

Aprobación #jubilación anticipada para el #personalsanitario como #ProfesionDeRiesgoYa
El problema

Nos cuidaron en la peor crisis sanitaria de nuestra historia, pero ahora el sistema les da la espalda.
¿Sabías que un profesional sanitario que trabaja a turnos y realiza guardias nocturnas pierde una media de "5 años de esperanza de vida"? ¿Sabías que están expuestos a virus, radiaciones, agresiones y niveles críticos de estrés cada día?
A pesar de soportar condiciones de "penosidad, toxicidad y peligrosidad" extremas, el personal sanitario (médicos, enfermeras, TCAES,técnicos, celadores y resto de personal asistencial) no tiene reconocida la Sanidad como "PROFESIÓN DE RIESGO".Mientras otros colectivos como policías, bomberos o incluso profesionales taurinos cuentan con coeficientes reductores para su jubilación, quienes salvan vidas son obligados a trabajar hasta los 67 años.
¿Por qué es urgente actuar ahora?
1. Por Salud Laboral: La exposición a agentes biológicos (virus, bacterias), químicos (quimioterapias) y físicos (radiaciones, cargas) provoca un envejecimiento prematuro y patologías crónicas a partir de los 55 años.Trastornos graves del sueño y del sistema metabólico y a nivel cardiovascular.Riesgos Psicosociales y Desgaste Mental
La exposición diaria al sufrimiento humano, la muerte, la toma de decisiones críticas bajo presión y las crecientes "agresiones físicas y verbales"por parte de usuarios generan niveles críticos de Burnout:(síndrome del trabajador quemado) y estrés postraumático. La carga mental acumulada tras 35-40 años de servicio es incompatible con una práctica clínica segura y de calidad.Ámbito de Atención Primaria (Riesgos Crónicos)
. Riesgos Psicosociales y Agresiones:Alta incidencia de violencia externa (verbal y física). La soledad del profesional en domicilios o centros con poco personal eleva el nivel de alerta y cortisol crónico.
. Desgaste Acumulado: El personal de Primaria suele acceder a estos puestos tras décadas de hospitalización y turnos de noche, arrastrando una "mochila" de fatiga biológica.
. Estrés Asistencial y Burnout: La gestión de la incertidumbre clínica y la alta demanda asistencial generan un agotamiento psíquico que, tras los 60 años, reduce críticamente las capacidades cognitivas necesarias para una atención segura.
2. Por Seguridad del Paciente: No es seguro ni para el profesional ni para el ciudadano que una persona de 66 años, tras décadas de guardias de 24 horas y falta de sueño, tenga que afrontar una cirugía crítica o una urgencia de alta presión. El cansancio acumulado pone en riesgo la calidad asistencial.
3. Por Justicia Social: El trabajo nocturno y la turnicidad están clasificados internacionalmente como "probablemente cancerígenos". Es inhumano exigir el mismo tiempo de cotización a quien trabaja en una oficina que a quien dobla turnos en una UCI o en un centro de salud saturado.
Todas estas situaciones son inherentes a la atención sanitaria a nivel hospitalario como de Atención Primaria.
Nuestras exigencias son claras:
Establecer coeficientes reductores en la edad de jubilación del personal sanitario sin sanción económica,etc que permitan su jubilación a los 60años.
Reconocimiento oficial de la Sanidad como profesión de riesgo*en todos los niveles (Atención Primaria y Hospitalaria).
