Wilfredo SuberoMexico
Aug 29, 2026

A nuestros familiares, amigos, conocidos y a todas las personas de buen corazón que nos han acompañado:

Hoy queremos compartir un mensaje diferente. Un mensaje de optimismo, esperanza y profunda gratitud a Dios.

Después de un camino tan largo y difícil, sentimos que finalmente podemos mirar hacia adelante con mayor tranquilidad. Estamos cada vez más cerca del final de esta prueba y confiamos profundamente en que también estamos cada vez más cerca de la libertad de José Gregorio y Kelvin.

Nuestra fe está puesta en Dios Todopoderoso, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Él conoce la verdad desde el primer día, conoce la inocencia que nosotros defendemos y ha estado presente en cada momento de este difícil recorrido.

Cuando las fuerzas parecían agotarse, Dios nos sostuvo.
Cuando aparecieron obstáculos, nos dio paciencia para superarlos.
Cuando sentimos incertidumbre, nos devolvió la esperanza.

Y aquí estamos. Firmes. Unidos. Con más fe que nunca.

Por eso queremos pedirles nuevamente que continúen acompañándonos. Ahora no es momento de dejar de apoyar ni de dejar de orar. Estamos demasiado cerca.

Cada oración importa. Cada palabra de aliento fortalece. Cada persona que se une a esta plegaria colectiva nos recuerda que José Gregorio y Kelvin no están solos.

A quienes han permanecido junto a nosotros desde el principio: gracias, infinitas gracias.

Y a quienes todavía no han podido sumarse, los invitamos de corazón a hacerlo ahora. Oremos juntos para que esta etapa final transcurra con normalidad, para que la verdad sea plenamente esclarecida y para que la justicia pueda finalmente poner término a esta larga espera.

Tenemos esperanza.
Tenemos confianza.
Pero, sobre todo, tenemos fe en Dios.

Creemos que llegará el día —y confiamos en que está muy cerca— en que podremos compartir el mensaje que tanto hemos esperado:

¡José Gregorio y Kelvin están libres!
¡La verdad prevaleció!
¡Finalmente se hizo justicia!

Hasta que llegue ese momento, sigamos unidos y no dejemos de orar.

Que Dios proteja a estos jóvenes, fortalezca a sus familias, ilumine a quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia y bendiga a cada persona que ha extendido su mano durante esta prueba.

El final está cerca.
La esperanza está más viva que nunca.
Nuestra fe permanece inquebrantable.
Y todo lo ponemos en las manos de Dios.

Gracias, Señor, porque nunca nos has abandonado.
Seguimos confiando en Ti hasta el final.

Amén.

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