Apoya la enseñanza de lenguas a hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe

Apoya la enseñanza de lenguas a hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe

El problema

Declaración de Lovaina sobre la enseñanza de lenguas a hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe
 

La Declaración que se presenta a continuación es fruto de la reflexión de un grupo de especialistas en enseñanza de lenguas de herencia de varios ámbitos y proveniencias: docentes de todos los niveles de enseñanza reglada, representantes de centros educativos privados, concertados o nacionales de la lengua minoritaria, responsables de programas de enseñanza en el exterior, coordinadores de másteres universitarios para la formación inicial y permanente del profesorado, ONGs y otras instituciones. Se trata de una estrategia de comunicación enmarcada en las acciones de RedHelm. Quienes firmamos esta Declaración nos hemos reunido en el Campus de la KULeuven para profundizar sobre la situación del aprendizaje lingüístico de los hablantes de herencia con lenguas minoritarias en el contexto europeo. Este manifiesto esboza una voluntad común tras el mencionado encuentro desde el que atender y hacer públicas las propuestas de política educativa deseables para llamar la atención sobre la necesidad de tener en cuenta las particularidades propias personales y sociales de los hablantes de herencia. En ese sentido, pretendemos que se considere como un documento programático inicial y abierto, que irá evolucionando con el tiempo, y que la reflexión y el debate permitan establecer contacto a nivel institucional para contribuir a la mejora de políticas nacionales adecuadas para estos perfiles de hablantes y la sociedad que integran.

Contexto

Todas las sociedades europeas comparten el fenómeno migratorio como una realidad que las ha acompañado a lo largo de su historia. Esas personas han contribuido a su nuevo espacio vital con su capacidad de fuerza de trabajo y la diversidad que se desprende de su cultura de origen. Mediante las políticas regulatorias, los países de acogida han brindado protección a esos derechos universales como: el acceso al trabajo, a la sanidad, a la educación y a la participación ciudadana. Para que estas personas puedan desarrollar su potencial como ciudadanos de pleno derecho, los países europeos han implementado programas de acceso a la(s) lengua(s) vehicular(es) con el fin de lograr una integración activa a la sociedad mientras, paralelamente, se fortifica la preparación universitaria o terciaria de agentes mediadores lingüísticos.

En ese marco, la escolarización de los niños, las niñas y los jóvenes de familias inmigrantes constituye un reto para la sociedad del presente y del futuro: una experiencia holística, que tiene que ver con ese “desarrollarse en la(s) lengua(s) del país” y que permite una formación integral y el crecimiento de ciudadanos competentes tanto a nivel lingüístico como intercultural. El pensamiento de base es que si se consigue el mismo nivel nativo o cuasi nativo en la(s) lengua(s) vehicular(es), la responsabilidad del país de acogida está cumplida. Sin embargo, el artículo 22 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, adoptada en Niza en 2000, establece que la Unión respetará la diversidad cultural, religiosa y lingüística, mientras que el artículo 21 prohíbe toda forma de discriminación, incluida la discriminación por razón de lengua. Por tanto, la responsabilidad comunitaria se debe extender a las lenguas de proveniencia familiar.

La lengua de origen familiar, sin embargo, tanto en los niños migrantes como en los nacidos posteriormente (hablantes de herencia) no suele gozar de visibilidad, se relega muchas veces a la dimensión personal, sin trasladarse a lo educativo o lo social y, por lo tanto, sin que esta diversidad y “capital lingüístico” puedan contribuir en una sociedad. A veces, el país de origen pone mecanismos y recursos para que esos niños no pierdan este legado, mediante el desarrollo de programas de apoyo a ese tipo de hablantes. No obstante, es más frecuente que estos perfiles lingüísticos formen parte de grupos escolares en los que, con suerte, su lengua familiar minoritaria se estudia como lengua extranjera o adicional. Algunos países, incluso impiden que estos niños, a los que consideran “hablantes nativos”, se puedan matricular en cursos de “lengua extranjera”, a pesar de que tienen derecho a mejorar su desarrollo lingüístico en lenguas extranjeras en el entorno educativo. Las ventajas para cualquier país de formar y contar con ciudadanos plurilingües son múltiples y el hablante de herencia llega a ser un ciudadano integrado, con mayores posibilidades de desarrollarse de manera plena a nivel personal y de interactuar con éxito socialmente.

