Acompañar a un familiar en sus últimos momentos


Acompañar a un familiar en sus últimos momentos
El problema
Hola,
El sábado (28/3)perdí a mi padre, una persona mayor con un alto riesgo de contagio por COVID-19 pero que consiguió evitarlo y al final fue una neumonía quien se lo llevó. Desde el sábado a las 8:00 que me avisaron del fallecimiento, hasta las 18:00, el hospital no lo pasó a una habitación refrigerada, esperando que el seguro, que tenía pagado para cubrir este asunto, encontrase un tanatorio donde llevarlo. Al final del día y después de mucho esperar y sin poder movernos de casa por el confinamiento y sufriendo por la pérdida, nos llaman de un tanatorio de Barcelona, solicitando el título de sepultura. Por fin habíamos conseguido un lugar donde podía reposar en paz. Al día siguiente, empieza mi aventura para intentar conocer el día del entierro y el intento por acompañar a mi padre en ese momento, ya que descartaba inicialmente el velatorio, debido al confinamiento. Todo y eso, conseguimos mediante un familiar, una escrito de la Generalitat de Catalunya, donde indica que si el difunto no ha fallecido por Coronavirus, puede ser acompañado por dos familiares en el momento del entierro. Para ello, hablo con el tanatorio para conseguir el acta medica de defunción para confirmar el motivo del fallecimiento y ahí empieza el cúmulo de despropósitos... el tanatorio se niega a entregar tal documento y me dirijo al hospital para ver con ellos es posible. Resulta que el hospital había emitido un acta donde pone detalladamente que el motivo de la muerte de mi padre es por COVID-19 y la doctora nos había llamado dando la posibilidad de ir dos familiares al hospital, con lo que en caso que hubiese fallecido por ese motivo, el personal sanitario había expuesto a dos familiares míos, al posible contagio del virus. Mi pregunta es, donde está ese protocolo que siguen los hospitales? Acto seguido llamo al hospital y consigo hablar con el médico de urgencias y me confirma que se trata de un error y que ahora me pasa el informe corregido y además que el cuerpo sin vida de mi progenitor, sigue estando en el hospital después de más de 36 horas desde la comunicación del fallecimiento. Acto seguido, llamo al tanatorio y me dicen que el cuerpo no han ido a buscarlo porque dado que el fallecimiento es por COVID-19, el protocolo es otro. Vaya, empiezo a dudar de los protocolos... Hoy, lunes 30 de Marzo, llamo al ayuntamiento y me dicen que los cementerios están cerrados y que nos es posible asistir al entierro de ninguna de las maneras. Es más, hoy el BOE recoge que pueden asistir 3 personas al velatorio/entierro pero como en Barcelona, los cementerios dependen del ayuntamiento, prevalece la orden de este, por encima del decreto ley. Estamos en una crisis sanitaria sin precedentes, una posible crisis económica de una magnitud importante pero que son cosas que podemos volver a vivir en cualquier momento de nuestras vidas pero el adiós a mi padre, ya no será posible nunca más. Cómo puede ser que un decreto ley especifique perfectamente que una persona pueda salir a pasear a su mascota y en cambio a la hora de dar el último adiós a tu familiar, haya una vacío tan grande o una incongruencia entre los diferentes organismos? Tengamos un poco de humanidad, un poco de sensibilidad y no olvidemos que las secuelas emocionales que quedan a todos los familiares de los fallecidos en estos días, sea o no por este maldito virus, será mucho más grave. De nada me sirve que dentro de unos días, semanas o meses me ofrezcan poder hacer una ceremonia. Es ahora cuando necesito cerrar esta etapa. Necesito dar el último adiós, a esa persona que me dio la vida, que me crió y que trabajó de sol a sol para que nunca me faltase de nada. Es ahora cuando yo debo luchar por él. Por mantener esa dignidad y ese derecho que todos y cada uno de nosotros tenemos, de velar a nuestros difuntos. Espero y deseo que alguien rectifique esa decisión y podamos despedir a nuestros seres queridos como se merecen... #Quierodespedirmedeti
