Libre de 7 años de prisión por 1530 Euros: ¡protejan a mis hijos de su padre maltratador!


Libre de 7 años de prisión por 1530 Euros: ¡protejan a mis hijos de su padre maltratador!
El problema
Se nos acaba el tiempo. A escasos días del fallo de la Audiencia Provincial de Huesca, por el que, presumiblemente, mis hijos deban volver al terror, a los ataques de pánico, a la inseguridad y a la impotencia, pido vuestro apoyo para poder continuar con la reconstrucción de la vida de mis hijos, que comenzó con la suspensión de las visitas a su padre en abril de 2019.
Mi nombre es Paloma Delgado Bavai, madre de tres hijos maltratados de 16, 14 y 10 años. Mi horror comienza apenas dos meses después de mi boda en 2004, año en el que recibo mi primera paliza; el de mis hijos comienza cuando el mayor tiene 18 meses de edad y se prolongará 12 años.
El terror y la anulación a la que me veo sometida durante todos estos años como mujer y esposa, las constantes agresiones físicas, verbales y psíquicas a mis 3 hijos y a mi, y mi convicción de que nadie creerá mi historia por la condición política de mi ex marido, me frenan a denunciar. Decidí renunciar a mi vida como única forma de preservar la integridad e incluso la vida de mis hijos, que habría estado en serio riesgo si les hubiese dejado solos con él, por poder haber sido impuesto un régimen de visitas al ser menores de 12 años y tener muy pocas posibilidades de ser escuchados en un juzgado. Les intenté proteger con mi vida, y lo hice lo mejor que pude. Pero el daño fue mucho, y las cicatrices quedan.
En el año 2016, cuando mis hijos alcanzan los 11, 9 y 6 años, edad suficiente para relatar lo sufrido, me armo de valor y presento la denuncia junto con vídeos caseros de los maltratos que grabé de forma furtiva. El proceso judicial fue duro y largo y, tras una sentencia condenatoria, ratificada por la Audiencia Provincial, y posteriormente por el Tribunal Supremo, de 1 año, 9 meses y 1 día por cada uno de nosotros (mas de 7 años), el Juzgado de Huesca decidió conmutar la pena por 510 días de trabajos para la comunidad. A su vez, en contra de la postura de la Fiscalía, que solicita que las penas de 4 años de suspensión de visitas y orden de alejamiento se cumplan de manera acumulativa salvándolos definitivamente hasta la mayoría de edad, ha optado por aplicarla de forma individual, de modo que la orden de alejamiento estaría ya finalizada y las visitas con el padre se tendrían que reanudar antes del año que viene (primando una vez más los derechos del progenitor frente al de los menores). Todo esto a pesar de no haber mostrado arrepentimiento alguno, ni reconocimiento de los hechos por su parte ni de su entorno.
Solicitamos a la Audiencia Provincial de Huesca, de nuevo, y por el tipo de delito, el cómputo acumulado de las penas, de modo que la orden de alejamiento y la suspensión del régimen de visitas sea de 16 años para todos, y de 18 en el caso de mi hijo mayor.
Aunque nuestro maltrato no ha tenido consecuencia punitiva alguna, no pedimos venganza, pero, por favor, salven a mis hijos de un sufrimiento que no merecen.
Ayúdanos con tu firma a conseguir que se prorrogue la orden de alejamiento y a que mis hijos no se vean obligados a tener visitas con su maltratador.
Ayúdanos, simplemente, a sobrevivir.
Mi historia se encuentra en diferentes medios, a los que he acudido porque estamos desamparados por la Justicia de Huesca:
El País: Un hombre con cuatro condenas por maltrato podrá visitar a sus hijos
Radio Huesca: "Pido protección, saber que podemos andar con cierta seguridad por la calle"

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El problema
Se nos acaba el tiempo. A escasos días del fallo de la Audiencia Provincial de Huesca, por el que, presumiblemente, mis hijos deban volver al terror, a los ataques de pánico, a la inseguridad y a la impotencia, pido vuestro apoyo para poder continuar con la reconstrucción de la vida de mis hijos, que comenzó con la suspensión de las visitas a su padre en abril de 2019.
Mi nombre es Paloma Delgado Bavai, madre de tres hijos maltratados de 16, 14 y 10 años. Mi horror comienza apenas dos meses después de mi boda en 2004, año en el que recibo mi primera paliza; el de mis hijos comienza cuando el mayor tiene 18 meses de edad y se prolongará 12 años.
El terror y la anulación a la que me veo sometida durante todos estos años como mujer y esposa, las constantes agresiones físicas, verbales y psíquicas a mis 3 hijos y a mi, y mi convicción de que nadie creerá mi historia por la condición política de mi ex marido, me frenan a denunciar. Decidí renunciar a mi vida como única forma de preservar la integridad e incluso la vida de mis hijos, que habría estado en serio riesgo si les hubiese dejado solos con él, por poder haber sido impuesto un régimen de visitas al ser menores de 12 años y tener muy pocas posibilidades de ser escuchados en un juzgado. Les intenté proteger con mi vida, y lo hice lo mejor que pude. Pero el daño fue mucho, y las cicatrices quedan.
En el año 2016, cuando mis hijos alcanzan los 11, 9 y 6 años, edad suficiente para relatar lo sufrido, me armo de valor y presento la denuncia junto con vídeos caseros de los maltratos que grabé de forma furtiva. El proceso judicial fue duro y largo y, tras una sentencia condenatoria, ratificada por la Audiencia Provincial, y posteriormente por el Tribunal Supremo, de 1 año, 9 meses y 1 día por cada uno de nosotros (mas de 7 años), el Juzgado de Huesca decidió conmutar la pena por 510 días de trabajos para la comunidad. A su vez, en contra de la postura de la Fiscalía, que solicita que las penas de 4 años de suspensión de visitas y orden de alejamiento se cumplan de manera acumulativa salvándolos definitivamente hasta la mayoría de edad, ha optado por aplicarla de forma individual, de modo que la orden de alejamiento estaría ya finalizada y las visitas con el padre se tendrían que reanudar antes del año que viene (primando una vez más los derechos del progenitor frente al de los menores). Todo esto a pesar de no haber mostrado arrepentimiento alguno, ni reconocimiento de los hechos por su parte ni de su entorno.
Solicitamos a la Audiencia Provincial de Huesca, de nuevo, y por el tipo de delito, el cómputo acumulado de las penas, de modo que la orden de alejamiento y la suspensión del régimen de visitas sea de 16 años para todos, y de 18 en el caso de mi hijo mayor.
Aunque nuestro maltrato no ha tenido consecuencia punitiva alguna, no pedimos venganza, pero, por favor, salven a mis hijos de un sufrimiento que no merecen.
Ayúdanos con tu firma a conseguir que se prorrogue la orden de alejamiento y a que mis hijos no se vean obligados a tener visitas con su maltratador.
Ayúdanos, simplemente, a sobrevivir.
Mi historia se encuentra en diferentes medios, a los que he acudido porque estamos desamparados por la Justicia de Huesca:
El País: Un hombre con cuatro condenas por maltrato podrá visitar a sus hijos
Radio Huesca: "Pido protección, saber que podemos andar con cierta seguridad por la calle"

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Petición creada en 15 de julio de 2021