Declaración

El multilingüismo está reconocido en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea como un valor fundamental y es esa perspectiva la que consideramos urgente y necesaria desarrollar en relación con los hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe. Por lo tanto, en esta “Declaración de Lovaina”, proponemos las siguientes acciones y recomendaciones:

 

  • Que se asegure el mantenimiento de la lengua y cultura de origen del hablante de herencia, en los centros educativos de todos los niveles y con las medidas organizativas y materiales necesarios para ello, de modo que se activen en el aprendiente competencias similares a las que los nativos de la lengua mayoritaria y él/ella mismo/a adquieren durante el proceso de escolarización en dicha lengua (el manejo de la lengua académica, entre otras). 
  •  Que esos programas de aprendizaje de la lengua de herencia se extiendan a personas de procedencias distintas a las europeas. Sobre todo, en el caso de grupos lingüísticos con núcleos demográficos consistentes, porque no existen lenguas más relevantes que otras y deberían ser tratadas en forma paritaria fuera y dentro del aula.
  •  Que los países europeos de residencia se hagan cargo de estas acciones sin esperar a que sean los países de proveniencia familiar los que actúen políticas de conservación lingüístico-cultural. Las políticas de mantenimiento permiten el crecimiento de ciudadanos con mayor conciencia de sus capacidades y aumentan sus posibilidades de desarrollo laboral y de inserción social en ese país. Esas acciones no deben ser consideradas como responsabilidad “del país de origen”, porque los hijos de inmigrantes pueden regresar, sino del país huésped. De este modo, se garantiza para la lengua de herencia un nivel de calidad similar al del resto de la oferta educativa del país de acogida.
  • Que el hablante de herencia se acepte siempre en los cursos de su lengua familiar, brindados por los centros educativos para sus pares, como “de lengua extranjera”, a todos los niveles y siempre que la institución no logre ofrecer cursos para grupos exclusivos o “de lengua nativa”, dado que la consistencia de los grupos de inmigración es diferente en los países europeos.
  • Que las editoriales especializadas y los responsables didácticos institucionales propongan a los docentes, a las familias y a los centros educativos materiales específicos de calidad para este tipo de hablantes.
  • Que los institutos de formación continua y los másteres universitarios para docentes de lengua integren módulos concretos para este tipo de hablantes siempre que sea posible, ya sea en cursos específicos, ya sea para la mejor integración y aprovechamiento de los cursos institucionales de lenguas extranjeras a los que estos hablantes frecuentemente concurren. Para lograr un cambio consistente en la situación europea, el docente de lenguas es un agente privilegiado y su formación específica debería ser considerada como prioritaria.
  • Que se dignifique la profesionalidad de un profesorado formado para acoger a las diferentes formas de identidad minoritaria, en este caso lingüística, pero con una amplia concepción de la diversidad. Para ello, las administraciones públicas deberían regular administrativamente este tipo de profesión docente que, en muchos casos, queda a cargo de ONG o grupos de educación no formal.

Sería igualmente deseable:

-      Que se apliquen las técnicas más actualizadas y consolidadas para la enseñanza de lengua a hablantes de herencia (sentido comunicativo, perspectiva intercultural, dimensión afectiva, aprendizaje autónomo y cooperativo, evaluación diferenciada). 

-      Que existan programas para adultos que permitan realizar un puente en el caso de los hablantes de herencia que no han tenido acceso a programas de enseñanza de lenguas minoritarias en el tiempo de su formación escolar. Estos cursos deberían relacionarse con sus intereses específicos, con fines profesionales y laborales, por lo que sindicatos, empresarios y administraciones deberían proponerse auspiciarlos. Desde el 1 de enero de 2007, el multilingüismo se ha convertido en una cartera de la Unión europea por derecho propio. Esto refleja la dimensión política transversal del multilingüismo en la educación, el aprendizaje permanente, la competitividad económica, el empleo, la justicia, la libertad y la seguridad. Las acciones por emprender están dotadas de presupuesto, pero podrían diluirse si el criterio es alimentar únicamente la competitividad económica de los ciudadanos.

-      Que los grupos científicos relacionados con la enseñanza de lenguas a los hablantes de herencia puedan consensuar un currículo específico que sirva de orientación para el diseño, desarrollo y evaluación de la práctica docente. Consideramos que el Marco común europeo de referencia para las lenguas debería incluir un anexo que considere los perfiles y necesidades de este tipo de hablantes dado que, en su configuración actual, solamente se adecúa parcialmente a este grupo de hablantes. Como red nuestro cometido consistirá, entre otras cuestiones, en llevar a cabo una catalogación de las distintas acciones de estudio y las buenas prácticas sociales en una plataforma de observación, de modo que los hablantes de herencia vivan en Europa disfrutando de los mismos valores democráticos y de respeto de la propia individualidad y diversidad que han inspirado desde su fundación a la Unión Europea.

