
Ceuta no se vende. Ceuta se defiende.
En 2022 Pedro Sánchez modificó profundamente la posición sobre el Sáhara y respaldó el plan marroquí de autonomía como la propuesta «más seria, realista y creíble».
Se nos dijo que aquello permitiría construir estabilidad y una nueva relación con Marruecos.
Cuatro años después debemos preguntarnos:
¿Para qué sirvieron las concesiones?
Lo sucedido recientemente debe investigarse hasta esclarecer completamente cuál fue el papel de las autoridades marroquíes. Los migrantes no son nuestros enemigos y nunca deberían ser tratados como tales. Precisamente por eso resulta intolerable que seres humanos desesperados puedan convertirse en instrumentos de presión entre Estados.
Ya sufrimos una grave crisis fronteriza en Ceuta en 2021.
Marruecos mantiene además sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, mientras existen también reivindicaciones sobre las Canarias.
La historia debería servirnos para aprender.
Con el Sáhara llegamos tarde. No permitamos que la historia vuelva a repetirse.
¿Qué hemos conseguido realmente a cambio de las concesiones?
Una relación entre vecinos debe construirse mediante cooperación, respeto y reciprocidad.
No mediante dependencia.
No mediante hechos consumados.
Y mucho menos mediante la utilización de nuestras vulnerabilidades para obtener nuevas concesiones.
Cooperación con Marruecos, sí. Chantaje, nunca.
Y existe otra cuestión que demasiadas veces queda fuera del debate: la enorme riqueza del Sáhara Occidental.
La riqueza del Sáhara debe pertenecer a su pueblo
Mientras el conflicto permanece sin resolver, el Sáhara posee recursos de enorme valor: pesca, fosfatos y un extraordinario potencial energético.
Estás riquezas no deberían servir para enriquecer y fortalecer a las élites vinculadas a la monarquía de Mohamed VI y usadas para aumentar su poder respecto a España.
La riqueza del Sáhara debe construir el futuro del Sáhara. Un Sáhara libre puede ser mucho mejor aliado de España, del pueblo claro, no de las élites políticas y económicas, que solo miran por su interés personal y no por el interés general.
El Sáhara estuvo durante décadas bajo administración española. El castellano continúa vivo entre los saharauis y miles de familias, asociaciones y cooperantes han mantenido durante generaciones una relación extraordinaria con ellos. Quién ha conoce a un saharaui sabe de la conexión especial entre los dos pueblos.
Un Sáhara independiente y estable podría convertirse en un gran socio español y europeo.
Pesca, energías renovables, educación, sanidad, comercio, puertos, seguridad marítima y cooperación con Canarias ofrecen enormes posibilidades.
Sus recursos, bien administrados, podrían además generar desarrollo y oportunidades en una región golpeada por la pobreza y las migraciones.
Frente a utilizar seres humanos como instrumentos de presión, existe otra alternativa:
desarrollo, derechos y oportunidades en África.
¡Resolvamos la deuda pendiente!
España administró el Sáhara Occidental y abandonó el territorio en 1975.
Más de medio siglo después el territorio de Sáhara Occidental sigue siendo Territorios No Autónomos, ocupado ilegalmente por Marruecos.
No podemos cambiar lo que ocurrió entonces.
Sí podemos decidir qué hacemos ahora.
Por ello pedimos:
- El reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
- El establecimiento de relaciones oficiales con sus representantes y el reconocimiento del Frente Polisario como representante del pueblo saharaui.
Hace cincuenta años se dijo:
«El Sáhara no se vende, el Sáhara se defiende».
Sabemos cómo acabó.
Aprendamos de nuestra historia.
Ceuta no se vende. Ceuta se defiende.
El Sáhara no se olvida.
Vamos a enseñar los dientes. ¡Pasmos a la acción!
Firma por el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática.
Firma. Comparte. Que esta vez la historia sea diferente.

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El problema
¡Basta de chantajes de Marruecos! Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!
Firma por el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)
Esta iniciativa no entiende de izquierdas ni de derechas.
Puede firmarla quien defienda el derecho del pueblo saharaui, quien recuerde nuestra responsabilidad histórica o quien simplemente crea que la soberanía y la dignidad de un país no pueden estar sometidas permanentemente a presiones externas.
Basta de chantajes. Basta de concesiones.
Pedimos al Gobierno el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y un cambio profundo en la política mantenida hacia Marruecos.
