Rechazamos la xenofobia de la Alcaldía de Girardota
Rechazamos la xenofobia de la Alcaldía de Girardota
La causa
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA GIRARDOTANA
Expresamos nuestro rechazo a las declaraciones hechas por el alcalde, Diego Agudelo, en alocución del 16 de abril a través de Facebook Live y de las emisoras locales en torno a la población venezolana.
Muchas familias venezolanas han atravesado la frontera buscando unas mejores condiciones de vida, se han insertado a las dinámicas de la sociedad colombiana con sus luces y sus sombras, han aportado su fuerza de trabajo en múltiples renglones de la economía, han sido instrumentalizadas y contratadas en condiciones todavía más precarias que las de los colombianos, tienen a sus hijos estudiando en las instituciones educativas del municipio y comparten ahora la inquietud, la angustia y la esperanza a las que todos nos vemos abocados.
El alcalde de Girardota invita a los venezolanos a que se inscriban “voluntariamente” para retornar a su patria. Pero afirma al mismo tiempo: “Aquellos que de manera voluntaria no accedan a esta facilidad que les estamos entregando, harán parte de personas que se quedan en Girardota de manera ilegal y tendrán toda la norma y la autoridad de frente con ustedes”. Así, la invitación inicial que apela a la libre decisión de retornar a Venezuela se convierte después en clara amenaza de quedarse como ilegales, enfrentados a “la norma y la autoridad”. La invitación del alcalde no es entonces ni tan amable ni tan cordial.
Expresamos nuestra preocupación y nuestro rechazo frente al fondo xenófobo del discurso del alcalde y frente a las consecuencias de violencia y discriminación que este tratamiento puede implicar para las familias venezolanas que decidan permanecer en nuestro municipio. ¿En qué situación de zozobra e inseguridad quedan no pocas familias venezolanas que ninguna responsabilidad tienen frente a manifestaciones de violencia o comisiones de delitos?
El gran riesgo de toda expresión de xenofobia y de violencia es que desata una fuerza disgregadora y destructiva de resultados imprevisibles. ¿Asume el alcalde plena responsabilidad de las consecuencias que su discurso genera en términos de violencia y discriminación contra la población venezolana en Girardota? ¿Qué será de los girardotanos y los colombianos que están en el exterior si se desata contra ellos un impulso similar de violencia xenófoba?
Un gesto humanitario auténtico no puede ocultar una amenaza implícita. El camino no debe ser la generación de discursos discriminatorios contra toda una población que hasta hace poco había entrado a ser parte de la dinámica social y económica del municipio, estableciendo lazos humanos de amistad con los girardotanos. Exigimos que la invitación a ayudarles a retornar a Venezuela a quienes así lo deseen sea realmente libre y humanitaria, y que, por otra parte, si hay personas, tanto girardotanas como venezolanas, que están violando las normas y las leyes, sean individualizadas y judicializadas, respetándoles sus garantías y derechos.
A propósito de los migrantes y refugiados, advierte el Papa Francisco:
las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata, se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición, con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales. La actitud hacia ellas constituye una señal de alarma, que nos advierte de la decadencia moral a la que nos enfrentamos si seguimos dando espacio a la cultura del descarte.
En contra de esta cultura del descarte, propone el Papa “acoger, proteger, promover e integrar”. Verbos que nos llevarían a ser una “sociedad más justa”, una “democracia más plena”, un “país más solidario” y un “mundo más fraterno”.
Ojalá que la bendición que el alcalde pide al final de su alocución para Girardota y los girardotanos sea más bien una bendición para todos los seres humanos, sin distinciones de raza, credo o nacionalidad, porque todos nos encontramos unidos en este destino común de vulnerabilidad, inquietud y esperanza.
Girardota, abril 23 de 2020
La causa
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA GIRARDOTANA
Expresamos nuestro rechazo a las declaraciones hechas por el alcalde, Diego Agudelo, en alocución del 16 de abril a través de Facebook Live y de las emisoras locales en torno a la población venezolana.
Muchas familias venezolanas han atravesado la frontera buscando unas mejores condiciones de vida, se han insertado a las dinámicas de la sociedad colombiana con sus luces y sus sombras, han aportado su fuerza de trabajo en múltiples renglones de la economía, han sido instrumentalizadas y contratadas en condiciones todavía más precarias que las de los colombianos, tienen a sus hijos estudiando en las instituciones educativas del municipio y comparten ahora la inquietud, la angustia y la esperanza a las que todos nos vemos abocados.
El alcalde de Girardota invita a los venezolanos a que se inscriban “voluntariamente” para retornar a su patria. Pero afirma al mismo tiempo: “Aquellos que de manera voluntaria no accedan a esta facilidad que les estamos entregando, harán parte de personas que se quedan en Girardota de manera ilegal y tendrán toda la norma y la autoridad de frente con ustedes”. Así, la invitación inicial que apela a la libre decisión de retornar a Venezuela se convierte después en clara amenaza de quedarse como ilegales, enfrentados a “la norma y la autoridad”. La invitación del alcalde no es entonces ni tan amable ni tan cordial.
Expresamos nuestra preocupación y nuestro rechazo frente al fondo xenófobo del discurso del alcalde y frente a las consecuencias de violencia y discriminación que este tratamiento puede implicar para las familias venezolanas que decidan permanecer en nuestro municipio. ¿En qué situación de zozobra e inseguridad quedan no pocas familias venezolanas que ninguna responsabilidad tienen frente a manifestaciones de violencia o comisiones de delitos?
El gran riesgo de toda expresión de xenofobia y de violencia es que desata una fuerza disgregadora y destructiva de resultados imprevisibles. ¿Asume el alcalde plena responsabilidad de las consecuencias que su discurso genera en términos de violencia y discriminación contra la población venezolana en Girardota? ¿Qué será de los girardotanos y los colombianos que están en el exterior si se desata contra ellos un impulso similar de violencia xenófoba?
Un gesto humanitario auténtico no puede ocultar una amenaza implícita. El camino no debe ser la generación de discursos discriminatorios contra toda una población que hasta hace poco había entrado a ser parte de la dinámica social y económica del municipio, estableciendo lazos humanos de amistad con los girardotanos. Exigimos que la invitación a ayudarles a retornar a Venezuela a quienes así lo deseen sea realmente libre y humanitaria, y que, por otra parte, si hay personas, tanto girardotanas como venezolanas, que están violando las normas y las leyes, sean individualizadas y judicializadas, respetándoles sus garantías y derechos.
A propósito de los migrantes y refugiados, advierte el Papa Francisco:
las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata, se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición, con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales. La actitud hacia ellas constituye una señal de alarma, que nos advierte de la decadencia moral a la que nos enfrentamos si seguimos dando espacio a la cultura del descarte.
En contra de esta cultura del descarte, propone el Papa “acoger, proteger, promover e integrar”. Verbos que nos llevarían a ser una “sociedad más justa”, una “democracia más plena”, un “país más solidario” y un “mundo más fraterno”.
Ojalá que la bendición que el alcalde pide al final de su alocución para Girardota y los girardotanos sea más bien una bendición para todos los seres humanos, sin distinciones de raza, credo o nacionalidad, porque todos nos encontramos unidos en este destino común de vulnerabilidad, inquietud y esperanza.
Girardota, abril 23 de 2020
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Petición creada en 23 de abril de 2020