

...no obstante, la situación de los pasaportes venezolanos, no presenta una satisfactoria mejoría.
Los ciudadanos de varios países -especialmente los gobernados por regímenes autocráticos o en guerra- se enfrentan a graves obstáculos para renovar u obtener sus pasaportes nacionales en el extranjero, sobre todo si son miembros de partidos de la oposición, defensores de los derechos humanos, activistas o periodistas. Entre los principales casos documentados figuran:
Venezuela y Nicaragua
El gobierno ha cancelado o anulado los pasaportes de decenas de periodistas, activistas y miembros de la oposición, especialmente tras unas elecciones impugnadas y la represión política. Se han confiscado pasaportes en los aeropuertos, y a muchos críticos se les deniega arbitrariamente la renovación del pasaporte, lo que restringe su libertad de circulación y aumenta su vulnerabilidad.
Bielorrusia
En septiembre de 2023, el gobierno bielorruso prohibió a sus ciudadanos en el extranjero renovar sus pasaportes en embajadas o consulados, obligándoles a regresar a Bielorrusia para hacerlo. Esta medida se dirige específicamente a figuras de la oposición, activistas, periodistas y defensores de los derechos humanos, exponiéndolos a ser detenidos o perseguidos si regresan. Miles de bielorrusos en el exilio se enfrentan ahora a un limbo jurídico, un mayor riesgo de apatridia y dificultades para regularizar su situación en el extranjero.
Myanmar
Desde el golpe militar de 2021, la junta de Myanmar ha dificultado cada vez más la renovación de pasaportes en el extranjero a disidentes, activistas y personas vinculadas al Movimiento de Desobediencia Civil. Los procedimientos de las embajadas se han vuelto opacos y excluyentes, con controles adicionales dirigidos a los acusados de actividades contra la junta.
Turkmenistan
Las autoridades turcomanas se han negado sistemáticamente a renovar o sustituir los pasaportes de los ciudadanos que viven en el extranjero, sobre todo en Türkiye, por lo que muchos no pueden regularizar su situación ni regresar a casa sanos y salvos. Esta política se utiliza para silenciar la disidencia y presionar a los exiliados para que regresen, donde pueden sufrir represión.
Según Freedom House y otras organizaciones de derechos humanos, más de 55 gobiernos han utilizado las restricciones de pasaporte, la denegación de servicios consulares o la revocación de la ciudadanía como instrumentos de represión contra quienes perciben como críticos, incluidos miembros de la oposición, periodistas y activistas.
Estas tácticas son especialmente frecuentes en Estados autocráticos y en los que sufren conflictos, donde las autoridades utilizan los controles de movilidad para castigar a la disidencia y obligar a los exiliados a vivir situaciones vulnerables. Estas restricciones son herramientas deliberadas de represión, cuyo objetivo es controlar, castigar o poner en peligro a quienes critican al régimen.
La propuesta de Save My Identity SMID para el año 2020 era que los países de acogida expidieran un pasaporte para extranjeros o un documento de viaje para extranjeros a los nacionales de estos países que sean migrantes, refugiados, solicitantes de asilo, desplazados o (que se hayan convertido en) personas sin Estado, que no puedan obtener o renovar su pasaporte nacional.