Neuigkeit zur PetitionNo habrá paz para los malvados. Para que los delitos sexuales contra menores no prescribanSentimiento agridulce ante la nueva ley integral contra la violencia infantil
Miguel HurtadoSpanien
08.06.2020

Este martes, tras años de injustificada demora, el Consejo de Ministros por fin ha aprobado el anteproyecto de ley orgánica integral contra la violencia infantil. Incluye algunas medidas muy positivas como el compromiso de crear tanto juzgados como una fiscalía específica contra la violencia infantil o la generalización de la prueba preconstituida para los menores de 14 años para que los niños solo tengan que declarar una vez durante la investigación judicial. Sin embargo, tras leer el proyecto de ley, me queda un sabor agridulce. Principalmente por dos motivos. El primero es que la ley describe cómo se va a intentar luchar contra los abusos en la familia, en la escuela o en el deporte. Sin embargo no menciona como prevenir los abusos en la Iglesia. Una vez más las victimas de pederastia clerical somos silenciadas por las instituciones públicas para no molestar a la jerarquía católica. Y en segundo lugar porque la propuesta del gobierno a la hora de ampliar los plazos de prescripción en los delitos de pederastia es claramente insuficiente. El PSOE y Podemos quieren que el plazo comience a contar a partir de que la víctima cumpla los treinta años, en vez de en la mayoría de edad como sucede en la actualidad. Esto significa que la mayoría de delitos de pederastia prescribirán en el futuro cuando la víctima tenga entre los 35 y los 40 años.  La Real Comisión de Investigación Australiana sobre abusos sexuales infantiles en instituciones estableció, con una muestra de 4500 víctimas, que la edad media a la que una víctima denuncia haber sufrido abusos es de 44 años. Por tanto, la evidencia científica nos confirma que con esta insuficiente propuesta, la mayoría de casos de pederastia seguirán quedando impunes por prescripción. Es lo que sucede por ejemplo en mi caso. Ninguna de las catorce victimas que denunciamos haber sufrido abusos sexuales en la Abadía de Montserrat podríamos denunciar con la nueva propuesta. Es un parche legislativo no una solución al problema. Por este motivo durante la tramitación de la ley en el Congreso, vamos a pedir a todos los grupos parlamentarios que aprueben una enmienda para elevar el inicio del cómputo del plazo de prescripción de los 30 a los 40 años. De esta forma el rango de edad a la que prescriben estos delitos, sería entre los 45 y los 50 años. Por puro sentido común, si se quiere que la nueva ley sea efectiva a la hora de luchar contra la impunidad; el rango de edad a la que prescriben estos delitos tiene que ser superior a la edad media de las víctimas que denuncian los abusos.

Como hemos repetido hasta la extenuación, el principal objetivo que buscamos las víctimas no es castigar los delitos cometidos en el pasado, sino prevenir futuros delitos. Si un pederasta en serie no es condenado porque sus delitos han prescrito, no entra en el registro de delincuentes sexuales del Ministerio de Justicia. Por tanto puede conseguir un certificado de antecedentes penales sin problemas, lo que le permite trabajar con niños. Es lo que paso con Don Txemi, el depredador sexual de los salesianos, que en 2019 fue denunciado por veintitrés de sus antiguos alumnos por cometer graves delitos sexuales en los años ochenta. Su orden religiosa lo sabía y en vez de denunciarlo a la justicia le permitió abandonar el centro.  Todos los crímenes fueron desestimados por prescripción. En el momento de estallar el escándalo, don Txemi seguía trabajando en campamentos infantiles, ya que no estaba en el registro de delincuentes sexuales. Somos realistas. Sabemos que lo tenemos todo en contra a la hora de conseguir nuestro objetivo. Pero que sea un reto difícil no es excusa para tirar la toalla. Hace cuatro años, cuando lanzamos nuestra campana, la mayoría de los juristas nos advirtieron que cambiar los plazos de prescripción en los delitos de pederastia era imposible. Afortunadamente no nos desanimamos. Nuestra persistencia ha dado sus frutos y de aquí a unos meses nuestra imposible e inviable propuesta será publicada en el Boletín Oficial del Estado. El trabajo de los activistas de derechos humanos es convertir lo imposible en inevitable. Ya lo hemos conseguido una vez. Con vuestra ayuda, no tenemos duda alguna que lo lograremos de nuevo en el futuro.    

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