

SOTA murió desangrada tras recibir un disparo de la policía de Barcelona, minutos antes de morir por herida de bala, movía el rabo. Los agentes aseguraron que detonaron el arma porque el animal los mordió, un testimonio del que difieren los ciudadanos, que aseguraron que la perra, propiedad de un indigente muy amable, no agredió al policía.
La perrita, propiedad de una persona sin hogar de Barcelona que se dedicaba a vender pulseras y collares manufacturados, movía el rabo mientras se desangraba, minutos antes de morir,ante la vista de los transeúntes que veían la escena como parte de un paisaje, sin hacer nada por ella.
El repudio ante este aberrante caso es internacional
Y desde Argentina quienes pedimos a diario por los derechos de los animales no vamos a dejar de pedir justicia por todos aquellos que sufren sin importar donde se encuentren