Barcelona, abandonar el espacio público no es tolerancia. Es dejadez.

Barcelona, abandonar el espacio público no es tolerancia. Es dejadez.

El problema

Ni abandono social, ni abandono del espacio público: Barcelona necesita soluciones ya.
Pedimos al Ayuntamiento una actuación clara, humana y efectiva.

 

En el Passeig de Garcia Fària, en la calle Selva de Mar, en los parterres de Sant Martí y en otros puntos de Barcelona, desde hace meses vemos tiendas de campaña instaladas de forma permanente en zonas verdes, aceras y espacios de paso que son de todos.

Barcelona es una ciudad densa, con pocos espacios verdes por habitante. Cada parterre, cada acera y cada zona de paseo cuenta. Son espacios que usan familias, personas mayores, niños y vecinos. No son zonas de acampada.

El problema no es solo cuánto tiempo permanece una tienda instalada. El problema es que Barcelona está normalizando que el espacio público se convierta en un espacio de uso privativo sin intervención visible, sin seguimiento y sin solución real para nadie: ni para los vecinos ni para las personas que viven en esas condiciones.

Esta situación no es solo un problema de convivencia. Sabemos que detrás de muchas tiendas puede haber exclusión social, falta de vivienda o problemas personales graves. Precisamente por eso, mirar hacia otro lado no es una respuesta humana: es abandono disfrazado de tolerancia.

Muchos vecinos hemos intentado comunicarlo. En mi caso, se han realizado varias llamadas a la Guardia Urbana sin una respuesta efectiva. Mientras tanto, la situación continúa y el espacio público sigue ocupado.

La ordenanza de civismo de Barcelona sanciona con hasta 300 € no diluir con agua las micciones de animales domésticos en la vía pública. También contempla sanciones de hasta 750 € por orinar en determinados espacios públicos y de hasta 750 € por ensuciar o abandonar residuos en el espacio público.

Sin embargo, al mismo tiempo, tiendas de campaña permanecen instaladas durante semanas o meses en zonas verdes, parterres y espacios de paso, en condiciones que afectan al uso común, la limpieza, la salubridad y la convivencia, sin una actuación clara ni un protocolo visible para los vecinos.

 

No pedimos insensibilidad. No pedimos criminalizar la pobreza. Pedimos que el Ayuntamiento haga su trabajo: atender a quien lo necesita y proteger el espacio público. Las dos cosas a la vez. Sin elegir.

 

Pedimos al Ayuntamiento de Barcelona:

  • La retirada ordenada de las tiendas de campaña instaladas en zonas verdes, aceras, parterres y espacios de paso, con intervención social cuando haya personas vulnerables.
  • La limpieza, desinfección y recuperación inmediata de las zonas afectadas, para que vuelvan a ser espacios seguros, cuidados y accesibles para todos los vecinos.
  • Un protocolo claro para evitar que estas acampadas se cronifiquen o se reinstalen en los mismos puntos, con seguimiento real y actuación coordinada entre Guardia Urbana, servicios sociales, limpieza y equipos de convivencia.
  • Una respuesta efectiva a los avisos vecinales, con canal claro, número de incidencia y explicación de las actuaciones realizadas.

Barcelona merece una ciudad ordenada, humana y habitable. Una ciudad que ayude a quien lo necesita, pero que no abandone sus espacios comunes ni a los vecinos que los cuidan y los usan cada día.

 

Firma y comparte para pedir al Ayuntamiento de Barcelona una actuación clara, humana y efectiva.

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El problema

Ni abandono social, ni abandono del espacio público: Barcelona necesita soluciones ya.
Pedimos al Ayuntamiento una actuación clara, humana y efectiva.

 

En el Passeig de Garcia Fària, en la calle Selva de Mar, en los parterres de Sant Martí y en otros puntos de Barcelona, desde hace meses vemos tiendas de campaña instaladas de forma permanente en zonas verdes, aceras y espacios de paso que son de todos.

Barcelona es una ciudad densa, con pocos espacios verdes por habitante. Cada parterre, cada acera y cada zona de paseo cuenta. Son espacios que usan familias, personas mayores, niños y vecinos. No son zonas de acampada.

El problema no es solo cuánto tiempo permanece una tienda instalada. El problema es que Barcelona está normalizando que el espacio público se convierta en un espacio de uso privativo sin intervención visible, sin seguimiento y sin solución real para nadie: ni para los vecinos ni para las personas que viven en esas condiciones.

Esta situación no es solo un problema de convivencia. Sabemos que detrás de muchas tiendas puede haber exclusión social, falta de vivienda o problemas personales graves. Precisamente por eso, mirar hacia otro lado no es una respuesta humana: es abandono disfrazado de tolerancia.

Muchos vecinos hemos intentado comunicarlo. En mi caso, se han realizado varias llamadas a la Guardia Urbana sin una respuesta efectiva. Mientras tanto, la situación continúa y el espacio público sigue ocupado.

La ordenanza de civismo de Barcelona sanciona con hasta 300 € no diluir con agua las micciones de animales domésticos en la vía pública. También contempla sanciones de hasta 750 € por orinar en determinados espacios públicos y de hasta 750 € por ensuciar o abandonar residuos en el espacio público.

Sin embargo, al mismo tiempo, tiendas de campaña permanecen instaladas durante semanas o meses en zonas verdes, parterres y espacios de paso, en condiciones que afectan al uso común, la limpieza, la salubridad y la convivencia, sin una actuación clara ni un protocolo visible para los vecinos.

 

No pedimos insensibilidad. No pedimos criminalizar la pobreza. Pedimos que el Ayuntamiento haga su trabajo: atender a quien lo necesita y proteger el espacio público. Las dos cosas a la vez. Sin elegir.

 

Pedimos al Ayuntamiento de Barcelona:

  • La retirada ordenada de las tiendas de campaña instaladas en zonas verdes, aceras, parterres y espacios de paso, con intervención social cuando haya personas vulnerables.
  • La limpieza, desinfección y recuperación inmediata de las zonas afectadas, para que vuelvan a ser espacios seguros, cuidados y accesibles para todos los vecinos.
  • Un protocolo claro para evitar que estas acampadas se cronifiquen o se reinstalen en los mismos puntos, con seguimiento real y actuación coordinada entre Guardia Urbana, servicios sociales, limpieza y equipos de convivencia.
  • Una respuesta efectiva a los avisos vecinales, con canal claro, número de incidencia y explicación de las actuaciones realizadas.

Barcelona merece una ciudad ordenada, humana y habitable. Una ciudad que ayude a quien lo necesita, pero que no abandone sus espacios comunes ni a los vecinos que los cuidan y los usan cada día.

 

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