ÁNIMO, FE Y ESPERANZA

A nuestros familiares, amigos, conocidos y a todas las personas de buen corazón que nos han acompañado:
Hoy queremos compartir, ante todo, palabras de ánimo y esperanza.
Hemos recorrido un camino largo y difícil, pero hemos llegado hasta aquí. Cada obstáculo superado nos recuerda que no debemos desfallecer ahora que sentimos tan cerca el final de esta prueba.
A José Gregorio y Kelvin, a sus familias y a todos los que han sufrido junto a ellos: mucho ánimo. Mantengamos la fortaleza, la paciencia y, sobre todo, la fe.
Nuestra confianza sigue depositada en Dios Todopoderoso, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Él conoce la verdad, conoce nuestros corazones y sabe cuánto hemos pedido por estos jóvenes.
Por eso, hoy volvemos a pedirles a todos:
No dejemos de orar.
Sigamos pidiendo a nuestro Señor que los proteja, que les dé fortaleza para estos últimos pasos y que ilumine a jueces, fiscales, abogados y a todas las personas que tienen responsabilidades dentro de este proceso.
Pidámosle que la verdad sea plenamente esclarecida, que prevalezca la justicia y que muy pronto José Gregorio y Kelvin puedan recuperar su libertad y regresar al abrazo de sus seres queridos.
A quienes llevan tanto tiempo acompañándonos: gracias de corazón. Sus oraciones, mensajes y muestras de solidaridad han significado muchísimo.
Y a quienes aún no se han unido, todavía están a tiempo de hacerlo. Hoy necesitamos de todos. Una oración sincera puede parecer un gesto pequeño, pero para quienes creemos en Dios tiene un significado inmenso.
No permitamos que el cansancio venza a la esperanza.
Ánimo. Estamos cerca.
Ánimo. Hemos llegado demasiado lejos para desfallecer.
Ánimo. Sigamos creyendo.
Señor, hemos puesto este proceso en Tus manos desde el principio y hoy volvemos a hacerlo.
Protege a nuestros hijos.
Sostén a sus familias.
Ilumina el camino de la justicia.
Permite que prevalezca la verdad.
Y concédeles, Señor, la libertad que con tanta fe esperamos.
Seguiremos orando hasta el último momento.
Nuestra esperanza sigue viva.
Nuestra fe permanece firme.
Y nuestra confianza está puesta completamente en Dios.
Que Dios bendiga a cada persona que continúa acompañándonos.
Con Dios, con fe y con esperanza, seguimos adelante.
Amén.