"Ceuta no se vende, Ceuta se defiende"
Hace medio siglo se escuchó una consigna que muchos españoles todavía recuerdan:
"El Sáhara no se vende, el Sáhara se defiende".
Sabemos cómo terminó aquella historia.
En 1975, en uno de los momentos de mayor debilidad política de nuestro país, Los gobernantes españoles de entoces abandonaron el Sáhara sin que su población pudiera culminar su proceso de autodeterminación.
Cincuenta años después, aquella frase adquiere un significado inquietantemente actual:
Ceuta no se vende. Ceuta se defiende.
En 2022 Pedro Sánchez modificó profundamente la posición sobre el Sáhara y respaldó el plan marroquí de autonomía como la propuesta «más seria, realista y creíble».
Se nos dijo que aquello permitiría construir estabilidad y una nueva relación con Marruecos.
Cuatro años después debemos preguntarnos:
¿Para qué sirvieron las concesiones?
Lo sucedido recientemente debe investigarse hasta esclarecer completamente cuál fue el papel de las autoridades marroquíes. Los migrantes no son nuestros enemigos y nunca deberían ser tratados como tales. Precisamente por eso resulta intolerable que seres humanos desesperados puedan convertirse en instrumentos de presión entre Estados.
Ya sufrimos una grave crisis fronteriza en Ceuta en 2021.
Marruecos mantiene además sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, mientras existen también reivindicaciones sobre las Canarias.
La historia debería servirnos para aprender.
Con el Sáhara llegamos tarde. No permitamos que la historia vuelva a repetirse.
¿Qué hemos conseguido realmente a cambio de las concesiones?
Una relación entre vecinos debe construirse mediante cooperación, respeto y reciprocidad.
No mediante dependencia.
No mediante hechos consumados.
Y mucho menos mediante la utilización de nuestras vulnerabilidades para obtener nuevas concesiones.
Cooperación con Marruecos, sí. Chantaje, nunca.
Y existe otra cuestión que demasiadas veces queda fuera del debate: la enorme riqueza del Sáhara Occidental.
La riqueza del Sáhara debe pertenecer a su pueblo
Mientras el conflicto permanece sin resolver, el Sáhara posee recursos de enorme valor: pesca, fosfatos y un extraordinario potencial energético.
Estás riquezas no deberían servir para enriquecer y fortalecer a las élites vinculadas a la monarquía de Mohamed VI y usadas para aumentar su poder respecto a España.
La riqueza del Sáhara debe construir el futuro del Sáhara. Un Sáhara libre puede ser mucho mejor aliado de España, del pueblo claro, no de las élites políticas y económicas, que solo miran por su interés personal y no por el interés general.
El Sáhara estuvo durante décadas bajo administración española. El castellano continúa vivo entre los saharauis y miles de familias, asociaciones y cooperantes han mantenido durante generaciones una relación extraordinaria con ellos. Quién ha conoce a un saharaui sabe de la conexión especial entre los dos pueblos.
Un Sáhara independiente y estable podría convertirse en un gran socio español y europeo.
Pesca, energías renovables, educación, sanidad, comercio, puertos, seguridad marítima y cooperación con Canarias ofrecen enormes posibilidades.
Sus recursos, bien administrados, podrían además generar desarrollo y oportunidades en una región golpeada por la pobreza y las migraciones.
Frente a utilizar seres humanos como instrumentos de presión, existe otra alternativa:
desarrollo, derechos y oportunidades en África.
¡Resolvamos la deuda pendiente!
España administró el Sáhara Occidental y abandonó el territorio en 1975.
Más de medio siglo después el territorio de Sáhara Occidental sigue siendo Territorios No Autónomos, ocupado ilegalmente por Marruecos.
No podemos cambiar lo que ocurrió entonces.
Sí podemos decidir qué hacemos ahora.
Por ello pedimos:
- El reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
- El establecimiento de relaciones oficiales con sus representantes y el reconocimiento del Frente Polisario como representante del pueblo saharaui.
Hace cincuenta años se dijo:
«El Sáhara no se vende, el Sáhara se defiende».
Sabemos cómo acabó.
Aprendamos de nuestra historia.
Ceuta no se vende. Ceuta se defiende.
El Sáhara no se olvida.
Vamos a enseñar los dientes. ¡Pasmos a la acción!
Firma por el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática.
Firma. Comparte. Que esta vez la historia sea diferente.

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Petición creada en 4 de septiembre de 2026


