
Con la presencia de delegaciones diplomáticas de todo el mundo, la sede central de la Organización de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, fue escenario este mediodía de una sesión especial en la que se rindió homenaje a las 85 víctimas fatales y a los más de 300 heridos que dejó como trágico saldo el atentado terrorista perpetrado contra la AMIA el 18 de julio de 1994.
“Todos los ataques terroristas lastiman nuestra humanidad común”, manifestó, por su parte, la presidente de la Asamblea General de la ONU María Fernanda Espinosa. “Actos de esta naturaleza – continuó- no tienen ninguna justificación. Porque la violencia y el terror jamás podrán ser la respuesta. Queremos vivir en sociedades libres de terrorismo, sociedades en las que todas las personas, sin discriminación alguna, puedan expresar sus creencias religiosas, políticas o culturales sin miedo, sin persecución”.