

Autismo: ¡Movilización por nuestros derechos!
El problema
¡Movilización ya!
Las familias de niños, niñas y jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, atravesando una situación de extrema vulnerabilidad, desamparo e indignación que ha llegado a un punto de no retorno. Lejos de contar con el respaldo de un Estado de bienestar que garantice la igualdad de oportunidades y la protección de los más frágiles, sufrimos una auténtica política de desgaste marcada por la desidia institucional, los recortes encubiertos y un laberinto burocrático diseñado para agotar a quienes ya cargamos con mochilas emocionales muy pesadas.
- La realidad tras la denegación de la Dependencia. De forma sistemática y alarmante, asistimos a la denegación sistemática de la Ley de Dependencia o a demoras injustificables que se prolongan durante años. Este bloqueo administrativo no es un mero retraso en el papeleo: es una vulneración flagrante de derechos fundamentales.
- Se nos niega el derecho a una vida digna bajo argumentos técnicos fríos que ignoran por completo la realidad clínica, social y familiar del autismo. Dejar sin recursos a una familia con un hijo con TEA significa dejarla sola ante un desafío titánico, sin apoyos profesionales y con una sobrecarga constante que mina la salud física y mental de madres, padres y hermanos.
- El impacto devastador del corte de terapias.
La consecuencia más cruel de esta denegación de derechos es el recorte y la supresión de las terapias especializadas. Para un niño o niña con TEA, disciplinas como la logopedia, la terapia ocupacional, la integración sensorial, la intervención psicológica y la estimulación temprana no son un lujo ni una actividad extraescolar prescindible: son una necesidad vital, un puente imprescindible para conectar con el mundo. - Sin logopedia, se apaga su capacidad para comunicarse, expresar sus necesidades, frustraciones o afectos, incrementando las conductas desafiadas nacidas de la incomprensión.
- Sin terapia ocupacional, se frena su autonomía personal, su capacidad para procesar estímulos cotidianos y su integración en el entorno escolar y social.
- Sin intervención temprana y continuada, se pierden ventanas de oportunidad neurológica fundamentales que condicionan de manera irreversible su grado de independencia en la edad adulta.
Cortar estas terapias por motivos presupuestarios es condenar a nuestros hijos al aislamiento, retroceder años de avances conseguidos con un esfuerzo titánico y empujarles a una exclusión social inaceptable en una sociedad democrática y avanzada.
Nuestra voz, nuestra lucha, nuestras exigencias
No vamos a permitir que se mercantilice la dignidad y el desarrollo de nuestros hijos. La administración pública no puede mirar hacia otro lado ni escatimar en recursos cuando se trata de la infancia y de la discapacidad. Cuidar de ellos es cuidar de los cimientos de una sociedad justa. - Por todo ello, exigimos con firmeza y unidad:
- Revisión urgente y de oficio de todos los expedientes de Dependencia denegados o paralizados injustamente a menores con TEA.
Garantía pública, universal y continuada de las terapias especializadas, cubiertas íntegramente por la sanidad pública para evitar que el acceso a la salud dependa del nivel adquisitivo de la familia.
Cese inmediato de los recortes en el ámbito de la dependencia y la discapacidad, dotando a los servicios sociales y sanitarios de los recursos humanos y económicos necesarios.
Implicación real de las administraciones en la concienciación, inclusión educativa y laboral de las personas con autismo.
El silencio de las instituciones ya no es una opción.
Hacemos un llamamiento urgente a toda la ciudadanía, colectivos sociales, asociaciones y medios de comunicación a sumarse a nuestra voz. Los derechos de nuestros hijos no se negocian, se defienden.
¡Movilización ya! ¡Por su presente, por su futuro y por su dignidad, no daremos ni un paso atrás!

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El problema
¡Movilización ya!
Las familias de niños, niñas y jóvenes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) nos encontramos al límite de nuestras fuerzas, atravesando una situación de extrema vulnerabilidad, desamparo e indignación que ha llegado a un punto de no retorno. Lejos de contar con el respaldo de un Estado de bienestar que garantice la igualdad de oportunidades y la protección de los más frágiles, sufrimos una auténtica política de desgaste marcada por la desidia institucional, los recortes encubiertos y un laberinto burocrático diseñado para agotar a quienes ya cargamos con mochilas emocionales muy pesadas.
- La realidad tras la denegación de la Dependencia. De forma sistemática y alarmante, asistimos a la denegación sistemática de la Ley de Dependencia o a demoras injustificables que se prolongan durante años. Este bloqueo administrativo no es un mero retraso en el papeleo: es una vulneración flagrante de derechos fundamentales.
- Se nos niega el derecho a una vida digna bajo argumentos técnicos fríos que ignoran por completo la realidad clínica, social y familiar del autismo. Dejar sin recursos a una familia con un hijo con TEA significa dejarla sola ante un desafío titánico, sin apoyos profesionales y con una sobrecarga constante que mina la salud física y mental de madres, padres y hermanos.
- El impacto devastador del corte de terapias.
La consecuencia más cruel de esta denegación de derechos es el recorte y la supresión de las terapias especializadas. Para un niño o niña con TEA, disciplinas como la logopedia, la terapia ocupacional, la integración sensorial, la intervención psicológica y la estimulación temprana no son un lujo ni una actividad extraescolar prescindible: son una necesidad vital, un puente imprescindible para conectar con el mundo. - Sin logopedia, se apaga su capacidad para comunicarse, expresar sus necesidades, frustraciones o afectos, incrementando las conductas desafiadas nacidas de la incomprensión.
- Sin terapia ocupacional, se frena su autonomía personal, su capacidad para procesar estímulos cotidianos y su integración en el entorno escolar y social.
- Sin intervención temprana y continuada, se pierden ventanas de oportunidad neurológica fundamentales que condicionan de manera irreversible su grado de independencia en la edad adulta.
Cortar estas terapias por motivos presupuestarios es condenar a nuestros hijos al aislamiento, retroceder años de avances conseguidos con un esfuerzo titánico y empujarles a una exclusión social inaceptable en una sociedad democrática y avanzada.
Nuestra voz, nuestra lucha, nuestras exigencias
No vamos a permitir que se mercantilice la dignidad y el desarrollo de nuestros hijos. La administración pública no puede mirar hacia otro lado ni escatimar en recursos cuando se trata de la infancia y de la discapacidad. Cuidar de ellos es cuidar de los cimientos de una sociedad justa. - Por todo ello, exigimos con firmeza y unidad:
- Revisión urgente y de oficio de todos los expedientes de Dependencia denegados o paralizados injustamente a menores con TEA.
Garantía pública, universal y continuada de las terapias especializadas, cubiertas íntegramente por la sanidad pública para evitar que el acceso a la salud dependa del nivel adquisitivo de la familia.
Cese inmediato de los recortes en el ámbito de la dependencia y la discapacidad, dotando a los servicios sociales y sanitarios de los recursos humanos y económicos necesarios.
Implicación real de las administraciones en la concienciación, inclusión educativa y laboral de las personas con autismo.
El silencio de las instituciones ya no es una opción.
Hacemos un llamamiento urgente a toda la ciudadanía, colectivos sociales, asociaciones y medios de comunicación a sumarse a nuestra voz. Los derechos de nuestros hijos no se negocian, se defienden.
¡Movilización ya! ¡Por su presente, por su futuro y por su dignidad, no daremos ni un paso atrás!

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Petición creada en 10 de agosto de 2026