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El problema

Declaración de Lovaina sobre la enseñanza de lenguas a hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe
 

La Declaración que se presenta a continuación es fruto de la reflexión de un grupo de especialistas en enseñanza de lenguas de herencia de varios ámbitos y proveniencias: docentes de todos los niveles de enseñanza reglada, representantes de centros educativos privados, concertados o nacionales de la lengua minoritaria, responsables de programas de enseñanza en el exterior, coordinadores de másteres universitarios para la formación inicial y permanente del profesorado, ONGs y otras instituciones. Se trata de una estrategia de comunicación enmarcada en las acciones de RedHelm. Quienes firmamos esta Declaración nos hemos reunido en el Campus de la KULeuven para profundizar sobre la situación del aprendizaje lingüístico de los hablantes de herencia con lenguas minoritarias en el contexto europeo. Este manifiesto esboza una voluntad común tras el mencionado encuentro desde el que atender y hacer públicas las propuestas de política educativa deseables para llamar la atención sobre la necesidad de tener en cuenta las particularidades propias personales y sociales de los hablantes de herencia. En ese sentido, pretendemos que se considere como un documento programático inicial y abierto, que irá evolucionando con el tiempo, y que la reflexión y el debate permitan establecer contacto a nivel institucional para contribuir a la mejora de políticas nacionales adecuadas para estos perfiles de hablantes y la sociedad que integran.

Contexto

Todas las sociedades europeas comparten el fenómeno migratorio como una realidad que las ha acompañado a lo largo de su historia. Esas personas han contribuido a su nuevo espacio vital con su capacidad de fuerza de trabajo y la diversidad que se desprende de su cultura de origen. Mediante las políticas regulatorias, los países de acogida han brindado protección a esos derechos universales como: el acceso al trabajo, a la sanidad, a la educación y a la participación ciudadana. Para que estas personas puedan desarrollar su potencial como ciudadanos de pleno derecho, los países europeos han implementado programas de acceso a la(s) lengua(s) vehicular(es) con el fin de lograr una integración activa a la sociedad mientras, paralelamente, se fortifica la preparación universitaria o terciaria de agentes mediadores lingüísticos.

En ese marco, la escolarización de los niños, las niñas y los jóvenes de familias inmigrantes constituye un reto para la sociedad del presente y del futuro: una experiencia holística, que tiene que ver con ese “desarrollarse en la(s) lengua(s) del país” y que permite una formación integral y el crecimiento de ciudadanos competentes tanto a nivel lingüístico como intercultural. El pensamiento de base es que si se consigue el mismo nivel nativo o cuasi nativo en la(s) lengua(s) vehicular(es), la responsabilidad del país de acogida está cumplida. Sin embargo, el artículo 22 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, adoptada en Niza en 2000, establece que la Unión respetará la diversidad cultural, religiosa y lingüística, mientras que el artículo 21 prohíbe toda forma de discriminación, incluida la discriminación por razón de lengua. Por tanto, la responsabilidad comunitaria se debe extender a las lenguas de proveniencia familiar.

La lengua de origen familiar, sin embargo, tanto en los niños migrantes como en los nacidos posteriormente (hablantes de herencia) no suele gozar de visibilidad, se relega muchas veces a la dimensión personal, sin trasladarse a lo educativo o lo social y, por lo tanto, sin que esta diversidad y “capital lingüístico” puedan contribuir en una sociedad. A veces, el país de origen pone mecanismos y recursos para que esos niños no pierdan este legado, mediante el desarrollo de programas de apoyo a ese tipo de hablantes. No obstante, es más frecuente que estos perfiles lingüísticos formen parte de grupos escolares en los que, con suerte, su lengua familiar minoritaria se estudia como lengua extranjera o adicional. Algunos países, incluso impiden que estos niños, a los que consideran “hablantes nativos”, se puedan matricular en cursos de “lengua extranjera”, a pesar de que tienen derecho a mejorar su desarrollo lingüístico en lenguas extranjeras en el entorno educativo. Las ventajas para cualquier país de formar y contar con ciudadanos plurilingües son múltiples y el hablante de herencia llega a ser un ciudadano integrado, con mayores posibilidades de desarrollarse de manera plena a nivel personal y de interactuar con éxito socialmente.

