

8 operaciones en 7 años, que se reconozca mi incapacidad y que se asuman responsabilidades


8 operaciones en 7 años, que se reconozca mi incapacidad y que se asuman responsabilidades
El problema
Me llamo Dori, y después de siete años de dolores y ocho operaciones en mi cuerpo por un mismo motivo, hace unos días un forense me dijo que "todo lo que te ocurre es una cadena de mala suerte". Él, sin pretenderlo, volvió a hundirme y a hacer que no pudiera dormir del dolor que provoca la injusticia.
Toda esta trágica historia se remonta unos años atrás, en Salamanca, de donde soy. Fui con mi marido para que un médico me atendiera la hernia lumbar que tenía. Allí mismo, fui convencida para que me hicieran una intervención, con el fin de reducirme el estómago, ya que padezco sobrepeso. Algo salió mal y tuve que ser operada 24 horas después para salvar mi vida. Desde entonces, me volví a operar otras 6 veces, sumando un total de 8. Sí, 8 operaciones en 7 años.
A día de hoy he perdido el ombligo, como se puede apreciar en la foto. Además, tengo el estómago dividido en dos, sufro sangrados continuos y me encuentro incapacitada para trabajar. No puedo trabajar por mi patología, pero tampoco me incapacitan porque "una señora de la limpieza no necesita el abdomen para trabajar" según la juez.
No recibo ninguna ayuda y en mi casa necesitamos apoyo ya que mi marido, recientemente, se quedó en paro. Él tiene un 33% de discapacidad, y yo un 35%; ambas no reconocidas. Y nuestro hijo, de 18 años y también en paro, tiene que volcarse de lleno en nuestra situación.
Ya ven, las desgracias nunca vienen solas.
En estas últimas semanas he tenido que dejar atrás, después del dictamen del forense, a un equipo de abogados que no se sentían capacitados para seguir luchando contra el corporativismo médico. Un equipo al que un forense de Salamanca le aseguró, cuando nadie escuchaba y por teléfono -conmigo presente-, que había existido una mala praxis pero que no me la podía certificar porque ponía en peligro su trabajo.
Y, por ello, me fui de mi provincia para buscar respuestas. Pero nadie me las quiere dar. Sé que es casi imposible poder luchar contra la medicina, cuando esta se une para argumentar que nunca hubo una mala praxis.
Os pido ayuda porque no quiero que esto quede impune. Porque la siguiente persona a la que le ocurra, tendrá siempre mi apoyo. Os pido ayuda porque necesito darle voz a lo que me ocurre. Os pido ayuda para que, al menos, me reconozcan la incapacidad y, si algún día se puediera, me dijeran que hubo una mala praxis y que pagara el error quien tuviera responsabilidad.
Se lo pido a la Junta de Castilla y León y a la Consejería de Sanidad. Para que aquellos que pueden, de verdad, hacer algo, me ayuden.
Todos podemos cometer un fallo porque errar es de humanos, pero reconocer los errores es fundamental. Siempre. Mil gracias por firmar. Siempre estaré en deuda con todos vosotros.

El problema
Me llamo Dori, y después de siete años de dolores y ocho operaciones en mi cuerpo por un mismo motivo, hace unos días un forense me dijo que "todo lo que te ocurre es una cadena de mala suerte". Él, sin pretenderlo, volvió a hundirme y a hacer que no pudiera dormir del dolor que provoca la injusticia.
Toda esta trágica historia se remonta unos años atrás, en Salamanca, de donde soy. Fui con mi marido para que un médico me atendiera la hernia lumbar que tenía. Allí mismo, fui convencida para que me hicieran una intervención, con el fin de reducirme el estómago, ya que padezco sobrepeso. Algo salió mal y tuve que ser operada 24 horas después para salvar mi vida. Desde entonces, me volví a operar otras 6 veces, sumando un total de 8. Sí, 8 operaciones en 7 años.
A día de hoy he perdido el ombligo, como se puede apreciar en la foto. Además, tengo el estómago dividido en dos, sufro sangrados continuos y me encuentro incapacitada para trabajar. No puedo trabajar por mi patología, pero tampoco me incapacitan porque "una señora de la limpieza no necesita el abdomen para trabajar" según la juez.
No recibo ninguna ayuda y en mi casa necesitamos apoyo ya que mi marido, recientemente, se quedó en paro. Él tiene un 33% de discapacidad, y yo un 35%; ambas no reconocidas. Y nuestro hijo, de 18 años y también en paro, tiene que volcarse de lleno en nuestra situación.
Ya ven, las desgracias nunca vienen solas.
En estas últimas semanas he tenido que dejar atrás, después del dictamen del forense, a un equipo de abogados que no se sentían capacitados para seguir luchando contra el corporativismo médico. Un equipo al que un forense de Salamanca le aseguró, cuando nadie escuchaba y por teléfono -conmigo presente-, que había existido una mala praxis pero que no me la podía certificar porque ponía en peligro su trabajo.
Y, por ello, me fui de mi provincia para buscar respuestas. Pero nadie me las quiere dar. Sé que es casi imposible poder luchar contra la medicina, cuando esta se une para argumentar que nunca hubo una mala praxis.
Os pido ayuda porque no quiero que esto quede impune. Porque la siguiente persona a la que le ocurra, tendrá siempre mi apoyo. Os pido ayuda porque necesito darle voz a lo que me ocurre. Os pido ayuda para que, al menos, me reconozcan la incapacidad y, si algún día se puediera, me dijeran que hubo una mala praxis y que pagara el error quien tuviera responsabilidad.
Se lo pido a la Junta de Castilla y León y a la Consejería de Sanidad. Para que aquellos que pueden, de verdad, hacer algo, me ayuden.
Todos podemos cometer un fallo porque errar es de humanos, pero reconocer los errores es fundamental. Siempre. Mil gracias por firmar. Siempre estaré en deuda con todos vosotros.

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Petición creada en 28 de febrero de 2016