Jubilación digna y voluntaria a los 60 años sin pérdida de derechos económicos, reconociendo el sacrificio de décadas de servicio público.
Pasamos de los aplausos en los balcones al olvido en los despachos. No queremos homenajes, queremos justicia y salud para quienes nos cuidan.
La bata ya no es tela; es sedimento. Se ha ido volviendo de plomo con el paso de los inviernos, cargada con el polvillo de los huesos que no pudieron sostenerse y el eco de las toses que se apagaron en la madrugada. Dicen los despachos, esos lugares de alfombra tibia y luz de oficina, que la vida se mide en números de cotización. Pero en los pasillos de un hospital, la vida se mide en latidos robados al propio pecho.
Hubo un tiempo en que fuimos "héroes". El aire se llenaba de palmas,de aplausos a las ocho de la tarde, un estruendo de gratitud que hoy suena a moneda falsa en los pasillos vacíos. Aquel aplauso fue el anestésico social para una herida que sigue abierta: la de un cuerpo que envejece antes de tiempo entre gases anestésicos, agujas que guardan venenos invisibles y el llanto de la Atención Primaria, donde el tiempo se estira hasta romperse.
¿Quién le explica a la biología que debe esperar a los sesenta y siete? El sistema, con su sordera de mármol, ignora que la noche no es amiga de la salud. Cada guardia es un tajo a la esperanza de vida, un parásito que se alimenta de los ritmos circadianos, dejando un rastro de ceniza en las arterias y una niebla espesa en la memoria. No es cansancio lo que arrastran estos profesionales; es :erosión". Es la erosión de quien ha visto a la muerte a los ojos tantas veces que ha terminado por prestarle sus propios años.
Resulta cínico que el poder legislativo, que tanto habla de "excelencia asistencial", pretenda que unas manos que tiemblan de fatiga crónica sostengan el bisturí de la urgencia o la responsabilidad de un diagnóstico crítico. Obligar a quien cuida a ser cuidado por puro agotamiento no es gestión, es una forma sutil de crueldad sistémica. Es un peligro público disfrazado de sostenibilidad presupuestaria.
Se reconoce el riesgo en el fuego, en el metal y en el fusil, a los toreros asesinando animales pero se niega en la saliva, en el virus y en el alma rota del "burnout". Se premia la fuerza bruta pero se castiga la resistencia ética de quienes sostienen el mundo cuando la salud flaquea.
Hoy, el estetoscopio ya no solo escucha el corazón del paciente; escucha el crujido de la propia estructura sanitaria que se derrumba. Ya no sirven las medallas de hojalata ni las palabras de agradecimiento en sede parlamentaria. La justicia no es un aplauso de balcón; la justicia es un coeficiente reductor que reconozca que el tiempo en la sanidad corre más deprisa, que el riesgo no es una posibilidad, sino el aire que se respira, y que quien entrega su salud para salvar la ajena, tiene el derecho sagrado a retirarse antes de que no le quede nada de sí mismo que salvar.
#ProfesionDeRiesgoYa. Porque no se puede pedir a las velas que sigan alumbrando cuando el viento de la ley ha consumido ya toda su cera.
Firma esta petición para exigir que el Gobierno reconozca de una vez por todas que cuidar de los demás es una actividad de riesgo. ¡Por una jubilación justa, por una sanidad segura!
#ProfesionDeRiesgoYa #JubilacionAnticipadaSanidad #CuidaAQuienTeCuida