Declaración

El multilingüismo está reconocido en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea como un valor fundamental y es esa perspectiva la que consideramos urgente y necesaria desarrollar en relación con los hablantes de herencia en el ámbito europeo multilingüe. Por lo tanto, en esta “Declaración de Lovaina”, proponemos las siguientes acciones y recomendaciones:

 

  • Que se asegure el mantenimiento de la lengua y cultura de origen del hablante de herencia, en los centros educativos de todos los niveles y con las medidas organizativas y materiales necesarios para ello, de modo que se activen en el aprendiente competencias similares a las que los nativos de la lengua mayoritaria y él/ella mismo/a adquieren durante el proceso de escolarización en dicha lengua (el manejo de la lengua académica, entre otras). 
  •  Que esos programas de aprendizaje de la lengua de herencia se extiendan a personas de procedencias distintas a las europeas. Sobre todo, en el caso de grupos lingüísticos con núcleos demográficos consistentes, porque no existen lenguas más relevantes que otras y deberían ser tratadas en forma paritaria fuera y dentro del aula.
  •  Que los países europeos de residencia se hagan cargo de estas acciones sin esperar a que sean los países de proveniencia familiar los que actúen políticas de conservación lingüístico-cultural. Las políticas de mantenimiento permiten el crecimiento de ciudadanos con mayor conciencia de sus capacidades y aumentan sus posibilidades de desarrollo laboral y de inserción social en ese país. Esas acciones no deben ser consideradas como responsabilidad “del país de origen”, porque los hijos de inmigrantes pueden regresar, sino del país huésped. De este modo, se garantiza para la lengua de herencia un nivel de calidad similar al del resto de la oferta educativa del país de acogida.
  • Que el hablante de herencia se acepte siempre en los cursos de su lengua familiar, brindados por los centros educativos para sus pares, como “de lengua extranjera”, a todos los niveles y siempre que la institución no logre ofrecer cursos para grupos exclusivos o “de lengua nativa”, dado que la consistencia de los grupos de inmigración es diferente en los países europeos.
  • Que las editoriales especializadas y los responsables didácticos institucionales propongan a los docentes, a las familias y a los centros educativos materiales específicos de calidad para este tipo de hablantes.
  • Que los institutos de formación continua y los másteres universitarios para docentes de lengua integren módulos concretos para este tipo de hablantes siempre que sea posible, ya sea en cursos específicos, ya sea para la mejor integración y aprovechamiento de los cursos institucionales de lenguas extranjeras a los que estos hablantes frecuentemente concurren. Para lograr un cambio consistente en la situación europea, el docente de lenguas es un agente privilegiado y su formación específica debería ser considerada como prioritaria.
  • Que se dignifique la profesionalidad de un profesorado formado para acoger a las diferentes formas de identidad minoritaria, en este caso lingüística, pero con una amplia concepción de la diversidad. Para ello, las administraciones públicas deberían regular administrativamente este tipo de profesión docente que, en muchos casos, queda a cargo de ONG o grupos de educación no formal.

Sería igualmente deseable:

-      Que se apliquen las técnicas más actualizadas y consolidadas para la enseñanza de lengua a hablantes de herencia (sentido comunicativo, perspectiva intercultural, dimensión afectiva, aprendizaje autónomo y cooperativo, evaluación diferenciada). 

-      Que existan programas para adultos que permitan realizar un puente en el caso de los hablantes de herencia que no han tenido acceso a programas de enseñanza de lenguas minoritarias en el tiempo de su formación escolar. Estos cursos deberían relacionarse con sus intereses específicos, con fines profesionales y laborales, por lo que sindicatos, empresarios y administraciones deberían proponerse auspiciarlos. Desde el 1 de enero de 2007, el multilingüismo se ha convertido en una cartera de la Unión europea por derecho propio. Esto refleja la dimensión política transversal del multilingüismo en la educación, el aprendizaje permanente, la competitividad económica, el empleo, la justicia, la libertad y la seguridad. Las acciones por emprender están dotadas de presupuesto, pero podrían diluirse si el criterio es alimentar únicamente la competitividad económica de los ciudadanos.

-      Que los grupos científicos relacionados con la enseñanza de lenguas a los hablantes de herencia puedan consensuar un currículo específico que sirva de orientación para el diseño, desarrollo y evaluación de la práctica docente. Consideramos que el Marco común europeo de referencia para las lenguas debería incluir un anexo que considere los perfiles y necesidades de este tipo de hablantes dado que, en su configuración actual, solamente se adecúa parcialmente a este grupo de hablantes. Como red nuestro cometido consistirá, entre otras cuestiones, en llevar a cabo una catalogación de las distintas acciones de estudio y las buenas prácticas sociales en una plataforma de observación, de modo que los hablantes de herencia vivan en Europa disfrutando de los mismos valores democráticos y de respeto de la propia individualidad y diversidad que han inspirado desde su fundación a la Unión Europea.

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