El problema
Hola,
El sábado (28/3)perdí a mi padre, una persona mayor con un alto riesgo de contagio por COVID-19 pero que consiguió evitarlo y al final fue una neumonía quien se lo llevó. Desde el sábado a las 8:00 que me avisaron del fallecimiento, hasta las 18:00, el hospital no lo pasó a una habitación refrigerada, esperando que el seguro, que tenía pagado para cubrir este asunto, encontrase un tanatorio donde llevarlo. Al final del día y después de mucho esperar y sin poder movernos de casa por el confinamiento y sufriendo por la pérdida, nos llaman de un tanatorio de Barcelona, solicitando el título de sepultura. Por fin habíamos conseguido un lugar donde podía reposar en paz. Al día siguiente, empieza mi aventura para intentar conocer el día del entierro y el intento por acompañar a mi padre en ese momento, ya que descartaba inicialmente el velatorio, debido al confinamiento. Todo y eso, conseguimos mediante un familiar, una escrito de la Generalitat de Catalunya, donde indica que si el difunto no ha fallecido por Coronavirus, puede ser acompañado por dos familiares en el momento del entierro. Para ello, hablo con el tanatorio para conseguir el acta medica de defunción para confirmar el motivo del fallecimiento y ahí empieza el cúmulo de despropósitos... el tanatorio se niega a entregar tal documento y me dirijo al hospital para ver con ellos es posible. Resulta que el hospital había emitido un acta donde pone detalladamente que el motivo de la muerte de mi padre es por COVID-19 y la doctora nos había llamado dando la posibilidad de ir dos familiares al hospital, con lo que en caso que hubiese fallecido por ese motivo, el personal sanitario había expuesto a dos familiares míos, al posible contagio del virus. Mi pregunta es, donde está ese protocolo que siguen los hospitales? Acto seguido llamo al hospital y consigo hablar con el médico de urgencias y me confirma que se trata de un error y que ahora me pasa el informe corregido y además que el cuerpo sin vida de mi progenitor, sigue estando en el hospital después de más de 36 horas desde la comunicación del fallecimiento. Acto seguido, llamo al tanatorio y me dicen que el cuerpo no han ido a buscarlo porque dado que el fallecimiento es por COVID-19, el protocolo es otro. Vaya, empiezo a dudar de los protocolos... Hoy, lunes 30 de Marzo, llamo al ayuntamiento y me dicen que los cementerios están cerrados y que nos es posible asistir al entierro de ninguna de las maneras. Es más, hoy el BOE recoge que pueden asistir 3 personas al velatorio/entierro pero como en Barcelona, los cementerios dependen del ayuntamiento, prevalece la orden de este, por encima del decreto ley. Estamos en una crisis sanitaria sin precedentes, una posible crisis económica de una magnitud importante pero que son cosas que podemos volver a vivir en cualquier momento de nuestras vidas pero el adiós a mi padre, ya no será posible nunca más. Cómo puede ser que un decreto ley especifique perfectamente que una persona pueda salir a pasear a su mascota y en cambio a la hora de dar el último adiós a tu familiar, haya una vacío tan grande o una incongruencia entre los diferentes organismos? Tengamos un poco de humanidad, un poco de sensibilidad y no olvidemos que las secuelas emocionales que quedan a todos los familiares de los fallecidos en estos días, sea o no por este maldito virus, será mucho más grave. De nada me sirve que dentro de unos días, semanas o meses me ofrezcan poder hacer una ceremonia. Es ahora cuando necesito cerrar esta etapa. Necesito dar el último adiós, a esa persona que me dio la vida, que me crió y que trabajó de sol a sol para que nunca me faltase de nada. Es ahora cuando yo debo luchar por él. Por mantener esa dignidad y ese derecho que todos y cada uno de nosotros tenemos, de velar a nuestros difuntos. Espero y deseo que alguien rectifique esa decisión y podamos despedir a nuestros seres queridos como se merecen... #Quierodespedirmedeti
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Petición creada en 30 de marzo de 2020