Change.org en España

¿Necesito 500.000 firmas para lograr mi objetivo?

Jan 11, 2017

Medio millón de firmas. Es la cifra que durante años, los españoles hemos tenido en la cabeza si queríamos conseguir algo en concreto porque es el mínimo de firmas necesarias para presentar una ILP en el Congreso. Las peticiones que los usuarios crean en Change.org nada tienen que ver con esas ILPs, y en innumerables ocasiones, consiguen su objetivo sin necesidad de llegar a esa cifra tan elevada de firmas.

Es muy habitual que los usuarios de Change.org nos escriban preguntando qué deben hacer para conseguir medio millón de firmas – cuando en realidad no necesitan llegar a ese número. Consecuentemente, la otra pregunta que se repite frecuentemente es cuántas firmas necesito para poder conseguir mi objetivo. Respondemos primero a la segunda de estas cuestiones, y después, a la primera.

¿Cuántas firmas necesito para conseguir la victoria de mi petición?

Cuantas más, mejor. No hay una cifra concreta que traiga consigo una relación de causa – efecto. Hay peticiones que han logrado su objetivo con muy pocas firmas (varios centenares), y otras que lo han hecho con 1 millón de firmas. Y también otras que aún no lo han conseguido a pesar de acumular cientos de miles de firmas. Por eso no hay una cifra concreta, pero sí sabemos que cuantas más firmas consigas, mejor. Cuantos más apoyos, más fácil es incrementar la presión sobre el destinatario de la petición.

¿Son necesarias 500.000 firmas para lograr una victoria?

No. La cifra de 500.000 ha estado tradicionalmente ligada al número de firmas físicas, con DNI y nombre y apellidos, que son necesarias para presentar una Iniciativa Legislativa Popular -ILP- en el Congreso de los Diputados. Esas ILP no tienen nada que ver con el modelo de peticiones de Change.org. En la historia de España se han presentado en el Congreso de los Diputados 122 ILPs. De ellas, sólo 1 y media podríamos decir que ha logrado su objetivo: una proposición de ley sobre reclamación de deudas comunitarias -que acabó subsumida en otra proposición no de ley de la VI Legislatura, una proposición de ley para la regulación de la fiesta de los toros como Bien de Interés Cultural, y la ILP por la Vivienda Digna, a la que al llegar al Congreso se le cambió el sentido y no contempló una de las cuestiones fundamentales de la recogida de firmas: la dación en pago con carácter retroactivo.

¿Qué materias no son susceptibles de ser cambiados a través de una ILP?

La opción que tenemos los ciudadanos de pedir que se elabore una Ley tiene varias restricciones sobre asuntos que no se pueden modificar.

– Leyes orgánicas,

– Leyes tributarias,

– Leyes de carácter internacional,

– Prerrogativas de gracia (indultos)

A esas materias no susceptibles de ser modificadas a través de la ILP se unen dos inconvenientes más: el tiempo, y el coste de recoger 500.000 firmas.
Cuando un ciudadano quiere presentar una ILP sólo dispone de 9 meses, que en casos excepcionales puede ser ampliado 3 meses más, para conseguir esas 500.000 firmas. Si no, su ILP no logrará traspasar las puertas del Congreso de los Diputados. Además es necesario la redacción de la Proposición de Ley, por lo que será necesario el consejo de expertos jurídicos para redactarlo. Si un ciudadano quisiera presentar una ILP en la Unión Europea necesita un millón de firmas. Teniendo en cuenta que en la Unión Europea vivimos 507 millones de habitantes, de los que en España son 46,77, la proporción de firmas necesarias para llevar una ILP en España es tremendamente mayor que si quisiéramos presentarla en la Unión Europea.

¿Cómo son las ILPs fuera en los países de nuestro entorno?

En Francia no existe a nivel nacional ningún tipo de mecanismo para que un ciudadano pueda cambiar una ley. Los ciudadanos sí pueden realizar una petición al CESE (Consejo Económico Social y Medioambiental) para aportar su visión sobre una consulta, pero en ningún caso pueden forzar un debate. Sí pueden hacerlo en el ámbito local a un Ayuntamiento o un departamento específico.
En Alemania no existe ninguna forma de participación directa para poder cambiar una ley.
En Italia tampoco existe una forma directa para que los ciudadanos puedan cambiar una ley a nivel nacional. Sí pueden proponer una nueva ley al Parlamento consiguiendo 50.000 firmas, pero la cámara ni está obligada a discutirlo, ni a aprobarlo. Según varios artículos en prensa, entre 1979 y 2014 de las 262 iniciativas presentadas en el Parlamento sólo 3 fueron aprobadas como leyes.
El sistema que sí permite algo más de participación ciudadana es el británico. En el Reino Unido, a través de la web de peticiones del Parlamento los ciudadanos pueden proponer una ley. Si consiguen más de 10.000 firmas el Gobierno tiene la obligación de responder, y si llega a las 100.000, la cuestión será debatida en la Cámara de los Comunes. ¿Qué puede ser rechazado? Peticiones ya tratadas con anterioridad, cuestiones de las que el Gobierno o el Parlamento no es responsable, cuestiones puramente personales, cuestiones que sean partidistas, cuestiones falsas o difamatorias, u asuntos que impliquen publicidad o spam, entre otros.

Lo que tenemos claro es que las peticiones que crean los usuarios a través de Change.org son efectivas. De hecho, cada hora una petición iniciada en Change.org es declarada como victoria alrededor del mundo. También tenemos claro que, tal y como están planteadas las ILPs -con tantas trabas a la participación-, el sistema no funciona. Y tampoco lo hace el derecho de petición, que es el otro de los mecanismos que permite a los ciudadanos expresar su opinión.

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*La foto que acompaña el artículo ha sido publicado por Izquierda Unida.