Apoyo a investigadores chilenos en el extranjero

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Como investigadoras e investigadores doctorales en el extranjero, financiados por el Gobierno de Chile, a través de este comunicado queremos dar cuenta del fuerte impacto de la pandemia por coronavirus (COVID-19) en nuestras investigaciones y nuestra capacidad de sustentar nuestras necesidades básicas. Por esto, solicitamos al Gobierno de Chile otorgar una extensión universal de financiamiento de al menos seis meses, lo que se sustenta en lo siguiente:

1. La pandemia y crisis sanitaria que ésta desató, dejaron en evidencia falencias estructurales de los modelos económicos, de salud y protección social en Chile y el mundo. El programa Becas Chile no es la excepción. Como becarios hemos experimentado el total abandono por parte de la ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. El Decreto Supremo 664, que regula las becas, no cuenta con mecanismos de protección para nosotros en caso de desastres de esta magnitud, lo que nos deja en una condición de excepcional vulnerabilidad.

2. Las dificultades que actualmente enfrentamos nacen de las medidas adoptadas en todos los países en orden de mitigar la propagación del COVID-19. Por directrices emanadas por los gobiernos que rigen a las universidades en las que trabajamos, estas han cerrado sus instalaciones y han continuado actividades de forma remota. Esto impacta directamente el desarrollo de nuestras investigaciones, pues los estudiantes doctorales trabajamos en laboratorios, centros de investigación clínica, recolectamos datos en terreno, hacemos uso de archivos y bibliotecas, etc., y a partir del mes de marzo no hemos podido hacer uso de las instalaciones en que desarrollamos nuestras investigaciones.

La crisis también ha afectado a nuestros profesores y supervisores, quienes tienen familia y diversas otras responsabilidades. En muchos casos, desafortunadamente, ellos han tardado más de lo planificado en corregir y revisar nuestros trabajos, y en consecuencia se ha producido un retraso en el cumplimiento de plazos en las actividades de nuestros programas doctorales.

Las becarias y becarios con familia --quienes son además el principal sustento económico de ellas-- también han encontrado serias dificultades para trabajar desde sus hogares, pues tanto los colegios como las guarderías siguen cerradas, por lo que se debe conjugar el trabajo académico, con las labores familiares y del hogar.

Existen problemas urgentes como la necesidad de renovación de visas para las y los becarios de último año, las que son condicionales al financiamiento. La mayoría de las visas vencen junto con el fin de la beca, por lo que son muchas las familias que han quedado en una situación migratoria irregular y deberán dejar los países en que se encuentran estudiando, sin terminar sus programas. Sin visa y sin financiamiento se hace imposible la permanencia en el extranjero.

Finalmente, los investigadores doctorales en el extranjero somos inmigrantes en los países de destino, por lo mismo nos regimos por las regulaciones migratorias de cada país, las que restringen la posibilidad de trabajar, o bien la limitan a no más de veinte horas a la semana. Esto significa que aún cuando trabajemos, no podemos sustentarnos. Por otra parte, los sueldos percibidos como investigadores doctorales no son tributables ni en Chile ni en el extranjero, por ende, no podemos optar a créditos en la banca privada. Asimismo, al ser residentes temporales en los países de destino tampoco podemos postular a las ayudas sociales ofrecidas durante la pandemia en dichos países. Todo esto aumenta el nivel de vulnerabilidad económica a la que nos enfrentamos.

3. Todas estas dificultades han influido en el retraso de nuestras investigaciones. Sin embargo, desde la ANID, la agencia que administra nuestras becas, no se ha abordado de ninguna forma el impacto de la pandemia en las personas y familias que conformamos el “Capital Humano Avanzado”. Nos encontramos frente a un total abandono del Estado y el Gobierno.

4. Desde el inicio de la pandemia, muchas y muchos de nosotros comunicamos la magnitud de este problema a la ANID. Se organizaron diversas reuniones, nos comunicamos con el Ministro Andrés Couve, con la directora de la agencia Aisén Etcheverry, con los parlamentarios de la comisión de Ciencias y Tecnología de la Cámara de Diputados. Sin embargo, pese a nuestra proactividad en esta materia, el gobierno de Chile a través de la ANID no ha dado respuestas adecuadas al grupo de becarios en esta situación.

Debido a lo expuesto, hemos solicitado al Gobierno de Chile otorgar extensión universal de financiamiento de al menos seis meses a los becarios doctorales en el extranjero que han sufrido las consecuencias de la pandemia por COVID-19. Hasta ahora, el ministro Couve no ha estado dispuesto a conceder las extensiones universales ni tampoco ha mostrado disposición para mejorar el Decreto Supremo 664 de manera que las generaciones venideras de becarios no enfrenten la frágil situación que vivimos los becarios de último año. De la misma forma desde ANID se han desechado y rechazado gran parte de las solicitudes enviadas en relación a la contingencia COVID sin mostrar buena fe tanto en la flexibilización de los requerimientos, como en la lectura y evaluación de los antecedentes presentados por las becarias y becarios.

Nuestra misión como intelectuales, científicos y educadores es contribuir a la construcción de un país más igualitario y justo en el desarrollo de las ciencias, las artes y las humanidades, en directo beneficio de todas las chilenas y chilenos. Por estas razones muchas y muchos de nosotros tomamos la decisión de estudiar en el exterior. Estamos en conocimiento de la difícil situación económica y sanitaria que enfrenta Chile, sin embargo, la situación crítica que estamos viviendo nos obliga a extender esta solicitud excepcional, de modo que la inversión que se ha hecho en nosotros, sumada a nuestro esfuerzo y trabajo, no se pierdan, y así podamos retribuir al país.