Más recursos educativos para niños con necesidades educativas especiales

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Madrid a 16 de Mayo de 2018

Buenos días.

Mi nombre es Gema, tengo 33 años y soy madre de una niña de 5 años (Daniela) y un niño de 2 años y nueve meses (Martín).

El primer año de vida de Martín, fue bastante duro. Tuvo 14 bronquiolitis, 2 neumonías y para colmo tuvo que llevar durante 5 meses un casco para corregir una plagiocefalia (2016).

En la Escuela Infantil nos decían que estaba “bastante flojito”, pero no le dimos mucha importancia puesto que estaba siendo un año duro.

Pasó el verano y a la vuelta de vacaciones volvieron a decirnos que estaba muy flojo, que no seguía al grupo, que apenas mantenía contacto visual, que no se interesaba por sus iguales… y entonces empezamos a preocuparnos de verdad.

Afortunadamente, yo trabajo en una Fundación dedicada a la discapacidad y mis compañeros de Atención Temprana, no dudaron en valorar a Martín.

Las peores sospechas se afirmaron; Martín daba un gran déficit en todo lo relativo a comunicación y relaciones sociales.

Inmediatamente, nos derivaron al CRECOVI (Centro Regional de Valoración y Coordinación Infantil) donde fue valorado el 18 de enero de 2018 siendo diagnosticado como Trastorno del Desarrollo con sospechas de autismo leve. A Martín le han dado una discapacidad del 33% revisable en 2 años y tratamiento de Atención Temprana de psicoterapia, logopedia y motricidad que a día de hoy está recibiendo una parte gracias a mis compañeros de trabajo y otra que le costeamos nosotros ya que aún la Comunidad de Madrid no le ha dado plaza.

Seguramente, hasta septiembre de 2018 Martín no tendrá sus tratamientos al completo, lo que significa que si yo no hubiese tenido la suerte de trabajar donde trabajo y si no hubiese podido costear alguno de los costosos tratamientos, Martín aún no estaría recibiendo nada y llevaría un retraso de casi un año ya que fue en septiembre de 2017 cuando empezamos a tramitar todo esto. Quiero destacar que cada minuto para estos niños es vital y que no estoy dispuesta a permitir que el tiempo corra en contra de mi hijo.

A todo esto tenemos que sumar que nos hemos visto envueltos en un mar de dudas e incertidumbre debido a la decisión que debíamos tomar de elegir un colegio para nuestro hijo ya que cumple 3 años en agosto o dejarle en la escuela infantil donde está ahora mismo.

Martín acude a una de las pocas escuelas infantiles modelo 0-6 años que hay en la Comunidad de Madrid (Escuela Infantil Los Ángeles). Escuela de la que solo puedo hablar maravillas. Un lugar familiar, entrañable, con grandes profesionales y mucha magia.
El Equipo de Atención Temprana del distrito de Tetuán, que acude dos veces por semana a la escuela, ha solicitado la valoración del Equipo Específico de Aula TEA (Aula para niños con Trastorno del Espectro Autista) que pasará el próximo curso escolar 2018-19.

Por un lado nos aconsejaron que solicitáramos plaza en el colegio donde queríamos llevar a Martín en un futuro ya que probablemente tendría más apoyos (algo que nadie puede confirmarnos) y sería positivo para que se adaptara lo antes posible puesto que le cuestan los cambios. Cuando ya teníamos decidido que le cambiaríamos y dónde le cambiaríamos, nos dijeron que al pasar el próximo año la valoración del Equipo Específico serian ellos los que determinarían si necesita Aula Tea o no, y en caso de necesitarla, habría que cambiarle de nuevo a un centro con plaza libre en Aula Tea puesto que el que queríamos solicitar tiene el aula completa (como casi todos). Lo que supondría un cambio más para Martín.

Por todo ello, finalmente hemos decidido no cambiar a Martín de colegio. Ésta decisión no solo la hemos tomado por lo mucho que le cuestan los cambios; también por el retroceso que podría sufrir dentro de su pequeña evolución.

Queremos que Martín se quede en la Escuela Infantil porque creemos en ella, porque se preocupan por él, porque es un centro familiar, porque hay grandes profesionales que le quieren y le hacen sentirse como en casa. Pero sobre todo, porque el modelo de Escuela Infantil 0-6 funciona de verdad.

El motivo de mi carta, es reivindicar el derecho a una educación digna no solo para mi hijo, también para todos aquellos que tengan cualquier tipo de necesidad educativa especial y para los que no la tengan.

Actualmente, a la escuela acude una persona estupenda del Equipo de Atención Temprana del distrito de Tetuán para ocuparse de esos niños con necesidades educativas especiales. El problema es que hay tanta demanda de niños con necesidades educativas, que una persona dos veces por semana no es suficiente para atender a nuestros hijos como necesitan y merecen.

Martín tiene informes del psiquiatra, neurólogo, pediatra, logopeda... donde determinan que necesita un AL (audición y lenguaje) y PT (Pedagogo terapéutico), pero de qué sirven los informes si la Consejería de Educación no cubre esas necesidades en los centros públicos y no garantiza una educación digna para nuestros hijos. Hay tantos niños esperando ayuda y hay tantas familias que no disponen de medios para poderles ofrecer esa ayuda a sus hijos, que es vergonzoso.

Lo que pido son más apoyos, más calidad, más inversión educativa. Que se invierta en nuestros hijos que al fin y al cabo son el futuro y que se piense también en las familias que tienen pocos recursos y no pueden costearse ciertos tratamientos. Pido que se agilicen los trámites para que un niño diagnosticado de lo que sea, no tenga que esperar un año para recibir tratamiento, que las valoraciones por las que tengan que pasar nuestros hijos, se hagan cuanto antes.

Nosotros apostamos por la educación pública y apostamos por las escuelas infantiles como a la que acude nuestro hijo siempre que sean de calidad.

Queremos que nuestro hijo y los hijos de otras personas, estén bien atendidos, que se cubran sus necesidades. Queremos más personal cualificado en las aulas, más personal del Equipo de Atención Temprana en los colegios, más tiempo de dedicación y más medios. Es vergonzoso que una sola persona acuda a un centro dos veces en semana para tratar a un gran número de niños.

Es difícil hacerse a la idea cuando no te toca, del sufrimiento que pueden sentir los padres de un niño con algún tipo de problema o discapacidad y sentir que no se está haciendo por el todo lo que se debería. Que todo se soluciona con dinero y que nadie te da respuestas claras. Creo que ya sufrimos bastante con el dolor que produce observar como miran por la calle a tu hijo de manera extraña cuando tiene algún gesto propio del autismo (estereotipias), que sientan pena cuando lo que yo siento es rabia, vivir en la incertidumbre de si mi hijo será feliz y llegará a tener una vida normal… y que a todo eso tengamos que sumar otras dudas educativas que podrían subsanarse si todo funcionase como debiera. Dudas y más dudas que jamás dejarán ya de existir, pero que seguramente llevaríamos mejor sabiendo que se está haciendo todo lo posible por ayudarle.

Todo padre cuando tiene un hijo quiere lo mejor para él o ella y yo estoy dispuesta a llegar donde sea por mi hijo y por los derechos de otros niños que lo necesiten. Esta carta solo es el primer paso.

Gracias por su atención.
Un saludo.

 

 



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