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El problema

Nos cuidaron en la peor crisis sanitaria de nuestra historia, pero ahora el sistema les da la espalda.
¿Sabías que un profesional sanitario que trabaja a turnos y realiza guardias nocturnas pierde una media de "5 años de esperanza de vida"? ¿Sabías que están expuestos a virus, radiaciones, agresiones y niveles críticos de estrés cada día?
A pesar de soportar condiciones de "penosidad, toxicidad y peligrosidad" extremas, el personal sanitario (médicos, enfermeras, TCAES,técnicos, celadores y resto de personal asistencial) no tiene reconocida la Sanidad como "PROFESIÓN DE RIESGO".Mientras otros colectivos como policías, bomberos o incluso profesionales taurinos cuentan con coeficientes reductores para su jubilación, quienes salvan vidas son obligados a trabajar hasta los 67 años.
¿Por qué es urgente actuar ahora?
1. Por Salud Laboral: La exposición a agentes biológicos (virus, bacterias), químicos (quimioterapias) y físicos (radiaciones, cargas) provoca un envejecimiento prematuro y patologías crónicas a partir de los 55 años.Trastornos graves del sueño y del sistema metabólico y a nivel cardiovascular.Riesgos Psicosociales y Desgaste Mental
La exposición diaria al sufrimiento humano, la muerte, la toma de decisiones críticas bajo presión y las crecientes "agresiones físicas y verbales"por parte de usuarios generan niveles críticos de Burnout:(síndrome del trabajador quemado) y estrés postraumático. La carga mental acumulada tras 35-40 años de servicio es incompatible con una práctica clínica segura y de calidad.Ámbito de Atención Primaria (Riesgos Crónicos)
. Riesgos Psicosociales y Agresiones:Alta incidencia de violencia externa (verbal y física). La soledad del profesional en domicilios o centros con poco personal eleva el nivel de alerta y cortisol crónico.
. Desgaste Acumulado: El personal de Primaria suele acceder a estos puestos tras décadas de hospitalización y turnos de noche, arrastrando una "mochila" de fatiga biológica.
. Estrés Asistencial y Burnout: La gestión de la incertidumbre clínica y la alta demanda asistencial generan un agotamiento psíquico que, tras los 60 años, reduce críticamente las capacidades cognitivas necesarias para una atención segura.
2. Por Seguridad del Paciente: No es seguro ni para el profesional ni para el ciudadano que una persona de 66 años, tras décadas de guardias de 24 horas y falta de sueño, tenga que afrontar una cirugía crítica o una urgencia de alta presión. El cansancio acumulado pone en riesgo la calidad asistencial.
3. Por Justicia Social: El trabajo nocturno y la turnicidad están clasificados internacionalmente como "probablemente cancerígenos". Es inhumano exigir el mismo tiempo de cotización a quien trabaja en una oficina que a quien dobla turnos en una UCI o en un centro de salud saturado.
Todas estas situaciones son inherentes a la atención sanitaria a nivel hospitalario como de Atención Primaria.
Nuestras exigencias son claras:
Establecer coeficientes reductores en la edad de jubilación del personal sanitario sin sanción económica,etc que permitan su jubilación a los 60años.
Reconocimiento oficial de la Sanidad como profesión de riesgo*en todos los niveles (Atención Primaria y Hospitalaria).
Jubilación digna y voluntaria a los 60 años sin pérdida de derechos económicos, reconociendo el sacrificio de décadas de servicio público.
Pasamos de los aplausos en los balcones al olvido en los despachos. No queremos homenajes, queremos justicia y salud para quienes nos cuidan.
La bata ya no es tela; es sedimento. Se ha ido volviendo de plomo con el paso de los inviernos, cargada con el polvillo de los huesos que no pudieron sostenerse y el eco de las toses que se apagaron en la madrugada. Dicen los despachos, esos lugares de alfombra tibia y luz de oficina, que la vida se mide en números de cotización. Pero en los pasillos de un hospital, la vida se mide en latidos robados al propio pecho.
Hubo un tiempo en que fuimos "héroes". El aire se llenaba de palmas,de aplausos a las ocho de la tarde, un estruendo de gratitud que hoy suena a moneda falsa en los pasillos vacíos. Aquel aplauso fue el anestésico social para una herida que sigue abierta: la de un cuerpo que envejece antes de tiempo entre gases anestésicos, agujas que guardan venenos invisibles y el llanto de la Atención Primaria, donde el tiempo se estira hasta romperse.
¿Quién le explica a la biología que debe esperar a los sesenta y siete? El sistema, con su sordera de mármol, ignora que la noche no es amiga de la salud. Cada guardia es un tajo a la esperanza de vida, un parásito que se alimenta de los ritmos circadianos, dejando un rastro de ceniza en las arterias y una niebla espesa en la memoria. No es cansancio lo que arrastran estos profesionales; es :erosión". Es la erosión de quien ha visto a la muerte a los ojos tantas veces que ha terminado por prestarle sus propios años.
Resulta cínico que el poder legislativo, que tanto habla de "excelencia asistencial", pretenda que unas manos que tiemblan de fatiga crónica sostengan el bisturí de la urgencia o la responsabilidad de un diagnóstico crítico. Obligar a quien cuida a ser cuidado por puro agotamiento no es gestión, es una forma sutil de crueldad sistémica. Es un peligro público disfrazado de sostenibilidad presupuestaria.
Se reconoce el riesgo en el fuego, en el metal y en el fusil, a los toreros asesinando animales pero se niega en la saliva, en el virus y en el alma rota del "burnout". Se premia la fuerza bruta pero se castiga la resistencia ética de quienes sostienen el mundo cuando la salud flaquea.
Hoy, el estetoscopio ya no solo escucha el corazón del paciente; escucha el crujido de la propia estructura sanitaria que se derrumba. Ya no sirven las medallas de hojalata ni las palabras de agradecimiento en sede parlamentaria. La justicia no es un aplauso de balcón; la justicia es un coeficiente reductor que reconozca que el tiempo en la sanidad corre más deprisa, que el riesgo no es una posibilidad, sino el aire que se respira, y que quien entrega su salud para salvar la ajena, tiene el derecho sagrado a retirarse antes de que no le quede nada de sí mismo que salvar.
#ProfesionDeRiesgoYa. Porque no se puede pedir a las velas que sigan alumbrando cuando el viento de la ley ha consumido ya toda su cera.
Firma esta petición para exigir que el Gobierno reconozca de una vez por todas que cuidar de los demás es una actividad de riesgo. ¡Por una jubilación justa, por una sanidad segura!
#ProfesionDeRiesgoYa #JubilacionAnticipadaSanidad #CuidaAQuienTeCuida

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Petición creada en 15 de junio de 2026