Tengo ELA ¡No nos dejen sin asistente personal! Quiero seguir con mis clases y con mi vida


Tengo ELA ¡No nos dejen sin asistente personal! Quiero seguir con mis clases y con mi vida
El problema
Tengo 43 años y hace 2 me diagnosticaron ELA. Soy profesor, y cuando me enteré de la enfermedad fue un bajón anímico enorme y estuve un año de baja. Ahora, gracias a que tengo una asistente personal, continuo dando clases en la Universidad de Granada. Y me siento mucho mejor: tengo un proyecto y una ilusión renovada por la vida.
Esta enfermedad va muy rápido. Hace 4 meses me podía poner un pantalón sin dificultad, ahora ya me cuesta mucho trabajo y llegará el día en que directamente no me pueda vestir. Por eso, si no fuera por mi asistente, tendría que renunciar a trabajar. Porque puedo dar clases, sí, pero necesito ayuda para ducharme, afeitarme, desayunar o desplazarme hacia la universidad.
Tener asistente es un privilegio invaluable que 50 enfermos de ELA vamos a perder este octubre si no hacemos nada por evitarlo. Necesitamos tu ayuda. Firma y comparte, por favor. >>>> Pedimos que garanticen la continuidad en octubre del proyecto piloto “Asistente Personal para Personas con ELA", de la Junta de Andalucía y financiado con los fondos europeos Next Generation.
Mantenerse bien anímicamente cuando padeces esta enfermedad es un esfuerzo enorme. Nos hemos esperanzado, nos hemos dinamizado. No nos dejen encerrados ahora, por favor.
Sabemos que la cuestión era poner a prueba el proyecto pero ya hemos comprobado que funciona... Y no estamos experimentado con ratas de laboratorio, estamos experimentando con personas. Si estas 50 personas hemos probado la felicidad de tener más autonomía, de salir más, de tener proyectos personales... perderlo de la noche a la mañana va a ser un bajón anímico irrecuperable.
Aidalyn se ha convertido en mis manos para las tareas diarias. Sin ella me quedaría anclado en casa, sin poder hacer casi nada ni trabajar. Perdería casi toda mi actividad .Y cuantas más cosas dejas de hacer más se agrava la enfermedad, y cuanto más empeoras menos te mueves, un círculo vicioso del que ya no podremos salir.
Tampoco podemos pagarnos de nuestro bolsillo un asistente personal. Su ayuda 8 horas al día supondría un desembolso de más de 1000 euros al mes. ¿Quién se puede permitir algo así?

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El problema
Tengo 43 años y hace 2 me diagnosticaron ELA. Soy profesor, y cuando me enteré de la enfermedad fue un bajón anímico enorme y estuve un año de baja. Ahora, gracias a que tengo una asistente personal, continuo dando clases en la Universidad de Granada. Y me siento mucho mejor: tengo un proyecto y una ilusión renovada por la vida.
Esta enfermedad va muy rápido. Hace 4 meses me podía poner un pantalón sin dificultad, ahora ya me cuesta mucho trabajo y llegará el día en que directamente no me pueda vestir. Por eso, si no fuera por mi asistente, tendría que renunciar a trabajar. Porque puedo dar clases, sí, pero necesito ayuda para ducharme, afeitarme, desayunar o desplazarme hacia la universidad.
Tener asistente es un privilegio invaluable que 50 enfermos de ELA vamos a perder este octubre si no hacemos nada por evitarlo. Necesitamos tu ayuda. Firma y comparte, por favor. >>>> Pedimos que garanticen la continuidad en octubre del proyecto piloto “Asistente Personal para Personas con ELA", de la Junta de Andalucía y financiado con los fondos europeos Next Generation.
Mantenerse bien anímicamente cuando padeces esta enfermedad es un esfuerzo enorme. Nos hemos esperanzado, nos hemos dinamizado. No nos dejen encerrados ahora, por favor.
Sabemos que la cuestión era poner a prueba el proyecto pero ya hemos comprobado que funciona... Y no estamos experimentado con ratas de laboratorio, estamos experimentando con personas. Si estas 50 personas hemos probado la felicidad de tener más autonomía, de salir más, de tener proyectos personales... perderlo de la noche a la mañana va a ser un bajón anímico irrecuperable.
Aidalyn se ha convertido en mis manos para las tareas diarias. Sin ella me quedaría anclado en casa, sin poder hacer casi nada ni trabajar. Perdería casi toda mi actividad .Y cuantas más cosas dejas de hacer más se agrava la enfermedad, y cuanto más empeoras menos te mueves, un círculo vicioso del que ya no podremos salir.
Tampoco podemos pagarnos de nuestro bolsillo un asistente personal. Su ayuda 8 horas al día supondría un desembolso de más de 1000 euros al mes. ¿Quién se puede permitir algo así?

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Petición creada en 14 de mayo de 2025