Petición cerrada

La eliminación de la Obsolescencia Programada

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Obsolescencia Programada:

Desde el concepto hasta la venta del producto.

 

Para estudiar la cobertura íntegra que puede contener obsolescencia programada (O.P.), debe realizarse un análisis que englobe a todos los posibles pasos que forman parte de la concepción de un producto, desde el concepto inicial hasta la venta del mismo. Sólo entonces será posible apreciar, no únicamente la O.P. final, sino también todos los procesos inmorales e inhumanos que aparecen durante los procesos de fabricación, así como la política de dependencia o “fidelización” que el producto y el fabricante generan sobre el mercado.

Desde el punto de vista del concepto inicial del producto:

<!--[if !supportLists]-->o   <!--[endif]-->Definición y funcionalidad básica del producto.

<!--[if !supportLists]-->o   <!--[endif]-->Mercado al que va orientado.

<!--[if !supportLists]-->o   <!--[endif]-->Competencia existente en el mercado.

 

Estos parámetros van a determinar, en gran medida, tanto la calidad final del producto planificado, cómo el dónde y el cómo será fabricado, con las connotaciones tanto económicas como éticas que ello conlleve.

Vista la posible viabilidad de producción, será preciso un posterior estudio que abarque conceptos como:

>Lugar de producción.

>Análisis del coste de las materias primas.

>Análisis del coste del diseño y de la producción.

>Costes de transporte, distribución, marketing y puesta final en el mercado.

 

Hoy en día, con la actual cultura social del consumismo desbordado, obtención de máximos beneficios empresariales con las deslocalizaciones productivas necesarias para la máxima reducción de costes y sin tener en cuenta las condiciones laborales en los lugares remotos de producción, puede verse que los tres primeros apartados recién mencionados serán fundamentales para seguir perpetuando políticas antisociales y contra los derechos humanos en los países donde finalmente se decida la fabricación del producto (empleo de niños y menores como mano de obra prácticamente gratuita, empleo de personal productivo como mano de obra barata en condiciones de práctica explotación, jornadas de trabajo intensivas de más de 12 horas diarias, eliminación de derechos laborales, etc., etc.).

El último de los apartados, referente al coste de transporte, distribución, marketing y puesta final del producto en el mercado, tiene una afectación más local, lo cual no es menos importante, puesto que las actuales políticas oficiales de supresión de derechos laborales y reducciones de salarios tienen una influencia directa sobre nuestras condiciones nacionales. Estas condiciones, sin embargo, no han favorecido la bajada de precios de los productos, sino todo lo contrario, además de la subida de impuestos y tasas, lo que acentúa todavía más el aumento de beneficio empresarial de los fabricantes y empresarios, digamos, “tradicionales”, que argumentan la coyuntura político-económica actual para la imposición de esas duras medidas de recortes laborales, salariales y de número de empleados.

Comentada esta visión general que afecta a un producto desde su concepción hasta su puesta en marcha, podemos analizar ahora algunos de los conceptos sobre los que se aprecia directamente la aparición de la O.P., tomando como base un producto tecnológico, lo cual no implica que estos mismos u otros factores de O.P. aparezcan también en cualquier otro tipo de producto, ya sea alimenticio, textil, mecánico, arquitectónico,…

Hemos de tener presente la facilidad que todo producto tecnológico tiene para incluir facetas claras de O.P., desde su concepción, hasta el momento de su uso por parte del cliente final:

>La propia concepción del producto como idea y el mercado hacia donde éste se orienta va a marcar, en gran medida, su calidad y durabilidad final. Un producto de bajo coste estará completamente limitado en cuanto a la calidad estructural del mismo, por ejemplo, su carcasa exterior será plástica, fina y endeble, la pintura y grabados exteriores desaparecerán rápidamente con el uso. Los fallos de su carcasa exterior producirán faltas y fallos en las conexiones de posibles pulsadores, generando el mal funcionamiento del equipo. Habitualmente estos equipos de bajo coste no ofrecen servicio de reparación, quedando únicamente cubierto por la garantía oficial vigente en cada país, puesto que al fabricante le resulta más económico remplazar el equipo averiado por uno nuevo (si se cumplen las estrictas normas de garantía), que disponer de un servicio técnico local para su reparación. Esto, como consecuencia, origina una fuente más de basura y residuos tecnológicos, con el coste medioambiental que ello conlleva.

>Las etapas del propio diseño electrónico de productos pueden incluir innumerables fuentes de O.P. En función de la política económica del fabricante, esas fuentes de O.P. pueden estar ubicadas en deliberados defectos de diseño del producto:

>Diseños realizados con elementos, medidas o componentes infra dimensionados con la finalidad de acortar una posible vida útil mucho mayor.

