Petición cerrada

Cambiad vuestras normas contra la homofobia y la infancia

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YouTube es, por suerte o por desgracia, una web muy popular que es parte del reflejo de nuestra sociedad. Veo necesario que una plataforma así, deje de ser tan retrógrada contra la homosexualidad y cambie sus normas de uso.

A riesgo de parecer que hago algo de publicidad encubierta, quiero explicaros mi situación:
Yo soy artista y me dedico entre otras, a la producción independiente de audiovisuales, mayoritariamente de animación. Como sabéis, la industria del arte en España es una quimera, y algunos nos vemos obligados a exhibirnos en la conocida plataforma, para conseguir una alternativa a entrar en la industria del cine, mostrando nuestros trabajos y ganando una miseria por sus visionados.
Dicho esto, en el 2009 finalicé sin ningún tipo de presupuesto, un capítulo de una ficción animada de corte humorístico pero que llevó un proceso muy serio de trabajo durante un año. Otro intensivo año de trabajo después, llegó el capítulo 2, pero nunca llegué a finalizar el proyecto por lo que explicaré más adelante. Esta obra se llama “La sirenita lesbiana”.

A pesar de que la obra estaba claramente dirigida a un público juvenil, no mostraba ningún elemento significativamente adulto más allá de que consideremos como “desnudo” la parte de la anatomía humana de una nereida, que salvo la caracterización edulcorada de obras como Disney, siempre se ha representado según su mitología original sin ningún tipo de prenda o complemento que cubriera sus atributos.
Además de esto, y pese a que ya avisaba de su temática en el propio título la obra, tampoco se incluían escenas lésbicas ni explícitas ni no explícitas, ya que por no haber, no había habido ni un beso entre la protagonista y su amada. El único fin de la obra era entretener y tratar la homosexualidad con naturalidad, sin ser un elemento llamativo o protagonista como en tantas otras obras.
El vídeo se hizo bastante popular y en ningún momento hubo que hacer distinciones entre público homosexual o público heterosexual, la obra simplemente gustaba y entretenía de manera liviana, sin mayor pretensión. Y el porcentaje de votos positivos contra los negativos era de un 98%.
Hasta que un buen día, YouTube me avisa por correo electrónico de que uno o más usuarios han marcado como inadecuado el vídeo por contener, y cito textualmente, “demasiados desnudos en contexto sexual”.

Así pues, hice una apelación a YouTube demostrando mi gran disconformidad ante mentalidades tan retrógradas. Conseguí que fallaran a mi favor y me volviera a activar el capítulo 1, pero “por si a caso”, pusieron una restricción de edad para mayores de 18 años, lo cual, además de excesivo, en lo personal supone un problema para mí, pues yo gano dinero con los visionados, y además de que el filtro de edad reduce significativamente las reproducciones pues te obliga a crear una cuenta de YouTube solo para poder confirmar que eres mayor de edad, también, según normas de la plataforma, se retira la opción de “monetización” a los vídeos que tengan filtro de edad.
Así que me vi obligado a autocensurar el pecho de mi protagonista en cada escena de los capítulos 1 y 2, y volver a publicar el material para, comenzando desde cero, poder monetizar una obra que tanto me había costado hacer.
Lo que ocurrió en este caso es que me censuraron el capítulo 2.
Mi epifanía entonces es la siguiente: si el problema es que había “demasiados desnudos” y estos eran en “contexto sexual”, lo de los “demasiados desnudos” ya está resulto, así que por fin entiendo a qué se referían con eso de “contexto sexual”… que la protagonista es homosexual. Así que me han vuelto a retirar un vídeo en el que no sucede nada, solo porque la protagonista es homosexual.

Llegados a este punto, me gustaría que por un momento le diéramos la vuelta a la situación: Imaginemos que todos somos homosexuales y que ser heterosexual es la rareza.
Películas como “La pequeña sirenita” dirigada por Tomoharu Katsumata en 1975, donde la protagonista tampoco cubría sus pechos en un producto enfocado a la infancia, podría acusarse de lo mismo. Pues nos encontramos con una protagonista “desnuda” según su naturaleza de nereida, que además hace gala de su condición sexual por el simple hecho de estar enamorada platónicamente de un hombre, aunque no lleguen a incluirse si quiera escenas románticas entre ambos.

Posteriormente he publicado el material repetidas veces y ahora mismo se mantiene, pero siempre que llega a un número elevado de visitas me lo acaban retirando antes o después. Me he puesto en contacto con YouTube en varias ocasiones, y recientemente incluso conseguí esta respuesta por parte de “Val”, uno de los trabajadores de YouTube:

-"Hola Efrayn,
 Yo había personalmente aprovado el video (…). Comprendemos que no todas las páginas que se clasifican automáticamente como páginas con contenido delicado incluyen ese tipo de contenido, pero actualmente no podemos modificar de forma manual el sistema para permitir que muestre anuncios. Si quieres asegurarte de que aparezcan anuncios en tus páginas de vídeo, sube únicamente vídeos en los que tanto el contenido como el título, la descripción y las palabras clave sean aptos para toda la familia."

Así pues, una cosa me queda clara: una plataforma que permite la subida de material violento, armas, escenas sexuales y desnudos de otra índole, solo puede definirse como “homófoba” ante una declaración así, y un comportamiento como el ya manifestado solo consigue inculcar dicha homofobia desde la infancia.

Por tanto, además de la ofensa personal que supone que denigren tu obra y tu dedicación artística a mentalidades tan cuadriculadas que nos niegan ganarnos la vida aportando un poco de arte al mundo, mi intención primordial es que comencemos a cambiar de una vez (y digo “comencemos” puesto que el camino es largo) la mentalidad de “qué se supone que es un material apto para toda la familia”. ¿O a caso la homosexualidad no puede entenderse desde la infancia? ¿Qué hay entonces de los niños adoptados por progenitores homosexuales, como se lo explican a ellos? ¿O qué hay directamente de los niños y niñas que se sienten/nos hemos sentido diferentes al resto porque prefieren una muñeca cuando la sociedad les dicta que han de preferir un balón de fútbol? ¿No tienen cabida en la sociedad que hemos montado?
Hemos comenzado a tolerar desde hace relativamente poco la homosexualidad en el cine, la televisión y la literatura, pero aún nos queda mucho camino si un adulto se escandaliza de que un niño pueda ver una obra con algún elemento homosexual y en cambio el niño en cuestión lejos de escandalizarse se entretiene. Eso define claro quién de los dos tiene la mente más condicionada.

Señores, 2015. Estamos a 2015, no puede ser que la antigua Grecia estuviera más actualizada que nosotros.



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