Julio Anguita merece un lugar de honor en el callejero de Córdoba.

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El pueblo de Córdoba, independientemente del perfil político de cada ciudadano, debe mucho a la figura de Julio Anguita como ex alcalde de su ciudad durante gran parte de los años de la Transición política en nuestro país. Su gran relevancia política y su enorme y carismático perfil personal, han despertado la admiración y el respeto de gran parte de la ciudadanía de esta ciudad y de gran parte del país. 

Julio Anguita no solo ha sido y será por siempre referente político de la izquierda de este país, sino referente moral para una inmensa mayoría. Considérese solo su renuncia a la pensión vitalicia a la que tenía derecho tras su larga etapa en la política activa, para reincorporarse a su plaza de profesor de historia en el Instituto Blas Infante de la ciudad de Córdoba y retirarse posteriormente con su pensión de profesor. 

El gran orador, la mente privilegiada y la autoridad referente del pensamiento de izquierdas, se mezclaba con el Julio vecino, discreto siempre (a pesar de la inevitable impresión que su carismática presencia provocaba) y amigo cercano de los suyos. Su presencia y relevancia incuestionable como personalidad fundamental de la historia y la vida de la ciudad de Córdoba, le hace merecedor de los más altos honores y el más sentido y duradero homenaje por parte del pueblo de Córdoba. 

Por todo esto, los firmantes de este texto pedimos al Ayuntamiento de Córdoba que disponga los medios necesarios para que la incuestionable figura política, personal y humana de Julio Anguita sea homenajeada como merece, con una de las calles principales de la ciudad de Córdoba y un monumento que honre su memoria.