>Deficiencias de evacuación de calor que provoquen la lenta degradación de elementos y componentes electrónicos que generen finalmente averías en el producto.

>Deficiencias en el cálculo de componentes que, tras un cierto periodo de uso continuado, provocan su rotura y, por consiguiente la paralización del funcionamiento del equipo, o bien, consecuencias adicionales de más daños en el resto del producto.

<!--nclusión de ciertas medidas de protección a base de componentes destructivos que, si bien actúan correctamente como protecciones, dejan al equipo inutilizable y es preciso su envío al fabricante para su reparación y puesta de nuevo en marcha. Esto puede evitarse mediante el rediseño de la protección y el empleo de componentes no destructivos.

>Inclusión en la circuitería del producto de chips contadores que, tras un tiempo predefinido por el fabricante, provocan errores, mensajes de malfuncionamiento o, directamente, la paralización del equipo.

>Inclusión de lógica programable pre-configurada que obliga al usuario a remitir periódicamente el equipo al fabricante para una “revisión obligatoria”, cuando en muchos casos no es necesaria. Se aprecia la facilidad de implementación de medidas de O.P. en todos aquellos productos que incluyan circuitería con almacenamiento reprogramable y no volátil, es decir, hoy en día, prácticamente cualquier producto.

>Inclusión de firmware y software “oculto”, que permite al fabricante controlar el estado del equipo, obtención de información sin consentimiento expreso del cliente, e incluso paralizar remotamente el funcionamiento del equipo, requiriendo una “reparación” o “revisión” del equipo por parte del fabricante.

 

Vista la facilidad de incluir en cualquier equipo electrónico múltiples facetas de O.P., lo que es preciso inculcar principios de buena fe y ética de fabricación y diseño.

Pueden nombrarse otras medidas de O.P., como puede ser el empleo de tecnologías que deliberadamente no incluyen los últimos avances y conocimientos de materiales, el empleo de tecnologías constructivas que impiden o limitan la apertura de los equipos, la negativa por parte de los fabricantes al suministro de elementos y accesorios para su reparación, el diseño y empleo de componentes propios y su negativa a comercializarlos libremente, etc.

La compra y ocultación de patentes y conocimientos que podrían ofrecer soluciones tecnológicas de fabricación mejorada, reducción de consumos, el empleo de otras alternativas energéticas no contaminantes evitando la dependencia del petróleo e incluso la generación y el suministro de energía eléctrica gratuita universal, son prácticas que han venido realizándose durante los últimos dos siglos, y que han limitado el verdadero proceso evolutivo, tanto tecnológico como social de todo el mundo.

Existen compañías cuya política de fabricación se basa en la aplicación de medidas de O.P. que le permitan implementar un fuerte Servicio Técnico con la finalidad de crear una línea de negocio basada en la “reparación” de sus propias medidas de O.P., y, por supuesto, de la reparación de las averías reales. La existencia de un “fuerte Servicio Técnico” es utilizada, además, por muchas empresas, como estandarte de calidad.

Para otras compañías resulta más rentable evitar o minimizar al máximo su Servicio Técnico, y directamente proceder al remplazo del equipo dañado por otro nuevo, o no tan “nuevo”, ya que hay fabricantes que reutilizan los equipos “dañados” recuperados de sus clientes para realizar un cambio de carcasa, un “reseteo” de su medida de O.P., y volver a poner a la venta ese equipo recuperado como si de otro nuevo se tratara. Estas medidas se ven favorecidas por la escasa duración de las garantías oficiales, y por la recompra y ofertas que algunos fabricantes hacen a cambio de la compra de nuevos equipos.

Todas las medidas aplicadas de O.P. son secretos muy bien guardados por parte de los fabricantes, y cuyo conocimiento está perfectamente direccionado y controlado hasta unos ciertos mandos directivos clave, conservados mediante severas cláusulas de confidencialidad, y, por supuesto, siempre negados.

 

La ingeniería inversa permite la detección de muchas de estas medidas de O.P., aunque, cada vez son más sofisticadas por el uso de robustas encriptaciones protectoras, por la imposibilidad de acceso al hardware o por la dificultad de creación de herramientas software.

Si conseguimos eliminar la O.P., eliminaremos tambien el enriquecimiento de unos pocos, en detrimento de la mayoria, conseguiremos un mundo más sostenible, justo y solidario. Se repartirá la riqueza y evitaremos la destrucción de nuestro planeta. La eliminación de la O.P sólo tiene beneficios para todos. Las cosas cambiarian radicalmente para el 92% de la población mundial, nunca más habría ni recortes sociales, ni recortes en derechos laborales.



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