Entreguen a Takeshi para entrenamiento y resocialización #LiberenATakeshi

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Takeshi es el nombre de este hermoso perro de raza Akita Inú que vive en Popayán. El significado de su nombre es “guerreo valiente” en japonés, como si fuera una premonición de la lucha que tendría que lidiar por el respeto a su vida.

El pasado 29 de agosto, Takeshi tuvo un incidente al morder a un niño vecino. Por respeto a los derechos del niño, no nos vamos a referir a su situación. Luego del ataque, en menos de 24 horas, una brigada canina conformada por una patrulla y dos motos de la policía, en compañía de un funcionario de la Secretaría de Salud de Popayán llegó a la casa de la familia de Takeshi para decomisar al perro. Este fue el inicio de un proceso mal manejado y lleno de irregularidades por parte de las autoridades.

Según el código de policía, si un perro de raza potencialmente peligrosa, REINCIDE en atacar a una persona, se debe proceder a su decomiso. Pues bien, la raza de Takeshi NO está clasificada como potencialmente peligrosa y además Takeshi NO es reincidente en ataques. Esta fue la primera vez que tuvo un incidente. Desde ese punto, el perro NO debía ser decomisado.

El mismo día, el perro fue sometido a castración y estaban planeando eutanarlo. He aquí otra irregularidad. Según el código de policía, luego del decomiso por reincidencia, un veterinario, preferiblemente un etólogo, debe proceder a examinar al perro para determinar su tratamiento. En ningún momento se habla de eutanasia como tratamiento para un perro agresivo. De hecho, según la ley 1774 de 2016, sólo se le puede aplicar la eutanasia a un animal si hay un concepto médico que pruebe que el estado de salud del animal amerita ese procedimiento. Como se imaginarán, en este caso NO hay ese concepto médico y aún así las autoridades querían proceder, a la velocidad de un rayo, con la eutanasia. Gracias a que el caso fue expuesto en redes se logró detener el proceso.

Luego de la castración, Takeshi fue tenido durante 10 días en una veterinaria donde permaneció en una jaula en la que NO podía ponerse de pie completamente ni estirarse cuando se acostaba. Esto puede considerarse como maltrato animal, según  el Decreto 497 de 1973, en el que mantener a los animales en lugares antihigiénicos o que les impidan la respiración, el movimiento o el descanso, o que les priven de aire o luz, es sancionado como maltrato animal.

Luego, Takeshi fue trasladado a las instalaciones de Zoonosis. Desde entonces, ha sido casi imposible visitarlo. Con todo esto, el animal ha sido expuesto al estrés de la separación, la castración y el encierro. Nos preguntamos entonces, ¿por qué las autoridades, con pleno conocimiento de la ley en contra del maltrato animal, han procedido de esta forma tan irregular, en contra de garantizar la vida de Takeshi?

Nosotros como fundación, le hemos solicitado a la Alcaldía de Popayán, a través de la Secretaría de Salud, que el perro sea entregado a nosotros para su entrenamiento y respectiva resocialización, sin que eso excluya los exámenes a los que deba ser sometido por las autoridades. Nosotros contamos con la ayuda uno de los mejores adiestradores caninos especializado en modificación de conducta, con estudios fuera del país y una experiencia de más de 10 años en el área, quien cuenta con espacios adecuados para la tenencia del perro y su entrenamiento.

Además, hay personas que están dispuestas a adoptarlo y asumir los gastos de entrenamiento, personas que tienen hasta CUATRO perros de la misma raza que viven en armonía y quieren acoger a Takeshi. Hemos copiado solicitudes a la Personería y la Defensoría del Pueblo. El común denominador es el SILENCIO.

A raíz del accidente, dos familias han sufrido. Además de ellos, el perro también está sufriendo. La gran diferencia, es que los seres humanos tenemos razonamiento y control, mientras que los animales actúan instintivamente y no tienen oportunidad de reflexionar sobre sus actuaciones y corregirlas. Con los animales domésticos, los llamados a actuar racionalmente somos las personas. Por eso, es importante darle un tratamiento responsable pero también amoroso a Takeshi ❤️y brindarle las herramientas que le permitan una segunda oportunidad para su educación y el respeto a su vida.

Firma y comparte esta petición para pedir que #LiberenATakeshi y le respeten su vida. Las personas, los niños y los animales tienen derechos amparados por la Ley. En ningún caso se pretende igualar los derechos de unos y otros, pero sí es una OBLIGACIÓN garantizar POR IGUAL los derechos de todos.



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